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HEMEROTECA
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5º Poema

Mientras olisqueaba tu almohada

en aquella tarde ociosa,

después de que aquel sueño turbio

me abandonara en mi orilla,

una ráfaga de libidinoso deseo

me envolvió toda.

 

Quiso mi mano llegar

hasta donde me habita la fuente

de miel y agua.

Se perdió entre los pliegues encarnados

del laberinto de mi vagina,

buscando su savia.

 

La memoria agarró mis muslos

con tus dedos,

conquistó las cimas de mis pezones

con tus besos,

anegó la gruta de mi vientre

con tu níveo líquido.

 

Tu nombre envuelto en jadeos

se me escapó de la boca,

rompiendo en mil pedazos

el ánfora de barro y estrellas,

derramándoseme sin pudor

toda la sed saciada.

Me llamo Matilda Vital. Nací en un pueblo montañero cerca del mar. Mi abuela materna lavaba la ropa en el lavadero del pueblo. Me encantaba el olor de la ropa limpia tendida al sol bailando con el viento. Todo lo que me lleva hasta la libertad del amor se parece a esa ropa limpia que aún anclada a su cuerda fija, no deja de volar. La poesía siempre me lleva hasta ese lugar de gozo, libertad y vivencia personal. Por eso, tal vez, me he ganado la vida haciendo lo que me gusta hasta el punto de aceptar heroicamente el dolor también del amor.