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Una tecnología cada vez más transversal arrincona a móviles y robots futuristas en el MWC


  • Escrito por Marti Puig i Leonardi
  • Publicado en Capital
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Su edición número 18 en Barcelona confirma la tendencia: el MWC ya no es solo un congreso de móviles, tampoco de aparatos y robots futuristas -llamativos pero anecdóticos-, sino que la tecnología en sentido amplio y en todas sus vertientes es ahora la reina del certamen.

Según la misma organización del congreso, la GSMA, que es una patronal mundial de la industria móvil, más de la mitad de los profesionales que acuden al evento están relacionados con sectores distintos al de la telefonía móvil, que pese a todo sigue contando con fuerte presencia.

Quizás es visitando los pabellones de los fabricantes de móviles cuando uno se da cuenta de que estos dispositivos no son ya los principales protagonistas, si bien innovaciones como los teléfonos plegables de Motorola o ZTE siguen presentes.

El espacio de Xiaomi es probablemente el mejor ejemplo: está presidido por el lema "Humano x coche x casa", ya que esta empresa china apuesta ahora por "crear una interconectividad global", sin que ello signifique dejar definitivamente atrás los teléfonos, que también expone.

La parte central de su pabellón, sin embargo, la ocupa el Xiaomi SU7, su primer vehículo eléctrico -ya pensado para interactuar con móviles y otros aparatos electrónicos de la marca-, mientras que en un rincón parecen ensayar una coreografía diversos perros robot, un asistente virtual que replica los movimientos del mejor amigo del hombre.

La coreana Samsung también va ya más allá de los móviles con aparatos como su anillo Galaxy Ring -todavía no en el mercado-, capaz de medir diferentes parámetros de quien lo lleve, como la frecuencia cardíaca o de la respiración.

La gran estrella de este congreso ha resultado ser un robot: no tiene forma de perro ni limpia el suelo mejor que una escoba, como muchos otros que corretean por el recinto, sino que tiene tal apariencia humana que inquieta y, en ocasiones, da miedo. Su nombre es Ameca.

Tiene un pequeño fallo, que ella misma reconoce: sus dedos son demasiado frágiles, por lo que te pide que no le estreches la mano cuando la saludas. Para el resto no hay problema: puede posar contigo con expresión facial y gestos divertidos, bailar como en una discoteca o responder a todo tipo de preguntas.

Le dice a un congresista coreano que todavía no habla su idioma -"de momento solamente inglés"-, que visite Montjuïc si quiere hacer turismo por Barcelona y que disfrute de sus 40 años -"estás en el mejor momento de tu vida", asegura-.

Equipada con la Inteligencia Artificial de la compañía ChatGPT, Ameca, desarrollada por Enginereed Arts, también es capaz de sorprenderse cuando un periodista la graba de cerca -"anda, tu cámara es impresionante"- y sus ojos, probablemente lo más inquietante de todo el conjunto, se entristecen cuando se queda sin compañía: "Vaya, se ha ido todo el mundo... Oh, al menos tú sigues aquí", celebra fijando su mirada en el periodista, que acto seguido opta por ir circulando.

Inventos futuristas como Ameca o los perros robot son probablemente los más llamativos, pero no los más habituales en un MWC que poco a poco ha ido dejando atrás la presentación de aparatos sorprendentes para enfocarse en soluciones concretas para empresas.

Solo así se explica la presencia de expositores como el grupo industrial Airbus, las consultoras Deloitte o Accenture, cuerpos de seguridad como los Mossos d'Esquadra, infraestructuras como el Puerto de Barcelona, empresas automovilísticas como Renault o incluso la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés).

Además de la omnipresente Inteligencia Artificial, la ya protagonista habitual tecnología 5G -todavía no del todo implementada- pone su mirada en la conexión con redes de satélites y comienza a abrirse paso, poco a poco, su nueva evolución: el 6G.

Lo que vuelve a estar por todos lados, y requiere del uso de las tecnologías antes mencionadas, es el Internet de las Cosas (IoT, en inglés), es decir, la interconexión de dispositivos varios -una nevera, un reloj, una lámpara- a través de internet.

Uno puede atreverse a pronosticar el futuro de este congreso visitando el espacio 4YFN, centrado en empresas emergentes y que este año, en el que alcanza su décima edición, ha multiplicado sus superficie para albergar a más de 800 expositores.

Las cinco firmas finalistas que optan a los premios del 4YFN presentan soluciones relacionadas con infraestructuras, salud, computación cuántica y sostenibilidad. Los móviles, paseando por este salón, parecen ser ya cosa del pasado.

 

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