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Clara Campoamor y la historia del trabajo de la mujer

Con motivo del vigésimo sexto aniversario de la constitución de la Sociedad de Lavanderas y Planchadoras, se organizó un acto en la Casa del Pueblo de Madrid, que consistió en una conferencia sobre el trabajo femenino impartida por Clara Campoamor. Tiene su interés, ya que, no creemos que haya sido recogida en ningún estudio, y aborda una interpretación de la destacada feminista sobre la historia del trabajo de la mujer.

En los años veinte parecía que Clara Campoamor se encontraba cerca del socialismo; de hecho, escribió el prólogo del libro Feminismo Socialista de María Cambrils, pero nunca ingresó ni en el PSOE ni en la UGT. En 1929 estuvo en la organización, aunque por poco tiempo, del pronto desaparecido partido denominado Agrupación Liberal Socialista. Campoamor no era marxista, y dada su radical oposición a la Dictadura de Primo de Rivera no entendió nunca la faceta de colaboración socialista en algunos aspectos, a pesar de la disputa interna en el seno de la familia socialista sobre esta cuestión. En todo caso, nuestra protagonista aceptó la invitación porque, según expuso, se sentía afín a las ideas de las sindicalistas, además de que compartía con ellas la necesidad de trabajar.

Clara Campoamor anunció en su charla que tenía en proyecto un estudio acerca del trabajo de la mujer, aunque no debió publicarlo nunca. Según la oradora, el trabajo había pasado por tres fases. En primer lugar, había habido un período de tutela, luego otro de libertad, y, por fin, en el que se vivía en ese momento, de protección.

El período de tutela del trabajo femenino duraría hasta finales de la Edad Media. Hasta ese momento, el Estado intervenía en los gremios a través de unas reglas, y estableciéndose una rígida jerarquía interna. Para recorrerla había que pasar por un sistema de exámenes, trámites y costumbres, que variaba en función del oficio. El trabajo del hombre, como el de la mujer, estaba regido por el monarca. Como vemos, Clara Campoamor se refería a las ordenanzas gremiales y al sistema de aprendices, oficiales y maestros. En todo caso, no parece que especificara las peculiaridades de la presencia femenina en el sistema gremial. Por otro lado, por lo que luego contaría, en realidad, alargaría este período durante toda la Edad Moderna.

La Revolución Francesa trastocaría el mundo laboral, al introducir la idea liberal sobre el trabajo, en alusión, creemos al triunfo del liberalismo económico.

El tercer período, es decir, el de protección, se caracterizaría por la implantación de los seguros sociales, la inspección de trabajo y las leyes de protección.

Clara Campoamor aludió en su charla a la idea de que aunque el feminismo era considerado un movimiento de clase media porque quienes se habían significado en el mismo habían sido mujeres de esa condición, las mujeres obreras podían esperar mucho de las reivindicaciones que se conseguían. Este aspecto interesa porque demostraría, una vez más, las complicadas relaciones entre las mujeres socialistas y las sufragistas, porque, aunque les unía la importancia de la lucha por el reconocimiento del voto, existía la cuestión de la clase social, de que para las primeras las sufragistas, en última instancia, pertenecían a la burguesía.

Clara Campoamor aprovechó para hablar de lo que más sabía, de la desigualdad jurídica que padecía la mujer, exponiendo que no podía contratar sin la autorización del marido, así como, las diferencias consagradas en los Códigos. También aludió a que se había legislado poco en favor de la mujer obrera.

Clara Campoamor consideraba que la incorporación de la mujer al mundo laboral obedecía a una necesidad económica, en relación con la disminución de casamientos y el aumento de la población femenina. Pero también explicó que no era cierto que la mujer no hubiera trabajado nunca, explicando muchas de las tareas que realizaron mientras los hombres iban a la guerra o la caza, en la Edad Media. Pero, además, la mujer se dedicó por su cuenta a la industria, poniendo ejemplos alemanes en los sectores textiles. La diferencia con el pasado es que ahora la mujer ya podía exteriorizar sus opiniones.

Sobre tres fundamentales conferencias de Clara Campoamor existe un libro publicado por la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid en colaboración con la Asociación Española Clara Campoamor, y que podemos consultar en la red, titulado, El Derecho de la Mujer (Clara Campoamor). Recopilación de tres de las conferencias iniciadas en 1922 por Clara Campoamor, (2007). Por otro lado, hemos consultado la crónica de la conferencia en el número 6040 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.