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Tonny Benn: el aristócrata obrero

“Supremo error del pasado fue confiar el destino del

país a los individuos más que a los principios.”

Giuseppe Mazzini

En política, muchas veces se elige al individuo sin atender a los principios del mismo, unos principios que, sin temor a equivocarnos, se verán reflejados en las políticas que desarrolle desde su cargo. Si algo identificaba a Anthony Wedgwood Benn, o Tony Benn como él mismo prefería que lo llamaran, era la defensa a ultranza de los principios que le guiaban en política, así lo reconocerían siempre tanto sus compañeros laboristas como sus rivales conservadores. Sin embargo, a pesar de la defensa y además de la transparencia de sus principios, Benn sufrió en primera persona ese “supremo error del pasado” al que hace referencia en su cita Giuseppe Mazzini, uno de los padres de la unificación italiana. Dentro de su partido, los principios inquebrantables de Benn no le granjearon el apoyo de sus compañeros para liderar el laborismo británico y, si bien el Partido Laborista perdió un gran líder y possible Primer Ministro, la ciudadanía británica ganó un grandísimo activista y diputado que hasta el final de sus días luchó por las causas más justas y los derechos de la clase trabajadora.

Benn no nació en un barrio humilde, todo lo contrario, lo hizo en el corazón de Londres, Westminster, y en el seno de una familia de clase media alta con una profunda cultura política. Su abuelo, Sir John Benn, fue diputado del Partido Liberal en el Parlamento, concejal en el Ayuntamiento de Londres y líder del Partido Progresita, formación municipal de corte fabiano. El hijo de Sir John y padre de Tony Benn, William, también ocuparía un escaño liberal en la Cámara de los Comunes, aunque dos décadas después sería elegido diputado por Aberdeen Norte bajo las siglas laboristas. Además, William Benn participó en la administración MacDonald como Secretario de Estado para la India y en el gobierno liderado por Clement Attlee como Ministro del Aire, culminando su carrera política como miembro de la Cámara de los Lores.

La tradición política progresista de sus antecesores, fue heredara y desarrollada aún más por Tony Benn, quien con 25 años sería elegido diputado laborista en la Cámara de los Comunes por la circunscripción de Bristol Sureste; un cargo, el de diputado, que desempeñaría durante cuarenta y siete años con dos breves interrupciones, de 1960 a 1963 y de 1983 a 1984. Ambos períodos no se debieron a una derrota electoral, de hecho, el primero significó para Benn una lucha personal para renunciar a su propia herencia: el título de vizconde heredado al fallecer su padre. El “peerage” imposibilitaba la permanencia de Benn en la Cámara de los Comunes a pesar de que fuera elegido diputado, debiendo ocupar la Cámara de los Lores, una institución no electa y profundamente antidemocrática como señalaba Benn de manera certera. Durante tres años, el Segundo Vizconde Stansgate luchó por dejar de serlo, consiguiendólo en 1963 y volviendo a ocupar un escaño por Bristol Sureste.

Si bien Benn desarrolló eminentemente su actividad política como diputado, también tuvo responsabilidades de carácter ejecutivo en tres gobiernos laboristas. En 1964 Harold Wilson lo nombró Postmaster General estando a cargo del correo británico y un año después formaría parte del gabinete como Ministro de Tecnología, cargo en el que hubo de supervisar el desarrollo del avión supersónico Concorde, fruto del desarrollo tecnológico imparable de los sesenta consecuente de los avances científico-técnicos alcanzados. Esta primera etapa en el gobierno fue, según recogería Tony Benn en sus Diaries, crucial para su viraje a la izquierda. Benn se consideraba hasta entonces un centrista dentro de su partido, pero la experiencia ejecutiva le llevó a considerar como objetivo necesario “el desarrollo de un sistema politico que permitiera a la gente controlar sus propias vidas en lugar de las grandes compañías internacionales”. Fue un socialista en desarrollo durante aquella época, participando de las huelgas y concentraciones convocadas por las trade unions en oposición al gobierno conservador de Edward Heath. Benn encabezó la manifestación contra el cierre de los Astilleros del Alto Clyde en Glasgow que congregó a 30.000 personas y criticó con gran dureza la Industrial Relations Act de 1971, que buscaba debilitar y reducir el papel de los sindicatos. Entre 1969 y 1974, el diputado por Bristol Sureste dedicó todos sus esfuerzos a criticar de manera mordaz a los tories y a trasladar las preocupaciones de los trabajadores industriales al Parlamento.

