LA ZURDA

Las huelgas en New York y los socialistas españoles del siglo XIX

El Socialista publicó un artículo en su número 124 de 20 de julio de 1887 acerca de las huelgas en el Estado de New York, a propósito de un informe presentado en una de las cámaras del poder legislativo en Albany, y que contenía, además de datos y cifras, opiniones que interesaban a los socialistas difundir sobre las mismas, en esta primera larga etapa tan obrerista del PSOE, y lo eran porque fueron calificadas como contrarias a las de la burguesía.

Al parecer, el comisario C. F. Peck había presentado a la Cámara legislativa del Estado de New York un extenso informe sobre las condiciones de trabajo en dicho Estado durante el año 1886, muy en la línea de lo que estaba pasando en muchos parlamentos con el nacimiento de lo que se denominó en aquella época la “cuestión social”, ante la evidente constatación de los problemas sociales que generaba la industrialización, y del nacimiento y desarrollo del movimiento obrero. En todo caso, el periódico socialista español aportaba también datos sobre 1887 y se hacían comparaciones entre los dos años. Gran parte del artículo está dedicado a aportar las cifras de conflictos laborales, de huelgas ganadas y perdidas, número de huelguistas, salarios no percibidos, aumentos de salarios y personas beneficiadas de dichos aumentos, pérdidas de la patronal, y dinero gastado en la lucha del movimiento obrero neoyorkino.

Se relataba que el comisario Peck consideraba la huelga como un “arma de guerra” para el obrero. Los trabajadores habían conseguido aumentos de salarios, reducir las jornadas laborales, y no sólo de los obreros que habían luchado, sino también de toda la clase obrera. Era evidente que para los socialistas era importante difundir esta opinión, y más viniendo de una cámara legislativa.

Como ejemplo de las victorias obreras se citaba el caso de los panaderos que habían conseguido con una huelga una reducción de 18 a 12 horas en su jornada de trabajo. También se aludía a las subidas de salarios de entre un 10 y un 30% en varios oficios gracias a haber recurrido a la resistencia.

Hasta la huelga perdida podía reportar beneficios a los trabajadores, porque podría llevar la semilla de una promesa o la posibilidad de una mejora en un momento no muy lejano.

Otra opinión recogida del informe de Peck tenía que ver con la inutilidad acerca de debatir sobre la misma, es decir, ya que era un “incidente del sistema actual de libre concurrencia”. La huelga tenía su valor, aunque se abusase del derecho de resistencia.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.