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La política sanitaria de las viviendas


  • Escrito por Doctor Julio Ortega
  • Publicado en Historia y Vida

La vivienda insalubre es el más trascendental de todos los problemas sanitarios. A él quisiéramos atraer la atención preferente de los higienistas y de los políticos, porque no hay a la hora presente planteado a los Ayuntamientos españoles otro mayor importancia social.

No haría falta insistir sobre la influencia extraordinaria de la vivienda insalubre en la propagación y desarrollo de numerosas enfermedades que merman considerablemente la vitalidad de la raza, que inutilizan valiosos elementos de producción y que obligan al Estado y a las Corporaciones a cuantiosos dispendios para sostener la lucha contra estas enfermedades, entre las cuales es la tuberculosis la más perniciosa; no haría falta insistir si la preocupación sentida en todo momento por intensificar esa lucha hubiera ido siempre acompañada por la de mejorar las condiciones higiénicas de la vivienda. Desgraciadamente, no ha sido así. El problema de la vivienda insalubre está planteado en España tanto en el medio urbano como en el rural. En el campo la vivienda, por la escasa ventilación de sus habitaciones, por el deficiente aislamiento del suelo, por los rudimentarios sistemas de evacuación de excretas, por la proximidad de cuadras y corrales y por la falta o contaminación del agua de abastecimiento suele ser el único factor de insalubridad, sobre todo en las regiones donde las condiciones climáticas son inmejorables –lo que es frecuente en nuestro país-y donde la alimentación y las costumbres son muy superiores, desde el punto de vista higiénico, a las de la ciudad.

En la urbe súmanse a la vivienda insana otras causas de enfermedad y depauperación, como son el aire viciado, la alimentación deficiente, el alcoholismo, el trabajo industrial en condiciones desfavorables, el hacinamiento, el ruido y la vida difícil y agitada. Ocupémonos de la vivienda insalubre en la ciudad, no sólo por su mayor trascendencia social, sino también porque, a nuestro juicio, es más fácil o, si se quiere, menos difícil a sus Municipios desarrollar un plan intensivo de saneamiento.

¿Cuáles son las dificultades que existen para llevar a cabo en las ciudades esta obra sanitaria? La escasez de viviendas, el injustificado y consuetudinario respeto a la propiedad y la falta de orientación de los Ayuntamientos hacia una política de viviendas, sobre un plan metódico y bien estudiado, que gravara lo menos posible el Erario municipal.

La escasez de viviendas se refiere a las económicas, asequibles a la clase proletaria y aun a la clase media, porque en Madrid y otras grandes urbes La escasez no existe para las clases privilegiadas, que disfrutan de holgura económica suficiente para pagar elevados alquileres. De la escasez deriva el hacinamiento, de desastrosos efectos para la salud y la moral públicas, y la construcción abusiva de viviendas rudimentarias insalubres, albergues de aduar, en los suburbios.

El rápido y desproporcionado aumento de la población urbana, causa primordial de la escasez, tiene su origen en el continuo éxodo del campo a la ciudad, para remediar el cual sería preciso no sólo mejorar la vivienda rural, según proponía Dufourmantelle, sino mejorar todas las condiciones de vida del labriego. Mientras puede hacerse, el único medio de luchar contra la escasez es intensificar los Municipios urbanos la construcción de viviendas económicas; es decir, de las llamadas ultrabaratas y baratas en el Ayuntamiento de Madrid. Las primeras harán posible la desaparición de las viviendas rudimentarias, cuya existencia, además de ser causa importante de insalubridad, constituye grave atentado contra la estética urbana, y con las segundas se podrán sustituir los numerosos inmuebles desprovistos de condiciones higiénicas y que no son susceptibles de saneamiento. A todo lo cual debe preceder el registro o empadronamiento sanitario de viviendas.

El Ayuntamiento de Madrid ha acometido metódicamente esta empresa sanitaria, y al registro o empadronamiento de las viviendas rudimentarias insalubres ha seguido la construcción de casas ultrabaratas, que en este año podrán ser habitadas. A éstas seguirá la de casas baratas, a la vez que se realiza el empadronamiento general de todos los inmuebles dedicados a vivienda. Esta obra de empadronamiento, por virtud de la que se determinan las principales características sanitarias de aquéllas, rinde desde su iniciación el beneficio de descubrir numerosos defectos sanitarios subsanables e imponer su corrección, lo que equivale a mejorar las condiciones higiénicas de millares de viviendas, además de precisar verdaderos focos de insalubridad, ya previstos por los coeficientes de mortalidad de las estadísticas demográficas locales.”

(Fuente: El Socialista, nº 6994 de 10 de julio de 1931)