LA ZURDA

El PSOE y la conspiración monárquica portuguesa de 1912

Coincidiendo con la creación de la Conjunción Republicano Socialista en España llegó la República a Portugal, un acontecimiento que fue celebrado de forma entusiasta por republicanos y socialistas, con manifestación incluida en Madrid, y que hemos estudiado en otro trabajo. Pero la República portuguesa vivió en una casi permanente inestabilidad. Los monárquicos intentaron en varias ocasiones terminar con el régimen. En este sentido, se produjeron sendas incursiones en 1911 y 1912 desde Galicia, y protagonizadas por Henrique Mitchell de Paiva Couceiro, antes de la conspiración más seria de 1919, conocida como la Monarquía del Norte. Estas dos incursiones fueron un completo fracaso debido a la mala organización, y por la respuesta por el Ejército republicano y los Voluntarios da República. Pues bien, en este artículo nos acercamos a la crítica que lanzó el PSOE por la incursión de 1912 contra el Gobierno de Canalejas por no impedir desde España la intentona golpista.

El Socialista opinó el día 12 de julio de 1912 que no era un secreto que los conspiradores portugueses refugiados en España estaban organizando en Galicia sus planes para intentar restaurar la Monarquía de Manuel de Braganza, entrando y saliendo por la frontera, mientras que las autoridades españolas no se daban por enteradas, y el Gobierno aparentaba ignorar esta situación cuando era preguntado por los diputados de minoría republicana o por Pablo Iglesias. El propio Canalejas, siempre según el periódico socialista, había negado dicho complot el día que cerraban las Cortes, justo la víspera en la que se supo que por Orense había entrado en Portugal una columna de trescientos hombres con artillería, además de automóviles con armas y municiones. Al menos, los republicanos y socialistas habían conseguido que el Gobierno comenzase a interesarse por la cuestión haciendo observar neutralidad a los emigrados.

Los concejales socialistas y republicanos de Madrid dirigieron al embajador portugués una nota en la que manifestaban al Gobierno de Lisboa sus quejas por la actitud del ejecutivo español por las transgresiones que al Derecho Internacional podían deducirse de su actitud en relación con la falta de vigilancia en la frontera, y por la negligencia de las autoridades nacionales y regionales, lindantes con la complicidad con la invasión monárquica. El mensaje pretendía ser una especie de desagravio del pueblo español al portugués. Por su parte, los diputados provinciales republicanos y socialistas también remitieron otro mensaje en la misma línea de desagravio.

Por fin, los socialistas expresaban en otro número de El Socialista, la protesta contra la pasividad, o más bien, la complicidad del Gobierno español ante la intentona monárquica, un motivo más de la crítica frontal contra Canalejas que desarrolló el socialismo español. El PSOE consideraba que lo ocurrido era un ejemplo de la desorientación del Gobierno de Canalejas al no haber hecho frente a los elementos políticos españoles que habían facilitado el trabajo de los conspiradores portugueses. Eso estaba desprestigiando a España en el exterior, además de ahondar en los prejuicios y desconfianzas tradicionales de la opinión pública portuguesa en relación con lo que se pensaba de los tradicionales supuestos propósitos anexionistas españoles. La torpeza del Gobierno español habría excitado la indignación de los portugueses, reflejada en la prensa, aunque algunos artículos diferenciaban la actitud gubernamental de la del pueblo español.

Por otro lado, el PSOE atacaba a los elementos monárquicos españoles por su colaboración en esta incursión, y a los medios de prensa afines que estaban haciendo una clara campaña contra las instituciones de la República portuguesa.

Por su parte, los socialistas portugueses enviaron un comunicado a la Internacional protestando por la actitud del Gobierno español y la España reaccionaria, pidiendo que los partidos socialistas iniciaran una campaña de denuncia en parlamentos, en la prensa y con manifestaciones contra la tolerancia de las instituciones españolas.

Al parecer, el escándalo de la actitud del Gobierno provocó que Canalejas emprendiera una política de dureza con los emigrados portugueses sin discriminar, obligando a que se internasen en provincias no fronterizas, expulsando a los obreros que trabajaban en estas provincias, y que, en realidad no eran exiliados, sino inmigrantes que llevaban años en España y que nada tenían que ver con las conspiraciones e incursiones monárquicas. Los socialistas protestaron contra lo que consideraban una arbitrariedad.

Hemos consultado los números 1370, 1371, 1372 y 1374 de El Socialista. Por otro lado, es muy recomendable la lectura del trabajo de Alfredo Comesaña Paz, “Dios, patria, rey y … contrabando. Tras las huellas del exilio monárquico portugués en España después de la derrota de la Monarquía del Norte (1919), en Espacio, Tiempo y Forma. Serie V. Historia Contemporánea, t.25, 2013.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.