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Secun de la Rosa admira que "los de ahora" griten "basta a la homofobia"


  • Escrito por Silvia García Herráez
  • Publicado en Arco Iris

“No ha muerto un joven, lo han asesinado al grito de ‘maricón’ por ser homosexual. Cómo no va a ser un delito de odio cuando tú matas a alguien porque sí”, señala tajantemente Secun de la Rosa a EFE en referencia al caso de Samuel Luiz que falleció el pasado de 3 julio a causa de una paliza mortal.

El actor, de promoción por el estreno el próximo 23 de julio de su ópera prima como director, “El Cover”, cuenta que se “siente orgulloso” de las nuevas generaciones y cómo están “luchando por sus derechos”.

“Admiro mucho que los de ahora digan basta, que no tenemos que pagar un doble peaje, ya muchos hemos y han sufrido por ello”, agrega. Bien sabe de esos abusos De la Rosa (Barcelona, 1969), que según confiesa viene de una etapa donde se le machacó mucho: “Yo sufrí un montón, lo pasé muy mal por el simple hecho de ser diferente. Mi integración pasaba por ‘aparentar normalidad’, y eso me costó”.

Interpretar a Toni Colmenero en la serie “Aída” durante ocho años, fue para él un “logro”, y, sin duda, merece una mención. “Hacer un personaje gay muy cómico, majo, divertido, que se burlaba de su hermano homófobo, que entraba los domingos en la casa de muchas familias y les hacía reír en una época donde el movimiento LGTBI+ no había llegado a su esplendor fue genial.

Para mí fue un regalo de personaje”, recuerda. “Luche´ para que la imagen que se diera de él fuera de personaje feliz, positivo, inocente y disfruto´n. Y eso tiempo después ha calado en la gente, como la frase ‘mátame camión’ que se oye por todo Chueca”, apunta entre risas.

Aunque en la memoria colectiva siempre perdurará su papel de Toni, son muchos y muy variados los personajes a los que ha dado vida De la Rosa. Desde series como “Paco y Veva”, donde se metía en la piel de Agustín, o recientemente como Fernando Canelón en “Paquita Salas” hasta largometrajes como “La llamada” o la última cinta de José Luis Cuerda, “Tiempo después”.

En medio de este tsunami emocional a causa de la pandemia, Álex de la Iglesia -“un director en mayúsculas” y con el que ha trabajado en “Las brujas de Zugarramurdi” y “El bar”- le ofreció el papel de Martín en su última serie “30 monedas”. “Me encantaría ser considerado un chico ‘Álex de la Iglesia’, porque me ha llamado varias veces -ríe-.

Es un director excepcional, me encanta verle dirigir, no hay nadie que mueva mejor la cámara, que tenga ese amor por los personajes y por la historia”, dice del director.

El teatro siempre ha estado presente en su carrera profesional, tanto a la hora de escribir un guion como de dirigir o de actuar. Sin embargo, durante un tiempo tuvo que bajarse de las tablas para dirigir su primera película, “El Cover”, una "dramedia" romántica y musical ambientada en Benidorm que dignifica el trabajo de esos cantantes que viven de interpretar los temas de otros.

“Como director era bastante complicado dar el salto del teatro al cine, pero cuando la productora Nadie es perfecto me propuso hacer un proyecto juntos me atreví con un guion que ya tenía escrito de hacía tiempo sobre héroes anónimos, perdedores, gente que lucha por el arte; podía encajar muy bien si lo metía en una película musical”, cuenta sobre el nacimiento de la cinta.

Del filme señala que aparte de ser su debut en la dirección es también su “milagro”, y es que debido a la pandemia tuvo que parar el rodaje y no sabía muy bien si iban a poder o no ponerlo en pie de nuevo. “Estoy emocionado por haber sacado la peli adelante, gracias sin duda a la ayuda de las productoras y de todo el mundo, porque fue una batalla épica. Ahora espero que el público la disfrute”, indica.

La historia sigue los pasos de Dani (Álex Monner) un joven solitario de una familia vinculada a la música que prefiere trabajar en un bar que subirse al escenario a cantar temas de otros para animar a los turistas de Benidorm por miedo al fracaso.

Sin embargo, una noche conoce a Sandra (Marina Salas), una apasionada de la música que le hará cambiar su forma de entender el oficio.