LA ZURDA

Arabia Saudí actualiza su oferta de ocio sin tocar su política de Derechos Humanos

  • Escrito por Noemí Jabois
  • Publicado en Crónicas

Arabia Saudí se ha convertido en lugar de referencia del cómic, de la música, del deporte y de todo tipo de eventos de ocio sin alterar lo que muchas organizaciones de derechos humanos consideran como una agenda política que no respeta el disenso ni los derechos humanos.

Esta semana, la Fiscalía condenó a la pena capital a cinco personas por la muerte del periodista Jamal Khashoggi el año pasado en el consulado de su país en Estambul, en una controvertida sentencia en la que los principales procesados, entre ellos Saud al Qahtani, asesor del príncipe heredero Mohamed bin Salman, fueron absueltos.

El ajetreado calendario cultural del reino ha incluido este año a personalidades tan dispares como los reyes del reguetón, Maluma y J Balvin, o los deportistas Daniil Medvédev y Leo Messi.

Conciertos y partidos dan un tono amable a una política de paulatina apertura social impulsada por Bin Salman desde 2017 y han ido rompiendo el hermetismo en un país en el que este año se aprobó el final de la segregación entre sexos en los restaurantes y que las mujeres puedan viajar sin permiso de su padre, marido o tutor masculino.

POLÉMICA Y CONTRADICCIONES

La cantante de hip hop Nicki Minaj tenía programado un concierto el pasado 18 de julio, sin embargo, tras recibir numerosas críticas, acabó cancelando y alegando que cuando aceptó viajar a Yeda ignoraba la situación en el reino de los derechos de las mujeres, el colectivo LGTBI o la libertad de expresión.

El colombiano Maluma actuó en el marco de un campeonato de fórmula E, pero también ha habido grandes festivales de música, como el que el que a finales de este mes reunió al francés David Guetta, los holandeses Martin Garrix y Tiësto, o el estadounidense Steve Aoki a las afueras de Riad.

Otra de las estrellas que este año se pasearon por el reino fue la estadounidense Mariah Carey, cuyo concierto se entremezcló con otros eventos tan ajenos a la cultura saudí como una feria de anime o el superclásico de las Américas, que enfrentó a Argentina y Brasil el pasado noviembre. Además, el deporte rey volverá al reino a comienzo de 2020, ni más ni menos, que con la Supercopa española de fútbol.

Sin embargo, el anuncio del aterrizaje de las plantillas de los equipos españoles Valencia, Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid en la hierba de Yeda levantó una tormenta en sectores futbolísticos y extrafutbolísticos.

DETRÁS DEL TELÓN

"Bajo la Visión 2030 de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohamed bin Salman está lanzando cada vez más eventos de entretenimiento y deporte, en un aparente intento de 'deporte-lavar' su reputación abusiva de los derechos utilizando eventos a gran escala", acusó recientemente Human Rights Watch (HRW) en un informe.

Para la ONG, la intención es mostrar al exterior una "cara progresista" del reino, escondiendo campañas masivas de arrestos, el encarcelamiento de activistas y la falta de libertad de expresión.

A las organizaciones defensoras de los derechos humanos les preocupan en gran medida los encarcelamientos de activistas mujeres, como Loujain al Hathloul, detenida a mediados de 2017 junto a una decena más "simplemente" por demandar igualdad, en palabras de Amnistía Internacional (AI).

"Muchas de estas mujeres lideraron la campaña para el levantamiento de la prohibición de conducir (vehículos) a las mujeres en los últimos años. El veto fue levantado en junio de 2018, pero las mujeres que lo hicieron posible todavía no han tenido la oportunidad de sentarse al volante legalmente", recuerda AI.

EL ÚLTIMO DESPLANTE A LOS DERECHOS HUMANOS

El año del ocio y las superestrellas toca a su fin en medio de una nueva oleada de críticas de la comunidad internacional, esta vez por el caso Kashoggi. A juicio de la directora de Investigación de AI para Oriente Medio, Lynn Maalouf, el veredicto de la Fiscalía es una "tapadera" que evita pronunciarse sobre la implicación de las autoridades saudíes en el acto.

Las autoridades negaron inicialmente la muerte del periodista de "The Washington Post", si bien acabaron admitiendo que fue premeditada, pero que el príncipe heredero no estaba al tanto del plan para silenciar al columnista crítico.

El secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Christophe Deloire, advirtió de que la pena capital, lejos de hacer justicia, puede interpretarse como "un medio para hacer callar para siempre a los sospechosos, como una manera de impedir que hablen para camuflar mejor la verdad".

"Los autores intelectuales no solo se van libres, apenas han sido tocados por la investigación y el juicio. Esto es la antítesis de Justicia, esto es una farsa", concluyó la relatora especial de la ONU para las Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard. EFE.