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La huelga de la calefacción en el Madrid del otoño de 1919

La Sociedad “La Progresiva” de Obreros de Calefacción y Ascensores se reunió en junta general el 26 de octubre de 1919 para aprobar unas Bases que fueron presentadas a los empresarios:

“Reconocimiento oficial y absoluto de la colectividad.

Clasificación de salarios de la siguiente forma:

Sección de calefacción – Oficiales montadores, 12 pesetas; ayudantes 9, peones, 6, y aprendices 3.

Sección de ascensores – Montadores (partes mecánicas o eléctricas), 12 pesetas; ayudante 9; peones, 6; y aprendices, 3.

Sección de talleres – Oficial, 12 pesetas; ayudante, 9; peón, 6, y aprendiz, 3.

Mejoras generales

Primera. En caso de accidente de trabajo se abonará el jornal íntegro.

Segunda. Los viajes por vía marítima serán en primera clase, y por vía terrestre, en segunda.

Tercera. Las horas en ferrocarril o vapor se abonarán: los correspondientes a la jornada de ocho horas, ordinarias, y las excedentes, con aumento de un 100 por 100.

Cuarta. Los ayudantes acompañarán a sus respectivos oficiales en cuantas salidas éstos hagan.

Quinta. Las salidas fuera de la localidad se abonarán en una dieta diaria de ocho pesetas.

Sexta. Reconocimiento absoluto y oficial del delegado de taller, para su actuación sindical dentro de las obras y talleres.

Séptima. Los trabajos que se realicen en el extrarradio se abonarán con una dieta de tres pesetas para todos los operarios.

Octava. No se reconocerán más que dos fiestas al año: una a elección de los patronos, y otra el Primero de Mayo.”

La Sociedad convocó a sus afiliados y trabajadores en general de este ramo a una reunión para tratar del curso de las peticiones. La asamblea se celebró el domingo 2 de noviembre en el Centro Republicano Federal, que había en la madrileña calle de Pizarro, nº 15.

Al parecer, se acordó no acudir a los talleres, es decir, se pusieron en huelga, algo que había provocado que un sector de la patronal cediera, pero solamente una parte. Los trabajadores de este sector se reunieron por la tarde del día 3 en la Casa del Pueblo. Como consecuencia de la huelga muchas oficinas cerraron ante la falta de calefacción, aunque algún empresario empleó a sus oficinistas para el cuidado de la calefacción, pero el paro en Madrid, en el momento del inicio de las calefacciones del otoño de 1919, parecía masivo, incluyendo, como se informó, a algunas embajadas, especialmente la alemana (curiosa alusión a esta representación diplomática, quizás por la tendencia aliadófila del movimiento obrero socialista). El 8 de noviembre, la Sociedad en junta general decidió unirse a los metalúrgicos, que contaban con una organización muy potente en Madrid. Por su lado, el Sindicato Metalúrgico aprobó en asamblea admitir en el mismo a la Sociedad de la Calefacción y Ascensores, y apoyar su lucha.

Se dio la circunstancia que, en solidaridad, los trabajadores del ramo de la calefacción que estaban trabajando en obras de empresarios madrileños en provincias también se declararon en huelga.

La presión de la misma hizo que la mayoría de los teatros de la capital firmaran las reclamaciones (bases). Pero, por otro lado, al parecer, una parte de la patronal quiso presionar difundiendo la idea de que la Comisión (Comité) de Huelga no quería negociar, provocando que la misma publicara en El Socialista una nota para negar esta afirmación, y luego sacó otra para anunciar que estaba dispuesta a negociar, pero de forma oficial, insistiendo que no se estaba adoptando ninguna postura intransigente. El enfrentamiento de rumores y declaraciones terminó encauzándose cuando la Federación patronal convocó a la Comisión de la Huelga a mediados del mes de noviembre, reunión que duró más de cuatro horas, y en la que estuvo presente también el presidente del Sindicato Metalúrgico. El 18 de noviembre, después de la reunión, la Comisión dio cuenta de la misma en asamblea, que aprobó sus gestiones. Con esta resolución se produjo una segunda reunión con la patronal, que aceptó todas las propuestas menos la relacionada con el aumento de salarios, proponiendo una subida menor del 15% frente a la de 20% reclamada por los obreros, que en asamblea aprobaron no regresar al trabajo hasta que no se aceptase su propuesta salarial. Al menos desde la perspectiva obrera parecía que el conflicto iba camino de solucionarse, pero, de repente, se pararon las negociaciones. En vista de la situación, los huelguistas se reunieron en asamblea el sábado día 22 en la Casa del Pueblo, centrándose en la cuestión salarial, y acordando que seguirían en huelga. Hubo otra reunión de los huelguistas el 28 de noviembre donde se rechazaron las concesiones de los patronos en relación con el aumento de los salarios.

Por fin, finalizando el mes de noviembre, es decir, después de un mes largo de conflicto se llegó a un acuerdo que terminó con la huelga de la calefacción en Madrid. La patronal aceptó las reclamaciones de tipo “social” con algunas variaciones, y en materia salarial las mejoras se tradujeron en un aumento del 35% para los salarios de 1 a 4 pesetas, y de un 10% a los de 4’25 a 5’75, mientras que los sueldos de 6 a 7 pesetas verían una subida del 20%, y de los de 7 en adelante se beneficiarían de un aumento del 15%.

Se acordó la creación de una comisión mixta de tres patronos y tres obreros para la formación de una caja de socorros mutuos, para solucionar posibles diferencias que surgieran, y para estudiar las peticiones de mejoras que se presentasen. Los fallos de esta comisión serían inapelables, y en caso de empate resolvería el Instituto de Reformas Sociales.

Hemos trabajado con los números siguientes de El Socialista: 3734, 3736, 3737, 3738, 3740, 3741, 3742, 3746, 3747, 3749, 3750, 3751, 3752, 3753, 3754, 3760, y 3763.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.