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El voto femenino y las diputadas socialdemócratas alemanas en 1928

El 20 de mayo de 1928 se celebraron elecciones legislativas en la República de Weimar, en las que ganó el SPD, que llegó casi al 30% de los votos y obtuvo 153 escaños. Pues bien, la diputada socialdemócrata María Juchacz (1879-1956), realizó un análisis sobre la presencia de las mujeres políticas socialdemócratas en el Reichstag y sobre el voto femenino, que publicó en España El Socialista.

María Juchacz fue una destacada política socialdemócrata, famosa por su capacidad oratoria, fundadora del Comité de Bienestar de los Trabajadores (AWO) en 1919, una organización fundamental a favor del bienestar en Alemania, que comenzó vinculada al SPD, pero que hoy es independiente.

Juchacz señala en su artículo que la representación femenina en el Reichstag era la misma que la que existía antes de las elecciones de mayo de 1928, así como en la Dieta prusiana, el parlamento más importante después del Reichstag por la potencia de Prusia dentro de Alemania. En el Reichstag se sentaban veinte diputadas, repitiendo quince de ellas. Solamente una mujer permanecía desde el primer parlamento de la República. Dos compañeras habían encabezado la lista de su circunscripción electoral. De las treinta y cinco circunscripciones electorales existentes, quince no habían elegido mujeres. En esas circunscripciones al SPD le costaba sacar diputados, aunque habían sido elegidas dos mujeres en una de las circunscripciones católicas.

En la Dieta prusiana habría dieciocho diputadas socialistas del total de ciento treinta y seis diputados del SPD. Una mujer había sido cabeza de lista, y tres entrarían como nuevas en dicho parlamento. De las veintitrés circunscripciones electorales, siete no habían elegido mujeres.

Juchacz consideraba que sus compañeras mantenían sus puestos y que su número aumentaba con el crecimiento del Partido. Además, afirmaba que su actividad parlamentaria estaba expresamente reconocida, pero reconocía que era difícil llegar al voto femenino. Es interesante comprobar cómo nos muestra los cambios que se estaban produciendo a fines de los años veinte en relación con las campañas electorales, ya que aludía a las fotografías, cine, gramófono y altavoz, que enriquecerían los procedimientos y la propaganda a domicilio. Los socialistas se habían preocupado en esas elecciones en conseguir el voto femenino, visitando a las mujeres trabajadoras y las que no lo eran, pero era verdad que muchas mujeres seguían votando al Partido Nacional Alemán, la segunda fuerza en esas elecciones, o al Zentrum católico, la tercera, así como a otros partidos cristianos.

Al parecer, en algunos lugares en las elecciones celebradas los hombres y las mujeres votaban de forma separada para comprobar dos cuestiones; en primer lugar, para saber el porcentaje de mujeres votantes; y, en segundo, lugar, para poder estudiar sus preferencias electorales. En este sentido, a través de unos cálculos llegaba a la conclusión que en las elecciones para las Dietas de Wutemburg y en Baviera las mujeres se habían decantado por los partidos cristianos. La diputada socialdemócrata consideraba que no había que desanimarse, habida cuenta del crecimiento del Partido, pero había que volcarse en la atracción del voto femenino. Pero, muy pronto, el objetivo sería otro, ya que los nazis darían un salto electoral.

Hemos consultado el número del 4 de julio de 1928 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.