Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

La presión socialista belga sobre el establecimiento de una legislación laboral internacional

En el estudio que dedicamos en este medio de El Obrero sobre los orígenes de la OIT, no hicimos especial hincapié en la presión socialista para que se comenzase a elaborar una legislación laboral internacional. En este nuevo trabajo nos vamos a referir a cómo los socialistas contribuyeron a este esfuerzo, a través de las resoluciones del Partido Obrero de Bélgica, formuladas en el Congreso de Gante de 1886. Este espíritu se recogería posteriormente en la Segunda Internacional.

Como decíamos, el Congreso del Partido Obrero Belga de Gante tomó un conjunto de resoluciones en relación con la necesidad del establecimiento de una legislación internacional para el mundo del trabajo. En primer lugar, se consideró que era una cuestión fundamental para el bienestar de los trabajadores, además de ser beneficiosa para afrontar la crisis económica que se estaba padeciendo. La legislación debía comprender todos los asuntos que importaban a los trabajadores, especialmente la supresión del trabajo infantil, la reglamentación del que realizaban los adolescentes, combinando el aprendizaje del oficio con su educación (“instrucción”), la supresión del trabajo femenino en las industrias en el que aquel fuera incompatible con la naturaleza de la mujer (debemos recordar el marcado sentido paternalista del movimiento obrero socialista durante mucho tiempo), la fijación de una jornada normal para el trabajo de los adultos, la reglamentación de la higiene en los talleres, fábricas y minas, así como en relación con el empleo de sustancias tóxicas en la industria, y la reglamentación del empleo de nuevos procedimientos industriales que pudieran alterar las condiciones de trabajo, dejando sin ocupación a obreros, es decir, se quería que se legislase en una materia que se estaba imponiendo en plena Segunda Revolución Industrial con nuevos métodos de trabajo que buscaban abaratar costes.

Los socialistas belgas querían obligar a su Gobierno para que secundase al suizo en la iniciativa que había tomado para poner en marcha una legislación internacional del trabajo.

Además, el Partido Obrero deseaba que se celebrase un Congreso internacional de trabajadores con el objetivo de examinar esta materia, encomendando al Consejo General del Partido para que se pusiese de acuerdo con los Partidos Socialistas de otros países con el fin de que pudiera tener lugar dicho Congreso.

Por fin, era urgente que se constituyese la Federación internacional de los obreros con el objetivo de conocer las condiciones del trabajo de cada país, establecer las soluciones necesarias y los puntos que debería tratar la legislación internacional.

Hemos consultado el número 11 de El Socialista. Por otra parte, remitimos al lector a los tres artículos que publicamos en El Obrero sobre los precedentes de la OIT de mayo de 2020.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.