En 1974, Harold Wilson volvió a ser elegido por el pueblo británico Primer Ministro y, no sin cierto temor y obligado por el avance a la izquierda del partido, nombró a Benn Ministro de Industria. A través de esta nueva responsabilidad, Tony Benn pretendía regenerar la industria británica promulgando nueva legislación al respecto (Industriy Bill) en la que avanzar hacia un mayor un control estatal y propiedad pública en el sector industrial. Este propósito no gustó a Wilson y sus aliados en el gabinete y en el Partido Laborista (Foot y Healey) debido a su supuesto radicalismo, y el Primer Ministro hizo lo indecible para reducir los aspectos más “radicales” de la propuesta de Benn. Todo ello, sumado a la campana pro-referendúm acerca de la permanencia de Gran Bretaña en la CEE instigada por Benn, hizo que Wilson lo relevara como Ministro de Industria y le diera la cartera de Energía, puesto que ocupó hasta el fin del Gobierno laborista en 1979.

El Gobierno de Callaghan (que llegó a Downing Street tras la dimisión de Harold Wilson en 1976) fue más moderado aún que el de su antecesor, lo que aceleró la conversión de Benn del centrismo dentro del Labour al socialismo democrático. En 1979 culminó la labor ejecutiva de Benn, pero comenzó su lucha por democratizar el Partido Laborista y en el activismo social y laboral. Benn defendía

que el grado de centralización del poder en el Partido Laborista con el poder en manos de un solo hombre es incompatible con la democracia parlamentaria y a menos que el Partido Laborista sea capaz de poner fin al patrocinio personal e introducir una mayor rendición de cuentas no sería capaz de cumplir su papel histórico como un partido democrático dentro de una democracia parlamentaria

Para Benn, además de la democratización interna, el principal desafío del Partido Laborista (derrotado sobremanera en las urnas por la victoria de Thatcher) era “restaurar la legitimidad del socialismo democrático porque la prensa se dedicó activamente a prohibir cualquier argumento a la izquierda del centro de la política británica” (Powell, 2001: 79) una prensa escorada a unos tories cada vez más fuertes, y esto pasaba por permear en los movimientos sociales y beber de los mismos, dirigiendo la atención a “nuevas formas más militantes de oposición extraparlamentaria que impliquen la participación masiva de la población” (Powell, 2001: 89). La conjunción entre los movimientos de masas y la labor parlamentaria de los laboristas debía ser el germen de un nuevo labour movement.

En aras de democratizar su partido y aumentar la presencia de este en las luchas populares, Benn intentó ser elegido en dos ocasiones para liderarlo primero junto a Michael Foot en 1981 como deputy leader y para encabezarlo como leader en 1988. En el primer caso, perdió frente a Dennis Healey por un margen porcentual muy escaso (0.9%) por la abstención de la soft left liderada por el que sería líder de los laboristas Neil Kinnock; en el segundo, quedó cuarto en las primarias por liderar el partido.

