LA ZURDA

El socialismo y la asistencia de comadronas para madres obreras en Mataró a finales del siglo XIX

En varias ocasiones nos hemos referido a la importancia que los socialistas dieron a su entrada en los Ayuntamientos con el fin de conseguir que estas corporaciones iniciasen políticas sociales en favor de los obreros y clases humildes, planteando algunos ejemplos, como el que dedicamos al caso del debate presupuestario en Bilbao a comienzos del siglo XX.

En este sentido, son de obligada lectura dos obras monográficas. En primer lugar, nos referimos al libro de Manuel Corpa Rumayor, Los pioneros. La política socialista en los ayuntamientos (1891-1905), que publicó en 2006 la Fundación Pablo Iglesias, y más recientemente la apuesta, que nos parece muy estimulante, de Santiago de Miguel Salanova, Republicanos y Socialistas. El nacimiento de la acción política municipal en Madrid, (1891-1909), publicado en Madrid en el año 2017, donde plantea una tesis basada en que la entrada de republicanos y socialistas en el consistorio de la capital de España marcó un punto de inflexión en la historia municipal, ya que ambos sectores políticos introdujeron las preocupaciones sociales en el poder municipal principal del país, algo que no había sido prioridad de los ediles madrileños pertenecientes a los partidos dinásticos.

Pues bien, volvemos a un caso concreto, y esta vez en Mataró, ya que en 1895 los socialistas consiguieron una pequeña gran victoria a favor de las madres obreras y de condición social humilde. En 1895 fue elegido el socialista Juan Rocafort Prous, fundador en 1886 de la Agrupación Socialista de esta localidad catalana, y representante de la misma en el primer Congreso del PSOE, celebrado en Barcelona en 1888, aunque luego dado de baja entre 1898 y 1899 de la Agrupación y del Partido. Aquí nos interesa la iniciativa de Rocafort que, en la sesión del 3 de septiembre presentó una proposición en el Ayuntamiento para que las madres obreras que no tuvieran medios económicos no se quedasen sin asistencia de comadronas, por lo que se pedía que se crease un servicio con dos plazas de comadronas. La propuesta fue apoyada, además, por los concejales Agell y Bassa (sabemos que éste último era republicano federal, y estaba en conflicto con el Comité de su formación sobre la política municipal del mismo). La proposición fue tomada en consideración, y pasó a la Comisión de Gobierno. Dicha Comisión informó favorablemente, defendiendo que se dotasen dos plazas de comadronas con un haber anual de 125 pesetas. Dos miembros de la Comisión presentaron un voto particular proponiendo que el Ayuntamiento facilitase unas cédulas a quienes necesitasen los servicios de una comadrona y no pudieran abonarlos y, provistos de esta cédula, acudiesen a la comadrona que más les gustara, abonando el Consistorio 8 pesetas por parto.

Rocafort, el firmante de la proposición, apoyó este voto particular porque consideró que era muy corta la retribución que recibían las comadronas en el dictamen de la Comisión y, sobre todo, porque con la propuesto en ese voto particular se beneficiaba más a las trabajadoras porque, de ese modo, podían elegir la comadrona que prefiriesen.

El voto particular prosperó.

Hemos consultado los números 497 y 502 de El Socialista. Para conocer a Rocafort es necesario acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español, y a la obra citada de Corpa.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.