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La huelga de médicos en Corea del Sur, un conflicto que viene de lejos


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La huelga en la que se han embarcado el 70 % de médicos en prácticas en Corea del Sur ha puesto en jaque al sistema hospitalario desde su inicio el pasado martes. Estas son algunas claves para entender un conflicto que viene de lejos en un sector necesitado de reformas estructurales.

El Ejecutivo del conservador Yoon Suk-yeol decidió hace unas semanas aumentar en 2.000 al año el cupo de plazas para estudiar Medicina, el cual está actualmente en 3.058 y lleva sin aumentar desde 1997.

Este y anteriores Gobiernos han intentado subir esta cuota, ya que el país tiene 2,46 médicos por cada 1.000 habitantes, una de las cifras más bajas de la OCDE, que además se reduce a 2 por cada 1.000 habitantes si no se incluye a doctores en medicina tradicional coreana.

La escasez se nota especialmente en zonas rurales y áreas como pediatría, obstetricia o cirugía cardiotorácica, consideradas poco rentables y arriesgadas ante las potenciales denuncias de pacientes, razón por la cual el Gobierno dice que legislará más protección para estos especialistas.

Según datos gubernamentales, el país, que envejece rápidamente y encima tiene una alta esperanza de vida, podría encarar un déficit de 27.000 médicos para 2035 en las condiciones actuales.

La Asociación Médica de Corea (KMA), la principal del país, denuncia que el Gobierno no ha mostrado voluntad de negociar y dice que el incremento debería situarse en 350 plazas para que no afecte a la calidad formativa y del servicio y no comprometa las finanzas públicas.

El Gobierno argumenta por otro lado que hace décadas, cuando el país contaba con muchos menos recursos, se ofertaban muchas más plazas en las facultades y nunca hubo problemas relacionados con la formación de profesionales.

Sin embargo, la KMA cree que el incremento de cuotas no es el principal problema que encara el sector y pide mecanismos para hacer más atractivas ciertas especializaciones e incrementar la financiación.

Puesto que los médicos en prácticas constituyen en torno al 40 % en los principales hospitales del país, muchos se han visto obligados a aplazar operaciones (la mayoría de los grandes centros médicos están cancelando la mitad de procedimientos programados estos días).

Esto incrementa el volumen de cirugías aplazadas cada día, lo que según algunos expertos supondrá varios meses para normalizar las agendas de las salas de operación.

Las urgencias son el otro área más afectada, por lo que muchos pacientes (especialmente aquellos que no suponen casos gravísimos) están siendo derivados a centros más pequeños, lo que en ocasiones les obliga a recorrer decenas de kilómetros o tarden horas en ser atendidos.

Esta situación puede empeorarse con la decisión de unirse a las protestas de muchos estudiantes de Medicina recién licenciados o por la posibilidad de que médicos que están subespecializándose no renueven sus contratos ante la sobrecarga de trabajo.

El que un 76 % de surcoreanos apoye el plan para incrementar en 2.000 plazas la cuota anual de estudiantes, según muestra un sondeo de Gallup Korea de mediados de febrero, hace pensar que buena parte de la opinión pública no ve con buenos ojos la huelga.

Una nueva encuesta realizada la pasada semana y publicada este lunes por Realmeter muestra que la popularidad del presidente Yoon aumentó 2,4 puntos con respeto a la semana pasada hasta situarse en el 41,9 %, un logro que supone una tasa de más del 40 % por primera vez en ocho meses y que la empresa detrás del estudio atribuye en parte al plan para reformar el sector médico.

No obstante, algunos, como el líder del opositor Partido Democrático, Lee Jae-myeung, critican que el Gobierno haya emitido miles de órdenes para que los médicos vuelvan al trabajo so pena de hasta tres años de cárcel y que no se haya ofrecido a dialogar.

Muchos señalan que el Gobierno parece haber minusvalorado a los médicos dado el historial de victorias que el colectivo suma en el último cuarto de siglo; en 2000, 2014 y 2020 lograron, mediante huelga o amenazas de huelga, que las cuotas anuales de estudiantes se redujeran o permanecieran congeladas.

Consciente de su poder de movilización, la KMA convocó una manifestación multitudinaria en Seúl el 3 de marzo, lo que da a entender que no prevé una solución rápida para la crisis.

Por otro lado, pese a que el Gobierno ha mostrado mano dura, hay quien cree que la opinión pública puede comenzar a exigirle diálogo si la crisis persiste, poniendo a Yoon en una situación complicada de cara a las elecciones legislativas del 10 de abril.