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La interpretación de Francisco Mora del conflicto en la Primera Internacional entre anarquistas y socialistas

En este artículo estudiamos la interpretación que hizo Francisco Mora (1842-1924) en las páginas de El Socialista sobre el conflicto entre socialistas y anarquistas en la Primera Internacional. Debemos recordar que Mora fue protagonista de la AIT en España y uno de los fundadores del Partido Socialista. En las páginas del periódico obrero publicó en el verano de 1894 por entregas, «La Internacional en España: apuntes para la historia del socialismo obrero español».

La tesis de Mora es intensamente crítica con los bakuninistas, partiendo en su interpretación de que la Primera Internacional planteó desde el primer momento la necesidad de la lucha política. Así expresaba que la AIT nació y murió proclamando que el proletariado debía constituirse en partido de clase para la conquista del poder político. En ese sentido, en el Manifiesto fundacional se decía que la conquista del poder político era el primer deber de los trabajadores, y ese principio parecía que se había comprendiendo en distintos países, haciéndose esfuerzos para la reorganización política de los obreros. El partido a crear tendría una virtud fundamental para vencer, y no era otra que la del número, aunque no era suficiente. De nada servía ese número si no había una guía del “saber”, es decir, interpretamos, sino se nutría de ideología, sin olvidar el principio de la asociación, asimilada a los lazos fraternales, pero no sólo dentro de la organización política, sino especialmente con los trabajadores de los distintos países.

Mora recordaba que en el Congreso de La Haya de septiembre de 1872 se tomó la que calificó de “trascendental resolución de carácter político”, y que ya se había tratado en la Conferencia de Londres de 1871. Significaba que se ponía al proletariado en el camino de la emancipación, sirviendo como base posterior para la creación de los Partidos Obreros. En consecuencia, se decidió que había que insertar en los Estatutos de la AIT la resolución IX de la Conferencia londinense. Dicho texto se basaba en que en la lucha contra las clases propietarias el proletariado debía constituirse en partido político distinto y opuesto a todos los partidos formados por las clases poseedoras. La formación del partido político era una condición indispensable para asegurar el triunfo de la revolución y de su objetivo, es decir, la abolición de las clases sociales. La unión que se habría conseguido por medio de la lucha económica debía servir para la lucha contra el poder político de los poseedores, porque se habían servido de sus privilegios políticos para defender su monopolio económico y dominar el trabajo. Esa era, por lo tanto, una poderosa justificación para luchar por la conquista del poder político.

Con este estudio de las resoluciones sobre la necesidad de la lucha política Mora quería dejar claro que no se entendía el furor y la intensa polémica generada por los que se consideraban amigos del proletariado, provocando una profunda división en el seno del movimiento obrero, y que seguía durando.

Mora creía ver otras motivaciones para entender la desunión y el enfrentamiento. Solamente la burguesía tenía interés en que no se crearan partidos políticos obreros. Y esa burguesía, a través de sus agentes, se habría introducido en la Internacional con el fin de impedir el cumplimiento de sus objetivos.

A raíz de la Comuna y el apoyo a la misma de la Primera Internacional la burguesía se habría puesto en marcha. Ese fue el momento, en la interpretación de Mora, en el que se acusó de autoritario al Consejo General, pero eso habría sido, realmente, una maniobra para destruir a la Internacional. En esa supuesta conjura habría participado la Alianza de la Democracia Socialista, calificándola como “hija burguesa” de la Liga de la Paz y de la Libertad”, además de “madre del anarquismo demoledor”, junto con la policía y la prensa reaccionaria. Así pues, detrás de los anarquistas estaría la burguesía. Y este sería el origen, siempre según Mora, del desorden que terminó por introducirse en la Internacional. Mora era extremadamente duro con los anarquistas, tildando de “zarandajas burguesas” cuestiones como la idea de la abstención de la clase obrera en materia política, la autonomía de las Secciones, el antiautoritarismo, y la anarquía. Solamente se había pretendido la desunión y la división de la AIT en dos fracciones con el fin de paralizar la iniciativa más audaz del movimiento obrero

Hemos consultado los números 439, 440, 441 y 442 de El Socialista.

Sobre Francisco Mora podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.