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Naciones unidas cumple 75 años de compromiso con la paz, la democracia y la justicia social


  • Escrito por UGT
  • Publicado en SINDICATOS

El 24 de octubre de 1945, meses después de la finalización de la II Guerra Mundial, entró en vigor la Carta de las Naciones Unidas. Desde entonces, se celebra el Día de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la institución mundial garante de la máxima legitimidad democrática, y la más relevante y necesaria para la promoción de la paz en el planeta.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, suscrita en Naciones Unidas apenas tres años después, constituyen hoy uno de los más hermosos acervos que los pueblos de todo el mundo han sido capaces de articular, reconociendo el que todos y todas nacemos libres e iguales. De la igualdad ante la ley, de la libertad de expresión, de la no discriminación sea cual sea nuestro sexo o raza. O del trabajo digno como elemento central de una sociedad justa y pacífica.

La pandemia causada por la Covid-19 y el tremendo daño que ha infringido en centenares de millones de personas han demostrado que las sociedades que mejor han resistido y que mejor han podido actuar frente a la crisis causada son las que apuestan por la unidad de todos los sectores sociales que la componen y que han hecho un ejercicio de trabajo conjunto, frente a los modelos que promueven el individualismo y que solo provocan exclusión y privación de derechos básicos en la mayor parte de la población.

Apostar por la unidad para construir la paz y el bienestar

No es baladí que la fundación de Naciones Unidas coincida con el fin de la II Guerra Mundial, ni que el trabajo digno constituya un eje fundamental de su preocupación. La constatación de que la pobreza y el reparto desigual de la riqueza que generan determinados modelos económicos y políticos pueden desembocar en guerras.

Desde hace años -aunque de manera más reciente en España- vemos como el discurso de los nuevos partidos filofascistas hacen hincapié en las diferencias para separar y estigmatizar. Estas fuerzas disruptivas y saprófitas niegan en el fondo los principios de igualdad y justicia y desde la violencia verbal, física e institucional pretenden la voladura de los sistemas de concordia que han sido capaces de traer mayor progreso al conjunto de la humanidad, renegando del papel fundamental que trabajadores y trabajadoras tienen en la construcción de sociedades de progreso libres y promulgando con su lenguaje belicista y amenazante (primer, segundo, tercer aviso) el autoritarismo. Llamando a tiempos de guerra y dictadura, por fortuna pasados, y frente a los que se levantó, para no tener que volverlos a sufrir, Naciones Unidas.

La ONU no es perfecta y encierra en ella multitud de contradicciones. Pero no sólo tiene espacio para mejorar y corregirlas, sino que sigue siendo la mejor demostración de que la unidad es la única opción para la construcción de paz y bienestar. Esos son también los objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), institución de la ONU, tripartita, que en su trabajo diario hace halago de que el diálogo y la negociación democrática entre los diferentes sectores sociales ofrece soluciones para el progreso del conjunto de la humanidad.

UGT apuesta por más democracia, justicia e igualdad

La Unión General de Trabajadores celebra el 75º aniversario de Naciones Unidas apostando, como ésta, por un mundo más democrático y justo. UGT, tanto en sus principios fundacionales, como en el recientemente aprobado manifiesto con motivo de su 130 aniversario, comparte los valores y principios de la ONU, y por ello centra su trabajo en la defensa de sociedades libres y democráticas que ofrezcan oportunidades y vidas dignas a todos y todas las trabajadoras.

La ONU y sus instituciones están poderosamente amenazadas, puede que por su elogiable trabajo, y por todo lo que Naciones Unidas significa. No solo por el fascismo, sino también por el predominio económico de un modelo neoliberal, que produce y reproduce desigualdad y pobreza en beneficio de unos pocos.

Es por esto que UGT pide al gobierno de España que apueste por Naciones Unidas y sus instituciones y trabaje por un verdadero multilateralismo (no entendido como un orden multilateral que santifique el status quo global al servicio de los intereses de una minoría de países poderosos, económica o militarmente). Asimismo, exige que todas sus políticas (y muy significativamente las de exterior y de comercio) guarden coherencia con los arbitrios y resoluciones de la ONU. Los Estados que sistemáticamente violan las resoluciones de Naciones Unidas o violan los Derechos Humanos nunca pueden ser estados amigos de España. La sociedad de nuestro país, libre, plural, dinámica y de profundos valores democráticos, así lo exige.

Las Naciones Unidas deben darle forma a un nuevo orden mundial que verdaderamente fomente modelos de desarrollo con justicia social en todos los países, que ofrezca vidas dignas para todos y todas las trabajadoras, que promueva modelos de cuidado medioambiental, que enfrente todo tipo de discriminaciones y que defienda y garantice la paz en todo el mundo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son un buen camino. Pero no son el final.