LA ZURDA

Regina García en el mitin del Teatro Fuencarral de septiembre de 1930

El socialismo español se movilizó intensamente en el año 1930, en plena Dictablanda, para luchar por un cambio de la situación política y económico-social del país. A mediados de septiembre de ese año se celebró un conjunto de mítines en Madrid, destacando el del Teatro Fuencarral, desarrollado en la mañana del domingo 14 de septiembre. En este trabajo nos centraremos en la intervención de Regina García, la única mujer oradora del mismo. Poco a poco, las mujeres socialistas iban arrancando un hueco en los actos generales de las dos organizaciones socialistas, y no sólo en los mítines sindicales que tenían que ver con sus actividades laborales.

La coruñesa Regina García García (1898-1974) fue una escritora, miembro de la UGT y de la Agrupación Socialista de Madrid desde 1930, es decir, justo en el año del acto en el que intervino y que vamos a estudiar en este trabajo. No consiguió salir diputada en 1931, pero fue elegida como una de las representantes españolas en la OIT. En la guerra tuvo ciertas responsabilidades en el área de propaganda y comunicación, llegando a ser directora de La Voz del Combatiente. Fue encarcelada en Ventas durante año y medio. Al salir experimentó una suerte de conversión, que explicó en un libro en el que aludía a que había sido marxista y cómo y cuándo había cambiado, y que se editó en 1946. Sería un ejercicio interesante comparar dicho libro con las ideas que desarrolló en el acto que tratamos en este artículo porque son de un encendido socialismo. A partir de entonces, Regina se convirtió en una defensora a ultranza del franquismo.

En el mitin, presidido por Luis Fernández, nuestra protagonista se centró, al principio de su intervención, en denunciar las dificultades que la clase obrera padecía en ese momento. Aunque los jornales habían subido, más lo habían hecho los precios de los productos básicos. Para la mayoría de la clase obrera era imposible acceder a una dieta que contuviese carne, huevos, fruta y leche, siendo un verdadero lujo, teniéndose que conformar con patatas, bacalao y garbanzos, a todas luces alimentos insuficientes.

Las viviendas obreras carecían, siempre según Regina García, de condiciones higiénicas adecuadas y no eran cómodas: pequeñas habitaciones, mala ventilación y luz insuficiente. En los cuchitriles de los barrios obreros se hacinaban las familias. Los obreros padecían, además, las malas condiciones de salubridad de las fábricas y talleres.

Regina García aludió también a la situación del trabajador en el ámbito rural. Conocía la realidad gallega, donde se guardaba el pan para que no lo cogieran los niños. Los días que se cocía se elaboraban reducidas raciones, como si fuera una golosina.

La política socialista consideraba que la única manera de corregir esta situación era cambiar por completo el régimen social, hacia un sistema cooperativo donde se socializase la gran industria y el comercio. Regina abogaba por un cambio completo, no por pequeñas conquistas. Además, planteó el problema de la conciencia de clase cuando expresó que había obreros intelectuales que vivían de su trabajo, por lo que eran realmente obreros, y desdeñaban las ideas y organizaciones socialistas, por lo que había una tarea que realizar en ese sentido.

Regina García consideraba, por fin, que había que derribar la Monarquía porque no se solucionarían los problemas, pero tampoco con una República moderada. El camino era el socialismo, una “nación socialista y un gobierno socialista”. Ese era el objetivo, plasmado simbólicamente en banderas rojas en los edificios, y en la interpretación de “La Internacional” en los actos oficiales.

Acabó su discurso con un llamamiento a las urnas votando socialista.

Hemos consultado, además del Diccionario Biográfico del Socialismo Español para acercarnos a la protagonista, el número 6741 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.