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La solidaridad obrera socialista en las huelgas: el caso mallorquín de los sombrereros (1896)

Uno de los principios fundamentales del sindicalismo socialista en el momento en el que se decidía emprender una huelga, además del estudio previo sobre las posibilidades de éxito de la misma, después de haberse agotado la negociación y otras formas de presión, tenía que ver con la fortaleza de la Sociedad Obrera o Sociedades Obreras protagonistas. En ese aspecto había que tener en cuenta que los trabajadores dejaban de cobrar sus salarios, por lo que había que acudir a las cajas de resistencia y también a la solidaridad de otros trabajadores. Cuando las huelgas se dilataban en el tiempo o eran muy grandes la solidaridad socialista escalaba a niveles mayores, implicándose las grandes organizaciones, con el concurso de El Socialista, encargado de la difusión de la necesidad de colaborar en suscripciones, y de dar noticia de las mismas. El último estadio llegaba con la solidaridad internacional ante huelgas o persecuciones en otros países.

En este artículo no estudiamos una de esas suscripciones, sino otro medio empleado para acopiar fondos para los huelguistas, y que tenía que ver con la celebración de actos para recaudarlos. Como ejemplo explicamos la velada que tuvo lugar el 28 de septiembre de 1896 en el Centro Obrero de Palma de Mallorca para facilitar recursos a los sombrereros en huelga en dicha capital balear.

Al parecer, acudieron unas cuatrocientas personas, siendo la mitad mujeres, seguramente por su vinculación con los huelguistas. El acto comenzó a las ocho y media de la tarde, presidido por Francisco Roca Hernández, personaje fundamental del sindicalismo y el socialismo mallorquines, ya que, entre muchas de sus actuaciones formó parte del Centro Federal de Sociedades Obreras de Palma, adherido a la Primera Internacional, fue secretario del Ateneo Obrero, redactor de Bandera Roja, fundador de El Obrero Balear, fundador de distintas Sociedades Obreras, uno de los impulsores de la Agrupación Socialista, y concejal del Ayuntamiento de Palma.

La primera actuación fue el canto del himno de Casabella, “A la Revolución” por parte del Orfeón. Terminado, intervino Juan Escudero para explicar la historia del conflicto laboral, animando a la solidaridad con los huelguistas para que triunfasen, además de defender la necesidad de la organización obrera, capital asunto siempre en el sindicalismo socialista. Escudero, por su parte, fue otro destacado sindicalista y socialista desde su profesión de obrero textil en Palma, aunque moriría en 1902 de forma trágica.

El discurso de Escudero fue seguido por un vals que creemos podría ser de Rafael Carratalá Ramos.

El tercer orador fue Antonio Torres, que se centró en la crítica del “régimen burgués”, insistiendo en la necesidad de apoyar a los huelguistas.

El Orfeón intervino con una composición catalana, que tuvo que ser repetida por las aclamaciones de los asistentes.

Juan Caubet criticó la organización social, aprovechó para arremeter contra los causantes de la guerra de Cuba, incidiendo en el trato que recibían los soldados en los embarques y en la travesía marítima, y cargó contra el marqués de Comillas.

Roca, como era habitual en los actos socialistas, y como presidente, hizo un resumen de todo el acto.

Aunque no se especificaba en la crónica, al parecer se sacó una buena recaudación.

En relación con la bibliografía es fundamental la consulta de la monografía sobre El moviment obrer a les Balears (1869-1939) de P. Gabriel, y publicado en 1996. La crónica del acto en el número 553 de El Socialista, y para profundizar sobre Roca Fernández y otros de los intervinientes tenemos el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.