La ochenta fueron, sin duda, una época negra para el Partido Laborista, que implosionaba debido a la dimisión de varios de sus más insignes militantes como Roy Jenkis que crearon nuevas formaciones políticas como el Partido Socialdemocráta británico. Esta situación se sumó a la inexistencia de un liderazgo claro frente a Thatcher, siendo Benn la voz contraria al gobierno neoconservador de la Dama de Hierro más audible con el apoyo de las trade unions y especialmente de los mineros, cuya huelga apoyó de manera decidida en 1984 y 1985 como diputado por Chesterfield. Asimismo, participó de las reivindicaciones del colectivo LGTBI tanto fuera como dentro del parlamento con diferentes intervenciones en la Cámara de los Comunes.

Mientras tanto, el Partido Laborista seguía sin rumbo, y con el triunfo orgánico del New Labour de Blair el acercamiento a postulados neoliberales venía a desdibujar el modelo de partido propuesto y defendido por Benn. De hecho, Blair quería que no se le relacionase con la izquierda, proclamando que se debían dejar atrás “las antiguas batallas entre izquierda y derecha” y apostando por la fundación del nuevo “centro radical” que se consumaría con la conocida como “Tercera Vía”. Todo ello, bajo su indiscutible liderazgo, una concentración de poderes que Benn siempre había criticado.

El New Labour vendría a acabar con el trabajo que Benn y la izquierda dentro del laborismo junto a los sindicatos habían estado realizando durante dos décadas para democratizar el partido y también los postulados económicos del mismo, y un documento filtrado en 1995 por un entrevistador de Blair así lo aseguraba, ya que en él se establecía al líder como la única fuente de autoridad en el partido. Además, Blair y su gobierno marginaron a las trade unions. Para intentar parar esta marginalización de las organizaciones sindicales, Benn presentó ante la Employment Rights Bill en 1999 que venía recoger, entre otras cuestiones, la protección de los trabajadores ante actos de discriminación por ser parte de un sindicato. La propuesta fue rechazada por el New Labour. El partido fundando a partir de las trade unions había rechazado sus raíces.

Las posiciones que el gobierno y el partido liderados por Blair iban alcanzando (entre las que se encontraba el apoyo y participación en la Guerra de Irak) terminaron por hartar al eterno diputado, quien en 2001 abandonó el Parlamento para “dedicar más tiempo a la política”. Así fue, se dedicó en cuerpo y alma al activismo, presidiendo la Stop The War Coalition manifestándose en contra de las guerras de Afghanistán e Irak y reuniéndose en Bagdad con el propio Saddam Hussein, quien le dijo a Benn que no poseían armas de destrucción masiva ante las cámaras británicas, cuestión que se demostró cierta.

Hasta su último suspiro, Tony Benn defendió sus principios desde nuevos espacios extraparlamentarios: teatros de todo el país, escenarios en los grandes festivales como Glastonbury y en concentraciones pacifistas y anti austeridad.

Muchos fueron los que tacharon sus postulados de radicales y renegaron de Benn durante toda su actividad política. Sin embargo, tras su muerte sus otrora rivales politicos y compañeros reconocieron su labor e incansable defensa de las causas más justas, desde Tony Blair a David Cameron, pasando por sus discípulos como Jeremy Corbyn. Benn estaba en lo cierto cuando afirmó

“Primero te ignoran, luego dicen que estás loco, después peligroso, seguidamente hay una pausa y finalmente no puedes encontrar a nadie que discrepe contigo.”

Tony Benn.

Fuentes:

Powell, D. (2001): Tony Benn. A political life. London: Continuum.

Benn, T. (2005): The Benn Diaries: 1940-1990. London: Arrow.

BBC (2014) Tony Benn: Labour´s Lost Leader

Soy Graduado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Además tengo el título de Máster de Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional por la misma universidad. Ahora mismo trabajo en el ayuntamiento de mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, como Secretario del Grupo Municipal Socialista y, además, soy Secretario de Memoria Histórica de las Juventudes Socialistas de la isla de Gran Canaria. Por otro lado, he sido guía museístico y me dedico a la difusión de la historia de mi ciudad a través de diferentes proyectos teatrales y sociales.