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Pablo Iglesias sobre el cumplimiento de la jornada de ocho horas (1925)

Meses antes de fallecer, Pablo Iglesias publicó en El Socialista un artículo en el que opinaba sobre el cumplimiento de la legislación sobre la jornada de las ocho horas, conquista alcanzada en España en 1919, que pasamos a comentar en este apunte.

El viejo líder afirmaba que la lucha de medio siglo contra los patronos y presionando a los representantes políticos de aquellos había dado su fruto porque se había conquistado la jornada de las ocho horas. Recordemos que había sido una reivindicación constante del movimiento obrero internacional, muy vinculada al primero de mayo y a multitud de iniciativas. Se había conseguido, por lo tanto en muchas partes del mundo, incluida España.

La jornada de las ocho horas no sólo era un beneficio para los trabajadores al proporcionarles más tiempo para el descanso, y permitir un aumento de la ocupación, sino también repercutía positivamente en el aumento del tiempo que los obreros podían dedicarse a formarse, pero, además, estimulaba a los patronos para mejorar la organización del trabajo, es decir, para aumentar la productividad.

La conquista no sólo no había sido fácil, sino que se seguía combatiendo. Uno de los argumentos empleados por los enemigos de la jornada de las ocho horas tenía que ver con el supuesto ocio de los obreros en las tabernas. Iglesias decía que este ataque se había empleado mucho en el proceso de lucha pero había resucitado una vez conseguida la jornada legal. Iglesias consideraba que no era cierto, y que los problemas de tipo material o físico de los trabajadores tenían que ver con la explotación que padecían.

Pero la principal preocupación para Iglesias tenía que ver con el cumplimiento de la jornada de las ocho horas. Consideraba tres situaciones. En primer lugar, una parte de los patronos seguía la ley por convencimiento porque consideraban que no perjudicaba sus intereses. Por otro lado, estaba la mayoría de los empresarios que la cumplían pero a regañadientes; y, por fin, se encontraban los que no la cumplían. ¿Quiénes eran estos empresarios? Iglesias exponía que eran los fabricantes catalanes de la “montaña”, que también explotaban a los niños y las mujeres con el trabajo nocturno, algunas Compañías ferroviarias, muchos terratenientes, así como, contratistas de obras y empresarios del sector mercantil. Por fin, había también Ayuntamientos con empleados que trabajaban jornadas superiores a las ocho horas, es decir, que una parte de la propia Administración incumplía la legislación.

El problema se complicaba porque la inspección de trabajo no era muy completa y ni tampoco muy severa. Según Iglesias las autoridades no estaban muy interesadas en aplicar el rigor en esta cuestión, aunque sí lo aplicaban con los trabajadores, tanto si infringían las leyes como si no lo hacían.

Iglesias recordaba que cuando se emprendió la campaña para obtener la jornada legal de las ocho horas los socialistas habían insistido que solamente se conseguiría por la fuerza de la organización obrera, y ésta seguía siendo fundamental para que se cumpliese una vez establecida la ley. Sin esa organización no se respetaría la jornada por parte de los patronos. No olvidemos nunca la importancia de la organización que Pablo Iglesias defendió a lo largo de su intensa vida, una característica del movimiento obrero socialista.

Así pues, los trabajadores organizados debían ejercitar dos acciones, algo también muy propio del socialismo: la acción política, y la acción económica o de resistencia. La primera debía ir encaminada a que las autoridades hiciesen cumplir la ley. La segunda, lógicamente, tendría que ver con los empresarios contrarios a la jornada laboral de las ocho horas. Iglesias opinaba que en los lugares donde los patronos no cumplían la legislación era porque no había organización obrera, por eso había que insistir en que los trabajadores se asociasen, porque solos o dispersos no conseguirían nada.

Hemos trabajado con el número 5094 de El Socialista de 4 de junio de 1925.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.