Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Argelia espera un gesto de Macron en un momento de extrema tensión bilateral


Argelia espera un gesto en el sesenta aniversario de la conocida "masacre de octubre", uno de los episodios más sangrientos de la guerra de la Independencia, en medio de una nueva y creciente crisis política con Francia, agudizada por una reciente declaración del presidente francés, Enmanuel Macron, quien insinuó que la historia oficial argelina "no se basa en verdades” sino en un "discurso de odio hacia Francia”

Unas palabras a las que el régimen militar argelino que controla el país desde la expulsión de las fuerzas coloniales en 1962 ha respondido con palabras pero también con hechos.

Al día siguiente, su colega argelino Abdelmedjid Tebboune, le exigió "respeto a Argelia y al Estado argelino" y azuzó con ello el debate interno en Francia, donde diversos grupos cuestionan, incluso, que el país norteafricano fuera un estado antes de la Independencia.

Lo cierto es que Francia ocupó Argelia en 1830, cuando esta era todavía una provincia sometida al control del Imperio Otomano y la asimiló como una provincia francesa más, dividida en tres departamentos -Orán, Argel y Constantina- con su propia representación en el Parlamento nacional, además de los llamados territorios sur.

Días después, medios franceses anunciaron que el Gobierno de Tebboune había ordenado cerrar el espacio aéreo a los aviones militares franceses, que apoyan la retirada de tropas de la fallida operación Barkhane, diseñada con el objetivo declarado de frenar el yihadismo en el Sahel.

AL BORDE DE LA RUPTURA

En este contexto, en Argel se espera con expectación el discurso que según los medios tiene previsto pronunciar hoy Macron, en la vispera del 60 aniversario mañana de la masacre en París, que puede marcar un antes y un después en una relación que analistas extranjeros y expertos locales aseguran se halla "al borde de la ruptura".

“¿Tendrá el presidente francés el coraje político para reconocer y condenar este crimen de Estado? ¿O se quedará una vez más en medio del vado para abogar por el apaciguamiento y la meditación?", se preguntaba esta semana un alto funcionario argelino citado por el diario digital local TSA.

Diplomáticos consultados por Efe, que prefieren igualmente no ser identificados, insisten en que Argelia "no espera un gesto contundente" de Macron sobre la masacre en particular y la colonización en particular, ya que el mandatario se encuentra en plena precampaña electoral y este tipo de declaraciones le restaría votos y sería "como echar gasolina en el discurso de la ultraderecha".

Pero insisten en que llamar "violenta represión contra los manifestantes argelinos" lo que "a todas luces fue una masacre perpetrada el 17 de octubre de 1961" es quedarse "a medio camino en lo que significa la construcción de la memoria histórica común".

"Son crímenes que no deben quedar impunes. Argelia y las familias de los asesinados esperan reparación y castigos para los culpables. Existen base legal y decenas de documentos que certifican que incluso se recurrió a la tortura para frenar al pueblo argelino", agrega.

El gobierno argelino admite que, desde su llegada a El Eliseo, Macrón ha dado pasos en favor de la memoria, pero consideran que no ha sido tan atrevido en sus acciones y en sus discursos como aparentaba antes de ser elegido presidente de la República.

FRANCIA, ARGELIA Y EL PERDÓN

El 17 de octubre de 1961, cerca de 30.000 argelinos procedentes de los suburbios se congregaron en el centro de París, espoleados por el movimiento independentista argelino, para protestar contra el toque de queda nocturno que el prefecto de la Policía había impuesto pocos días antes.

Según diversos historiadores, la marcha fue sangrientamente reprimida: decenas de manifestantes murieron tiroteados, apaleados u ahogados en el Sena y más de 10.000 fueron detenidos.

Sin embargo, las verdaderas dimensiones de la acción policial quedaron silenciadas durante décadas, protegidas por ell Estado a través de censura y leyes de amnistía, que impidieron una investigación independiente y la rendición de cuentas.

Algunos de los presuntos implicados incluso ascendieron en la Administración francesa, como el entonces ministro del Interior, Roger Frey, que llegó a presidir el Tribunal Constitucional y el prefecto policial de París, Maurice Papon, que fue ministro del Gobierno de Valery Giscard d'Estaing en la década de 1970.

En 2012, François Hollande reconoció la tragedia, rindió tributo a las víctimas, autorizó las cerca de 50 placas que recuerdan la masacre en París. pero no mencionó la responsabilidad de Estado.

Casi una década después, intelectuales e historiadores franceses y argelinos insisten en la necesidad de la creación de una "comisión de la verdad" que ayude a cerrar heridas y evitar vaivenes como el que ahora ha vuelto a dificultar las relaciones bilaterales en un momento de alta tensión en el Sahel y el norte de África, marcada por la ruptura de lazos entre Argelia y Marruecos.

Periodismo riguroso y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider