Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Ángeles Vázquez y la cuestión del servicio doméstico en 1929

En algunos trabajos nos hemos dedicado al estudio de los problemas socio-laborales del servicio doméstico entre los años veinte y treinta. Hemos estudiado la denuncia de Roma Rubies sobre la situación de las mujeres que trabajaban en este sector en 1930, pero también como se organizaron en esa misma época justo en vísperas de la proclamación de la Segunda República en la Casa del Pueblo y, por fin, la reforma legal ya en el nuevo régimen en la que se incluía a estas trabajadoras en la Ley de Contratos de Trabajo. Todos estos estudios podemos encontrarlos en la Hemeroteca de El Obrero.

Pues bien, justo en esta época en la que hemos concentrado nuestros esfuerzos investigadores nos acercamos a un artículo sobre “el problema de las muchachas de servicio”, aparecido en abril de 1929 en El Socialista de Ángeles Vázquez.

La autora del trabajo fue mecanógrafa e inspectora de trabajo, activa sindicalista en el área de los funcionarios en la UGT y miembro de la Agrupación Socialista Madrileña.

Vázquez opinaba que uno de los principales problemas que interesaban a las mujeres socialistas era el del servicio doméstico, por ser el peor retribuido y “el más esclavo de todos”. La autora comparaba la situación española con la de otros países. En este sentido, Alemania se había establecido en muchas ciudades la enseñanza obligatoria para las criadas. Al parecer, tenían que pasar un duro examen para obtener un certificado para seguir cursos de perfeccionamiento. Se conseguían dos objetivos con este sistema: la capacitación de la trabajadora y, en consecuencia, que la misma fuera consciente de sus derechos para evitar que fuera explotada. Esta era la gran preocupación que subyace en la denuncia de Ángeles Vázquez, el problema de la conciencia y formación de estas trabajadoras tan duramente maltratadas.

Pero en España la criada era la obrera más explotada, a pesar de algunos esfuerzos legislativos. En Madrid no existía ninguna asociación que prestase apoyo a las criadas. En este sentido, recordemos que el primer sindicato se crearía justo dos años después.

Las muchachas cuando entraban a servir no tenían ninguna seguridad. Su retribución era pésima a cambio de un trabajo agotador. Llegaban a la capital desde provincias sin cultura para desenvolverse en la gran ciudad, víctimas de la explotación y no sólo económica en las casas.

Las muchachas de servicio eran verdaderos “muñecos mecánicos” en opinión de Vázquez, dedicadas a obedecer a cualquier hora del día porque carecían de una jornada laboral regulada. Pero, además la sociedad no tenía en gran consideración a estas trabajadoras por considerar despreciables las tareas domésticas, como si no fuera trabajo, un estigma que se ha mantenido en el tiempo, como bien sabemos. Pero, además, había todo un discurso moral que criticaba la forma de vida de las criadas, en alusión a la existencia de connotaciones sexuales. La autora de la denuncia no quería juzgar a las muchachas que elegían ese camino porque eran jovencitas sin formación, sin que nadie las ayudase en ese sentido. Pero buscando una vida mejor, como la de las señoras a las que servían, pocas la alcanzaban. Al final, muchas de estas chicas tenían que trabajar más duro aún, empleándose por horas como asistentas, otra forma de explotación.

Hemos consultado el número 6302 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.