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La explicación a los socialistas de Pablo Iglesias sobre la creación de la Conjunción Republicano-Socialista

Pablo Iglesias era consciente del cambio de estrategia política que suponía la creación de la Conjunción Republicano-Socialista, después del enfrentamiento que el socialismo español había protagonizado con los republicanos desde la misma fundación del PSOE, al considerar a los republicanos como representantes de la burguesía. Pero por las circunstancias conocidas derivadas de la crisis provocada por la Semana Trágica y la intensa política represiva generada por Antonio Maura, además de por el intento del político conservador de unir a toda la derecha para hacer frente a la situación, generaron el acercamiento de republicanos y socialistas. En el mitin del Jai-Alai de 7 de noviembre de 1909, después de las reuniones de unos y otros para crear un Comité y convocar dicho acto, Pablo Iglesias pronunciaría un discurso en el que priorizó el objetivo de derribar a Maura del poder, terminar con la Monarquía y establecer una República, aún conservadora, pero recordando que el PSOE no renunciaba a su programa.

Pues bien, Pablo Iglesias debió entender que tenía que explicar a los militantes socialistas este cambio, y para ello se convocó un mitin unos días después en la Casa del Pueblo de Madrid.

Pablo Iglesias ordenó su discurso en seis partes si seguimos la crónica publicada en El Socialista. En la primera parte hizo un recorrido histórico de todo lo que había ocurrido en 1909 y que había llevado a la crisis, aludiendo a la situación española en el Rif donde no había planificación y los soldados sufrían, además de citar la decisión de enviar reservistas, provocando la crisis, para hablar también de la huelga general, la situación catalana y la represión ordenada, concluyendo que Maura y sus seguidores no eran, realmente, conservadores, sino reaccionarios. Por fin, Maura estaba desafiando al país.

Ante esta situación el PSOE había decidido unirse a los republicanos porque se reconocía que por sí solo no podía poner término a esta situación excepcional. El gobierno estaba clausurando centros obreros, encarcelando y desterrando a personas inocentes, fusilando, etc., por lo que no había otra forma que adoptar esta alianza electoral. El objetivo no era obtener actas de diputados en las elecciones, sino acudir a las mismas como medio de lucha para traer la República.

Por eso, Pablo Iglesias animaba a emprender una labor de agitación para animar al pueblo en el objetivo de derribar las instituciones. Con el cambio de régimen político el país podría convertirse en moderno con un claro avance económico en todas las áreas, y eso convenía a la clase trabajadora porque aumentaría su poder y organización, esos objetivos constantes de los socialistas. Pablo Iglesias, en consonancia con lo que había dicho en el mitin del Jai-Alai, defendía la adopción de una República, aunque ahora no aludiría a que podría ser conservadora, ya que estaríamos ante un auditorio más interno, pero recordando que ese cambio debía favorecer a los obreros. En este sentido interno, además, avisaba que si no se conseguía el objetivo de traer la República el PSOE no perdería porque habría desacreditado a los “malos republicanos”.

Pablo Iglesias reconocía que el Partido Socialista todavía era pequeño, pero ya se había distinguido por su actividad, sacrificios y desinterés. Ahora era el momento de seguir cumpliendo con su deber.

Una vez conquista la República, el PSOE debía volver a su puesto de combate porque una República burguesa no resolvería las aspiraciones obreras, aunque avisaba que, en todo caso, el Partido debía aprestarse a defender la República ante cualquier intento reaccionario de derribarla. La República era una oportunidad, por fin, para crecer.

Una parte del discurso se empleó en la defensa de la participación de las Sociedades Obreras en el cambio y en el nuevo régimen.

En conclusión, era el momento de la unión, y el PSOE demostraría su responsabilidad. Es más, se ofrecía para combatir cualquier disidencia que pudiera surgir en el seno del republicanismo.

Podemos consultar los números 1235 y 1236 de El Socialista. Sobre la Conjunción Republicano-Socialista nos parece muy sugestivo el análisis que Antonio Robles Egea emprende en “La Conjunción Republicano-Socialista: una síntesis de liberalismo y socialismo”, en Ayer (2004) al enmarcar el acercamiento entre socialistas y republicanos españoles en el contexto europeo de concertación de las fuerzas liberales-democráticas con las socialistas con la finalidad de culminar el proceso de democratización de los Estados liberales decimonónicos, siguiendo los planteamientos que el propio autor hizo en un trabajo anterior de 1990, titulado “Socialismo y democracia: las alianzas de izquierdas en Francia, Alemania y España en la época de la II Internacional”, en Historia Contemporánea. En todo caso, el autor tiene un trabajo titulado “Formación de la Conjunción Republicano-Socialista de 1909, Revista de Estudios Políticos, nº 29 (1982). En el número de Argumentos Socialistas (nº 23) sobre la confluencia de la izquierda tenemos un artículo que trata también sobre la creación de la Conjunción desde la perspectiva socialista. Por fin, debemos acudir para una visión amplia al libro de Santos Juliá, Los socialistas en la política española, 1872-1982, Madrid, (1997).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.