LA ZURDA

Los “indeseables” en el zarismo

"La persona indeseable puede no ser culpable de un crimen (...) pero si, en opinión de las autoridades locales, su presencia en un determinado lugar es perjudicial para el orden público o incompatible con la paz pública, puede ser arrestada sin orden judicial, puede ser detenida de dos semanas a dos años de cárcel, y puede ser trasladada forzosamente a cualquier otro lugar dentro de las fronteras del imperio y puesta allí bajo custodia policial durante un período de uno a diez años"

George Kennan, Siberia and the Exile System (1891)

A finales del siglo XIX la autocracia zarista consideraba que un súbdito, aunque no hubiera cometido un delito podía ser arrestado, sin orden judicial, detenido durante un tiempo determinado y hasta desterrado a otro lugar dentro del imperio si la policía consideraba a una persona como sospechosa o indeseable. Este procedimiento de tipo administrativo conculcaba, como bien sabemos, varios derechos: el de que una persona no puede sufrir una pena si no se establece un procedimiento penal (juicio), y el habeas corpus, por el que toda persona detenida por las fuerzas de seguridad debe ser puesta a disposición judicial en un plazo determinado de tiempo, ya que el juez es el garante de los derechos de todo detenido, y que decide si se mantiene la detención o si hay que poner en libertad al detenido.

El destierro de tipo administrativo era un arma contra los opositores al zarismo en el momento de crisis del sistema en el tránsito entre el siglo XIX y el siglo XX. Además, estos destierros, generalmente, a Siberia tenían otra función: fomentar demográfica y económicamente amplias zonas despobladas. El sistema soviético ya tenía un precedente en este procedimiento del sistema político al que combatió.

El libro de Kennan puede consultarse en la red, en archive.org. Kennan (1845-1924) fue un explorador norteamericano, que se destacó por sus expediciones en el Cáucaso ruso. Fue especialmente crítico con la Revolución rusa. Escribió un informe en 1918 que leería el presidente Wilson, al que el autor criticaría por ser demasiado condescendiente con los bolcheviques. En relación con el libro citado en este artículo, habría que comentar que surgió de los informes que realizó de su experiencia en Siberia, y que publicó en serie en la prensa a su regreso a Estados Unidos en 1886, para dar forma a dos volúmenes en 1891.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.