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John Doherty en la historia del sindicalismo

El irlandés John Doherty (1798-1854) es una figura capital en la historia del sindicalismo británico y mundial.

Cuando tenía diez años comenzó a trabajar como hilandero de algodón en Buncrana, su ciudad natal, aunque luego se trasladó a otra localidad al norte de Belfast para trabajar también el algodón, pero en 1816 emigró como tantos irlandeses hacia a Inglaterra, instalándose en Manchester, el centro algodonero británico por antonomasia en plena Revolución Industrial.

En Manchester se desarrolló su compromiso laboral. En 1818 estuvo en primera línea de la huelga de hilanderos (spinners), los trabajadores más activos en ese momento. Este protagonismo le valió dos años de cárcel con una pena de trabajos forzados en el Castillo de Lancaster. Pero Doherty no se amilanó, y comprendió que para conseguir los objetivos de los trabajadores había que fomentar la unión, la sindicación, al constatar la unión de los empresarios y el empleo de mano de obra no sindicada. En 1828 fue elegido líder de la Unión de hilanderos de Manchester, que promovió al año siguiente una huelga de seis meses contra la reducción de los salarios. Pero fue una huelga muy larga, provocando hambre entre los obreros y sus familias, y se volvió al trabajo. Doherty siguió sin rendirse y fundó la Gran General Union of Cotton Spinners (Gran Unión de Hilanderos de Algodón).

Doherty fue un convencido de la organización, de la unión de los trabajadores para conseguir sus objetivos, como hemos expresado, y había que saltar a un nivel nacional, entre los hilanderos ingleses, escoceses e irlandeses. Las huelgas locales o parciales podían fracasar con facilidad, pero con un gran sindicato nacional la cuestión era bien distinta. Pero no era una tarea fácil porque, en principio, no consiguió que se acercaran ni los escoceses ni los irlandeses.

Nuestro protagonista también formó la Nacional Association for the Protection of Labour o NAPL (Asociación Nacional para la Protección del Trabajo), un sindicato general de todos los oficios, y que pudo extender a Gales y al oeste de las Midlands. En principio, parecía todo un éxito, coronando el empeño por la unidad de Doherty. Pero la realidad era muy dura. En primer lugar, la Unión de Hilanderos sería derrotada en su primera huelga, y después, la NAPL ni tan siquiera pudo tener una larga vida porque su secretario huyó con el dinero de los fondos de la organización sindical, un fenómeno, al parecer, que ocurrió con cierta frecuencia en los albores del sindicalismo.

Doherty pasaría a un plano menos expuesto, estableciéndose como librero e impresor, y publicó un diario radical, La Voz del Pueblo, que exponía las duras condiciones de los trabajadores, proponiendo cambios. Unos escritos en la publicación le llevarían a la cárcel, y al salir comenzaría su vinculación con Robert Owen. Por otro lado, Doherty fue un luchador contra el alcoholismo entre la clase trabajadora.

Colaboró con Owen para crear en 1834 el Grand National Consolidated Trades Union, GNCTU (Gran Sindicato Nacional Consolidado), y que estaba en la línea que venía defendiendo Doherty. Esta vez, los trabajadores respondieron. Al parecer, los nuevos sindicalistas lo fueron de nuevo cuño, es decir, que no habían pertenecido antes a los sindicatos de oficios, cuyos miembros parecieron reacios a la nueva alternativa. El Grand National terminará fracasando con el tiempo, ya que no despegó fuera del entorno de Londres, su organización presentaba muchos fallos, y hubo problemas graves con los fondos porque los afiliados no pagaban las cuotas, sin olvidar las diferencias entre los líderes.

Doherty publicaría en forma de panfleto la vida de Robert Blincoe, un niño obrero, y que pudo ser inspiración para el Oliver Twist de Dickens. El panfleto vincularía a Doherty con la denuncia de la explotación laboral infantil y femenina, una movilización que conseguiría sus frutos cuando el Parlamento aceptó parte de sus peticiones sobre las largas jornadas laborales en las Factory Acts de 1847.

Sobre este personaje y todo el período es fundamental consultar la obra de E. P. Thompson, La formación de la clase obrera inglesa, del año 1963, y de la que contamos con una edición en castellano reciente, de la editorial Capitán Swing de 2012.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.