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Las primeras declaraciones de Julián Besteiro como presidente de las Cortes Republicanas

“Terminada la sesión de anteayer de la Cámara, el presidente, Julián Besteiro, hizo las siguientes declaraciones a un periodista:

— Estoy abrumado y preocupado. Tengo como único programa servir al Congreso y al pais en la medida que me sea posible. Temo no poderlo hacer; pero Ilegaré hasta donde pueda.

—¿Había usted pensado alguna vez ocupar ese puesto?

—Nunca, desde el escaño de diputado pensé que pudiera subir a ese situal. Puedo asegurar que jamás había tenido ni esa idea ni esa ambición.

—¿Le parece a usted bien el reglamento propuesto por el Gobierno?

—Por lo mismo que ocupo la presidencia, no puedo juzgarlo; pero sí tengo el deber de procurar en seguida que lo haga la Cámara. Por eso, en mi discurso, he de proponer el nombramiento de una Comisión que estudie el reglamento y dictamine acerca de si se debe mantener, si se debe reformar o si es conveniente hacer otro nuevo.

—¿Cree usted que las Cortes deben desplazarse de Madrid?

—De ninguna manera. Mi opinión personal es que no nos debemos mover del Congreso. Aparte de que allí es donde tenemos la obligación de actuar, resultaría en el terreno material costosísimo y desorganizado hacer todo el traslado de servicios que el cambio de residencia de la Cámara llevaría consigo. Claro está que pesa sobre muchos el recuerdo del verano de 1923, último en que actuaron las Cortes; pero, a pesar de ello, no debe pensarse en tal desplazamiento.

—¿Qué horas de sesión le parecen a usted mejor?

—Creo, y así lo he de proponer a la Cámara, que deben ser de cuatro a nueve o de cinco a diez las sesiones. Desde luego, de una sola vez y sin intervalo. Estimo que es lo mejor para todos.

—Aparte del discurso de esta noche, ¿piensa usted pronunciar otro cuando esté la Cámara constituida?

—Es natural. Precisamente es ése el momento indicado para que el presidente se dirija a la Cámara. Ahora sólo me corresponde dar las gracias y hacer las propuestas correspondientes al régimen de trabajo.

—En el otro discurso, ¿qué temas políticos piensa usted tocar?

--; Ah! No lo sé. Falta todavía tiempo, y, aparte de ello, ha sido para mí tan inesperada esta elección, que no he podido meditar sobre ese punto.

—¿Pero hablará usted o hará propuesta acerca de la continuación del Gobierno en el Poder?

—De ninguna manera. Eso no me corresponde a mí. Ese día hará también un discurso político el jefe del Gobierno, y él es el que tiene que señalar lo que el Gobierno piensa, y la Cámara, a continuación, decidir lo que proceda.

—En cuanto a régimen interior del Congreso, ¿qué piensa usted?

--Creo indispensable crear inmediatamente la Comisión de Gobierno interior. Estimo también—pero eso lo decidirán los diputados al ocuparse del reglamento

—que deben existir las secciones, aunque dándoles una estructura distinta de la que tenían en los antiguos Parlamentos, para que su función asesora y el desarrollo técnico de sus trabajos se revista de una mayor 'eficacia.

---¿Qué 'opina usted de la fisonomía de la Cámara?

—Hay muchas caras totalmente desconocidas para mí. Desde luego, me he encontrado con muchos republicanos y socialistas a los que ya conocía. De todas maneras, creo, en general, que hay valores positivos y que se puede esperar mucho de todos o de casi todos los que han venido a este Parlamento.

—¿Para cuándo cree usted que habrá Constitución?

--Yo en eso soy muy optimista. Tengo la casi seguridad de que puede estar aprobada en septiembre.

—Estas mismas Cortes ¿discutirán otros proyectos?

—Considero necesario que se estudien aquellos que significan un complemento de la propia Constitución. El Gobierno propondrá los que se deban discutir, y seguramente al terminar el Código del país la Cámara emprenderá la labor de dar forma de ley a aquellos otros proyectos. Si alguno, por su urgencia, lo requiriera, creo también conveniente que la discusión se simultanease con la del proyecto constitucional.

—Por último, ¿espera usted una labor provechosa de estas Cortes? –

-- Ah! Desde luego. Ya le he dicho que soy optimista. Creo que han de hacer una labor eficaz, y la jornada de hoy me hace afianzarme en ese pensamiento.”

(Fuente: El Socialista, número 6999 de 16 de julio de 1931.)