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Mujer y socialismo: el segundo mitin de las obreras de la aguja en abril de 1929

En un anterior artículo nos hacíamos eco de la campaña socialista en favor de la sindicación de las trabajadoras y de su acercamiento a la causa a finales de los años veinte y principios de los treinta, en relación al mitin del primero de abril de 1929 en la Casa del Pueblo. Pues bien, aquel mes fue intenso porque el 8 tuvo lugar un mitin más importante en el salón grande de la Casa del Pueblo, organizado por la Sociedad de Obreras de la Aguja, con la intervención de las hermanas sindicalistas Claudina y Luz García, Hildegart Rodríguez, y Clara Campoamor.

Presidió y presentó el acto Claudina García, planteando el objetivo del mismo. No se trataba solamente de luchar por una elevación salarial de las trabajadoras, sino también de contribuir a su formación, “atraer a la mujer al campo de la espiritualidad”, en palabras de la sindicalista. Esa debió ser la causa para contar con las dos grandes oradoras del acto, Rodríguez y Campoamor, personajes, por otro lado, harto distintos. García elogió mucho a la primera por ser un ejemplo de voluntad y de estudio, cualidades que ponía al servicio de las reivindicaciones femeninas. También aludió a la labor social que hacia Clara Campoamor en la Asociación Universitaria Femenina. En este sentido, recordemos su acercamiento al socialismo en aquel momento, aunque nunca militase en ninguna de las dos organizaciones, y que hemos comentado en otro trabajo anterior en esta misma publicación.

Luz García fue la primera oradora, insistiendo en la fuerza de la organización. Por eso, las Sociedades de Gorreras, de Sastras de lo Militar, de Modistas y Obreras en Ropa blanca habían montado esta campaña. Luz García insistió mucho en su intervención en el aspecto sindical, repasando las condiciones laborales de todos los ramos textiles donde trabajaban mujeres, ofreciéndonos una información muy interesante para ahondar en el conocimiento del mundo laboral femenino en esa época, ya que la oradora -bordadora de profesión- era una experta conocedora del mismo. La sindicación de las gorreras era difícil, al parecer, porque eran trabajadoras a domicilio. En principio, las sastras de lo militar parecían disfrutar de mejores condiciones laborales porque eran trabajadoras dependientes del Estado, pero no era así porque sus retribuciones eran, curiosamente, muy bajas. La sindicación de las modistas se presentaba más fácil, por lo que había que trabajar para crear una Sociedad potente. En cuanto a las bordadoras habría un problema basado en la consideración que se tenían ellas mismas, de “señoras” y no de trabajadoras, algo que dificultaba que se afiliasen al sindicalismo socialista por prejuicio. Otro problema para que se fomentase el sindicalismo venía derivado de la existencia de talleres vinculados a conventos que, lógicamente, combatían el sindicalismo.

Luz García insistió mucho en la necesidad de la organización sindical de las mujeres, en la consolidación de las Sociedades Obreras de resistencia existentes, y en organizarse en Cooperativas para el consumo. En este último asunto se explayaría, al final de su intervención, sobre un ejemplo inglés.

Hildegart Rodríguez pretendió tratar el tema de la mujer ante el socialismo, un poco más en la temática del primer mitin de abril que hemos estudiado, aunque desde otra perspectiva, porque pretendió abordar lo que representaba en el socialismo la mujer obrera y la mujer intelectual, aunque hizo una larga introducción sobre el carácter de la violencia -imaginamos en relación con la revolución- además de plantear que el principal enemigo del proletariado no era el capitalismo sino la burguesía, ya que el primero estaría muriendo. Lo que había que hacer, siempre según la oradora, era establecer el trabajo obligatorio para todos, eliminando la renta. El verdadero carácter del socialismo era la socialización de la tierra, además de leer un texto sacado de El Socialista sobre la forma de gobierno. Por fin, llegaría al objetivo del acto, defendiendo la unidad de las trabajadoras, disertando sobre la pesadilla que suponía para la mujer la escasa remuneración que recibía, pero, por otro lado, consideraba lamentable que por unos pocos céntimos no se agrupasen las mujeres. También trató del alejamiento de la mujer intelectual del socialismo hasta ese momento, debido a que las mujeres que habían podido estudiar no eran de condición obrera, pero las que habían estudiado habían comenzado a desarrollar una conciencia social en relación con su saber. Para Hildegart Rodríguez la mujer intelectual debía apoyar al socialismo por su vocación educadora.

Clara Campoamor cerró el acto aludiendo a la importancia de la obrera de la aguja, recordando a Mariana Pineda. Pero la parte más interesante, a nuestro entender, de su intervención, tuvo que ver con la necesidad de la toma de conciencia de la mujer trabajadora en relación con su papel histórico, poniendo algunos ejemplos. Animó a las trabajadoras para que defendiesen su salario, afrontasen las situaciones de paro, y para que se preparasen para la organización corporativa (seguramente, aludiendo a los Comités Paritarios). También trató sobre el seguro de maternidad, en debate en esos momentos, y sobre lo que había disertado unos días antes para un auditorio parecido. Luego trató sobre la importancia de la educación, de la formación, por lo que había que luchar por la implantación de la escuela primaria única: “La cultura no debe ser negada a nadie”. Por fin, otra lucha tenía que ver con la igualdad jurídica, con los cambios en el Código Civil.

Hemos consultado el número del 9 de abril de 1929 de El Socialista. Por otro lado, conviene consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español para ahondar en la figura de las hermanas García Pérez. Por fin, el libro de Marta Del Moral Vargas, Acción colectiva femenina en Madrid. (1909-1931), 2012, es una tesis muy interesante sobre la lucha de las mujeres en el Madrid de los primeros decenios del siglo XX. También, como referimos más arriba, el autor de este trabajo tiene un artículo en El Obrero del mes de agosto, titulado, “Clara Campoamor y la historia del trabajo de la mujer”.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.