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“El Socialista” ante el Manifiesto del PSOE de septiembre de 1909

“No ha habido cambio”

Con este titular abría el periódico socialista su número del día primero de octubre de 1909 en alusión a las reacciones que había producido la publicación del Manifiesto del Comité Nacional del PSOE en el que se anunciaba a la ciudadanía la intención del Partido Socialista de luchar por un cambio político junto con las fuerzas republicanas.

El artículo se refería a las noticias publicadas en la prensa sobre el supuesto cambio de Pablo Iglesias acerca de las relaciones de los socialistas con los denominados “partidos burgueses”. El periódico quería dejar claro que no se había producido tal cambio.

Hasta el presente el Partido Socialista había mantenido una postura alejada de esos partidos, aún de los más avanzados, para poder mejor marcar su personalidad con el fin de combatirlos por ser representantes de la clase explotada. Esa había sido, efectivamente, la estrategia política desde el comienzo y, especialmente, cuando se aprobó el primer programa socialista en el Congreso de Barcelona de 1888. Pero era cierto que se había establecido en el Congreso de Madrid de 1899 una excepción, y referida a cuando la democracia corriese peligro. Justo lo que estaba ocurriendo en la opinión socialista, pero también de los republicanos con todo lo que se había desencadenado a raíz de la Semana Trágica de Barcelona. Eso es lo que habría acordado el Comité Nacional, dejando muy claro que esa conjunción de intereses por la democracia no podía entrar en contradicción con las aspiraciones de la clase trabajadora.

En una palabra, las circunstancias especiales en España habían movido a tomar esa decisión, algo que en ocasiones anteriores no se había producido. El gobierno de Maura había optado por una represión nunca hasta entonces conocida entre los gobiernos de los partidos dinásticos con deportaciones, cierre de casas del pueblo, persecución a la prensa, arbitrariedades y atropellos de todo tipo, etc. Nunca habían peligrado tantos las libertades públicas. Era el momento de colaborar, como antes de marchar separados o como en un futuro ocurriese si la situación se normalizaba.

Así pues, se quería dejar clara a la militancia y a la ciudadanía que no había habido un cambio de táctica en el PSOE.

En otros trabajos publicados en El Obrero y diversos medios hemos aportado una abundante bibliografía para entender lo que, a nuestro juicio, sí fue un cambio de estrategia, sin obviar que siempre hubo una parte fundamental del Partido Socialista muy reacia a la colaboración con los republicanos, saltando el debate en varias ocasiones previas y futuras, como ocurriría en el proceso histórico que llevaría a la proclamación de la Segunda República.

En todo caso, para leer en toda su extensión el artículo citado en este trabajo debemos acudir al número 1229 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.