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Pablo Iglesias y el laborismo en el poder en 1924

En distintos trabajos hemos resaltado la importancia que tuvo para los socialistas españoles el protagonismo político del laborismo británico en los años veinte. En esta nueva aproximación queremos saber la opinión de Pablo Iglesias cuando Ramsay McDonald fue elegido premier en enero de 1924 con el apoyo de los liberales después de las elecciones de 1923 en las que los conservadores de Baldwin no pudieron alcanzar la mayoría suficiente para poder gobernar.

Pablo Iglesias escribió un artículo en El Socialista a principios del mes de febrero de 1924 en el que opinaba sobre los laboristas ingleses en el poder. Las esperanzas puestas por nuestro protagonista en este hecho histórico deben vincularse, como veremos, al trastorno que supuso la reciente irrupción del comunismo a raíz de la Revolución Rusa.

El hecho tenía para el viejo líder español una importancia capital porque, aunque consideraba que los laboristas no iban a transformar de arriba abajo el orden social británico, sí iban a comenzar dicho cambio, además de influir en los asuntos que interesaban a los europeos. Todo esto habría causado una conmoción entre determinados sectores, pero también había producido alegría en millones de personas. No olvidemos, por nuestra parte, que era la primera vez que accedían los laboristas al poder.

¿Quiénes temían este hecho según Iglesias? Pues en el artículo pasaba a relatar esos sectores: los defensores del imperialismo, los “plutócratas” que vivían a costa de los que trabajaban, los representantes de la vieja política, y los “chacales de la burguesía” que buscaban el beneficio de las guerras.

¿Quiénes veían con satisfacción un Gobierno laborista?; en principio, todos los trabajadores del mundo, los pacifistas, los hambrientos de Alemania y Rusia, los hombres que amaban el progreso, los que no contemplaban que la ciencia sirviese para destruir a los hombres y sí para hacer mejor y más larga la vida, y, por fin, los hombres de espíritu liberal.

Pablo Iglesias parecía muy optimista, porque consideraba que esta victoria desalentaría a los privilegiados, unido a la exaltación del proletariado. Los trabajadores y las personas liberales iban a salir fortalecidos. En este sentido, y en línea con la alusión rusa anterior, el político español consideraba que el Gobierno laborista iba a poner remedio al trastorno que había causado en el campo socialistas y de las organizaciones obreras la táctica, considerada como equivocada y hasta insensata, de los comunistas rusos. Parecía como si los laboristas tenían la misión de mostrar el verdadero camino socialista frente a lo que se hacía en la Rusia comunista.

Por fin, consideraba que cuando acabase la existencia del Gobierno laborista, más por intrigas ajenas de los “partidos burgueses” que por sus errores, se habría conseguido la consolidación del laborismo.

El número consultado de El Socialista es el 4678.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.