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La excepción sureña, el obstáculo para la dominación electoral de Modi en la India


  • Escrito por David Asta Alares
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En las maratonianas elecciones generales de la India todos los ojos están pendientes del sur por el desafío autoimpuesto del primer ministro, Narendra Modi, de lograr una victoria aún más arrolladora que en 2019. Para ello necesita conquistar los estados más meridionales, que han resistido hasta ahora a los encantos del nacionalismo hindú.

"La democracia está en peligro", resumió la postura de la oposición el pasado miércoles el secretario general del Partido Comunista de la India (CPI), Doraisamy Raja, ante cientos de sus seguidores desde la ciudad de Kalpetta, en el estado de Kerala.

Esta región sureña, una de las más ricas de la India y bastión de una oposición que tradicionalmente ha alternado en el gobierno al histórico Partido del Congreso con los comunistas, acude este viernes a las urnas en una segunda fase clave para todas las formaciones en liza.

El Bharatiya Janata Party (BJP) de Modi, al frente de una coalición de partidos conocida como la Alianza Democrática Nacional (NDA), ha prometido ganar 400 de los 543 escaños de la Cámara Baja del Parlamento o Lok Sabha que están en liza, frente a los 352 que obtuvo en las últimas elecciones generales.

Las ambiciones de arrasar en el sur se han traducido en casi una docena de visitas de Modi, quien llegó también a desempolvar una vieja controversia sobre una isla cedida a Sri Lanka hace casi medio siglo pero que sigue causando controversia en el estado de Tamil Nadu, y ha buscado marcar su presencia en Kerala.

El norte y el sur, ¿como la noche y el día?

Esta ansiada victoria está lejos de ser evidente en Kerala o en el también sureño Tamil Nadu, que ya acudió a las urnas el pasado 19 de abril, y tampoco se augura una lluvia de candidatos en Telangana y Andhra Pradesh.

Kerala se encuentra a la cabeza del país en materia de alfabetización, con un 94 % de la población capaz de leer y escribir según el censo de 2011, mientras que Tamil Nadu registra un 80 %. Estos datos contrastan con los del "cinturón del hindi" norteño, con estados como el bastión hinduista de Uttar Pradesh marcando un 67 %.

Algunas regiones del norte del país tienen unas tasas de mortalidad infantil comparables con países como Afganistán, según datos oficiales publicados por el Gobierno de la India, mientras que otros en el sur rivalizan con países europeos.

Pero el norte de la India, y especialmente Uttar Pradesh, es decisivo para las elecciones gracias a su mayor población y al número de escaños que ésta lleva aparejada.

La inauguración el pasado enero con Modi como invitado de honor de un templo en honor al dios Ram en el norte de la India, construido sobre las ruinas de una mezquita del siglo XVI que fue derruida por una turba de fanáticos hindúes en 1992, es uno de los puntos que el líder nacionalista y otros pesos pesados del BJP han sacado a relucir durante su campaña.

La euforia desatada por la ceremonia de consagración del templo parece haberse disipado meses después. Con unas cifras de participación en la primera fase de las elecciones más bajas de lo esperado, el primer ministro ha revivido los ataques contra la minoría musulmana.

Modi hizo una serie de comentarios discriminatorios contra los musulmanes durante la semana en varios actos de campaña en el estado norteño de Rajastán, denunciados por la oposición como un discurso de odio, en los que entre otras cosas acusó al Partido del Congreso de querer darles la riqueza del país en detrimento de los hindúes.

Diez años de triunfalismo hinduista tras una década en el poder de Modi han calado en la sociedad india, normalizando una serie de discursos mayoritarios impensables antes de la llegada del BJP. Al menos en el norte.

Arsh Kumar, un joven migrante llegado del norte del país para trabajar en la construcción, subrayó a EFE que en Kerala se respira un ambiente más distendido entre hindúes y musulmanes.

"En Kerala no hay conflicto entre estas comunidades y, la verdad, espero que Modi no gane", señaló este residente en el distrito de Wayanad, donde los hindúes forman el 50 % de la población según el censo de 2011.