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El socialismo, la violencia y la paz para Léon Blum

“Nosotros somos tan necesarios a la paz como la paz no es necesaria a nosotros”

En la Universidad de París, ante los miembros de la Federación Internacional de maestros, el líder de los socialistas franceses, Léon Blum, disertó sobre las relaciones entre el socialismo, la guerra y la paz, a fines de julio de 1930. El interés de sus palabras reside, a nuestro juicio, en que se pronuncian después de la experiencia de la Gran Guerra, justo antes de la escalada bélica y de violencia de los años treinta, y por las relaciones que establece entre el socialismo, la revolución y la violencia.

La paz no era el objetivo del socialismo, pero trabajaba por su consecución. Así de categórico se mostraba el político francés, y lo hacía por su vocación internacionalista en todos sus aspectos, aunque reconocía que no siempre había sido así. En los inicios, el socialismo se habría mezclado con movimientos nacionalistas, pero cuando se superó la fase, que podríamos denominar como utópica, y el socialismo se hizo científico, se fue haciendo internacionalista. Para Blum la revolución rusa era un ejemplo de cómo el socialismo no podía realizarse plenamente en un país aislado, planteando, por lo tanto, una clara crítica al comunismo. El socialismo necesitaría la paz para desarrollarse.

La guerra había sido considerada como un medio eficaz y rápido para que se produjese la revolución. Había habido socialistas que, antes de 1914, habían considerado que la guerra provocaría una gran sacudida social. La guerra dotaría de armas al pueblo y éste las emplearía en su emancipación, pero la realidad había sido muy distinta. Blum consideraba que la guerra derrumbaba con frecuencia regímenes políticos, pero reforzaba los sistemas sociales. Es evidente la lucidez del político galo. La Gran Guerra, como bien sabemos, provocó la desaparición de los imperios centrales, pero, en general, no alteró el sistema económico capitalista, aunque introdujo algunas modificaciones, en relación con una mayor intervención del Estado en los asuntos económicos y sociales. La guerra, por lo tanto, no serviría, y regresamos a nuestro protagonismo, para provocar revoluciones.

El socialismo tenía que haber trabajado más por desarrollar la organización internacional y el espíritu republicano como medios para haber evitado la guerra del 14, en un ejercicio de autocrítica. Pero, por otro lado, consideraba que en el presente, en los países gobernados por socialistas cundía más el espíritu pacifista, y el socialismo había contribuido para promocionar entre la opinión pública internacional la importancia de la Sociedad de Naciones y del desarme como condición para la seguridad.

Hemos empleado como fuente el número 6701 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.