LA ZURDA

Del "sin animales no hay circo" de Rusia a las pistas sin red de otros muchos

  • Escrito por Concha Barrigós
  • Publicado en Crónicas
"El circo es circo si hay animales", sentencia rotundo Vladimir Shcherbakov (1962), jefe de grupo de malabares del Royal Circus, de Gia Ezrade, creador del número que han llevado a Girona, "Gravitation", y artista de esa disciplina desde que tenía 16 años. EFE/C.Barrigos "El circo es circo si hay animales", sentencia rotundo Vladimir Shcherbakov (1962), jefe de grupo de malabares del Royal Circus, de Gia Ezrade, creador del número que han llevado a Girona, "Gravitation", y artista de esa disciplina desde que tenía 16 años. EFE/C.Barrigos

Si en Rusia, "la mejor escuela de circo del mundo", con 40 compañías estables, no hubiera animales en pista "no se vendería una sola entrada" y por eso, auguran, nunca faltarán, al contrario que en otros muchos países del mundo, en los que en su ausencia se imponen números muy arriesgados y sin red.

Estados Unidos, Argentina, México y, por supuesto, Rusia son algunos de los países que participan en Girona hasta el este martes en la IX edición del Festival Internacional de Circo Elefante de Oro, en el que los únicos animales que pueden verse son los de su título.

"Lo de la prohibición de usar animales es injusto. Han pagado justos por pecadores. El circo empezó con los caballos y se ha criminalizado completamente todo el tema de la doma pero no en las competiciones de saltos o las carreras hípicas", señala a Efe el director y fundador del certamen, Genís Matabosch.

"Al circo se le ha sentenciado injustamente. Había buenas y malas praxis pero también había ya fórmulas de control para evitar maltratos. Ahora hay mayor sensibilidad de la sociedad pero la prohibición se ha hecho de forma precipitada", añade.

"El circo es circo si hay animales", sentencia rotundo Vladimir Shcherbakov (1962), jefe de grupo de malabares del Royal Circus, de Gia Ezrade, creador del número que han llevado a Girona, "Gravitation", y artista de esa disciplina desde que tenía 16 años.

Los animales, argumenta el ruso, "viven mejor en el circo que en su medio natural, sea eso lo que sea. Se les alimenta y trata como al resto de la troupe porque son miembros de la familia".

"Hay una tendencia a no trabajar con animales, es verdad, pero eso va a pasar y volverán a todas las pistas del mundo", pronostica.

Shcherbakov ha estado en pista hasta 2013, cuando se cayó desde un aparato igual que el que han llevado al festival y sufrió gravísimas lesiones en una pierna.

Desde entonces enseña y entrena a las nuevas generaciones a trabajar en este número, uno de los más complicados en pista porque combina aspas giratorias y oscilantes sobre las que hacen malabares que hay que recalcular constantemente.

"El circo es un espectáculo vivo y en directo, en el que no hay trampa ni cartón, todo pasa de verdad y el riesgo de sufrir lesiones y hasta la muerte es muy real", apostilla.

Andrey Volozhanin (1989), jefe de la troupe de equilibrio en escala del Circo Estatal Ruso aunque empezó como asistente con osos amaestrados, asegura que sin animales en su país no se vendería "ni sola una entrada".

Recuerda que los mejores y más grandes circos del mundo, como el Krone de Munich (Alemania), el Knie de Suiza o el festival de Montecarlo, los emplean: "No puede existir sin ellos, sean osos, tigres, monos, gatos o erizos", bromea.

Su número se hacía en la extinta URSS y han querido recuperarlo a pesar de su gran riesgo porque el público cada vez "demanda más".

"El riesgo de lesiones o de muerte está cada vez presente. La pista será siempre un sitio en el que jugarse la vida sin trampa", agrega.

El Circo Ruso, de cuya primera visita a España se cumplen ahora 50 años, fue fundado en 1919 por Lenin con un decreto que establecía que todos los circos del país eran propiedad del gobierno y ahora dependen del RosGosTzirk, excepto el Gran Circo de Moscú, el Nikulin, el de San Petersburgo y el de Kazán.

El estadounidense Wesley Williams (1997), que utiliza el monociclo más alto del mundo, de 8,5 metros, cree que se está "castigando" al circo injustamente con la prohibición de actuar con animales y opina que "de hacer caso a los activistas parece claro que lo siguiente que desaparecerá serán los zoos".

"Las cosas no paran de evolucionar. El circo no está amenazado sino evolucionando. Tiene futuro, no con animales, seguramente, pero se está adaptando como cualquier otra oferta de entretenimiento. Hay que llegar a los jóvenes con atracciones muy osadas", señala el artista, que prepara un número con perros.

El mexicano David Meraz (1998), miembro de la saga Meraz, se declara defensor de los animales y subraya que en el circo "se desvelan por cuidarlos" aunque en su país también está prohibido usarlos.

"¿Cómo va a maltratar nadie a un animal que es su compañero? Mucha gente venía al circo a verlos por primera vez. En México ahora ha caído un poco este espectáculo así que nos tenemos que esforzar el doble para sacarlo adelante", afirma.

El circo, añade, tiene futuro porque es "un arte vivo en directo y de verdad, en el que uno arriesga su vida sin trampa ni cartón y siempre está a la busca de algo aún más difícil".

La argentina Aldana Balbuena (1994), que hace con cinco compañeras un número de danza con las boleadoras de los gauchos, cree que el circo tiene futuro: "No solo es enriquecedor sino un estilo de vida".