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El Congreso Obrero de 1868

El 13 de diciembre de 1868, al calor de la recién Revolución Gloriosa que terminó con el reinado de Isabel II, se celebró el segundo Congreso Obrero de la Historia de España, aunque aún circunscrito a Cataluña, después del que tuvo lugar en 1865, y que hemos estudiado en otro artículo.

Al calor de la Revolución se creó la Dirección Central de Sociedades Obreras de Barcelona gracias al clima de libertad que se había generado. Esta asociación aglutinaba al obrerismo al amparo del republicanismo. El Gobierno Provisional había decretado la libertad de asociación que había permitido dicha organización, que aglutinaba a las Sociedades Obreras de la capital catalana que habían subsistido en la clandestinidad en los últimos años del reinado de Isabel II, además de algunas de nueva creación.

La Dirección hizo público un manifiesto titulado “A los obreros de Cataluña” donde se convocaba para el Congreso, aludiendo al ejemplo de las reuniones obreras en otros países en pleno inicio del internacionalismo. Se propuso que cada Sociedad Obrera de Barcelona que quisiera participar eligiera tres representantes, y cinco por cada localidad donde existiesen Sociedades interesadas en acudir.

Es importante destacar que el fin del Congreso debía ser la discusión sobre el modelo de gobierno que había que defender una vez terminado el sistema isabelino. Debemos recordar que la Revolución de 1868 tuvo dos vertientes: una protagonizada por el liberalismo progresista y democrático, y otra más republicana y social desde abajo. En el Congreso habría que determinar la forma de gobierno más conveniente para la clase obrera.

Al Congreso acudieron representantes de sesenta y una Sociedades Obreras, un aumento considerable en relación con el Congreso de 1865. Casi todas eran de Barcelona, pero también estuvieron presentes de localidades industriales de su provincia y hasta de Tarragona.

El Congreso aprobó la defensa de una República federal con sufragio universal para que la clase obrera pudiera participar. En este sentido se aprobó la creación de un semanario, La Federación. Este periódico, aunque solamente vivió durante el Sexenio Democrático, es muy importante en la Historia del movimiento obrero por su vocación internacionalista. El republicanismo federal iba unido al movimiento obrero en sus inicios porque suponía la descentralización no sólo frente al sistema monárquico liberal, sino también frente al modelo de república centralista. Esta relación duraría todavía un tiempo hasta que se produjo el divorcio entre el republicanismo federal y el movimiento obrero en el desenlace del Sexenio Democrático y por influencia de la Internacional, con la asunción del principio de que la emancipación obrera debía partir de los propios trabajadores. Esta es una cuestión sobre la que volveremos en más futuros trabajos.

En segundo lugar, el Congreso hizo una defensa de la fórmula del cooperativismo, como el medio o vía de emancipación obrera.

En este Congreso comenzaron a tener importancia líderes como el tipógrafo Rafael Farga i Pellicer, uno de los fundadores de la Dirección Central, y su secretario. Farga, además, fue el presidente del Congreso de 1868, y se destacó por la defensa del republicanismo federal y del cooperativismo, como medios de emancipación obrera tanto del despotismo central como del capital. Farga tendría después un enorme protagonismo en la Historia del internacionalismo y del anarquismo en Cataluña y España. Otros protagonistas fueron Antonio Marsal Anglora, Juan Nuet, Clement Bové o Juan Fargas, entre otros.

Debemos acudir a dos obras clásicas, que ya hemos citado en otras ocasiones:

Termes, Josep (1977). Anarquismo y sindicalismo en España. La Primera Internacional (1864-1881). Barcelona.

Tuñón de Lara, Manuel (1972), El movimiento obrero en la historia de España. I.1832-1899. Barcelona.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.