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La Ley de Minas de 1842: ¿ataque a la explotación o defensa de la moral victoriana?


La Ley de Minas de 1842 es un texto legal importante en la historia del trabajo femenino e infantil en el Reino Unido porque prohibió el trabajo de las mujeres y niñas bajo tierra, y estableció el mínimo de diez años para el trabajo de niños para ese trabajo subterráneo. Pero conviene, no sólo estudiar su origen sino el verdadero carácter de esta disposición.

Las mujeres y niños trabajaban en duras condiciones en jornadas laborales interminables de entre 11 y 12 horas, y por salarios inferiores a lo que percibían los hombres. En 1838 hubo un terrible accidente minero que produjo una matanza de 26 niños y niñas en una mina en Huskar Collery. Al parecer, este hecho impactó de tal manera que la propia Reina Victoria exigió la apertura de una investigación.

De ese modo se puso en marcha la Royal Commision on the Employment of Children in the Mines, que presidió Lord Ashley. Los comisionados emprendieron visitas a las minas para recopilar datos e información. Se elaboró un detallado informe ilustrado, y donde se recogía el testimonio de muchos mineros niños y mujeres. El dictamen se hizo público en 1842. El público británico descubrió lo que ocurría en las minas de su país. Pero el informe de Ashley tenía un componente moral muy victoriano porque, independientemente de mostrar la dureza del trabajo infantil, informaba que había niñas que trabajaban con el pecho descubierto, o que las mujeres usaban pantalones, cuestiones completamente inaceptables para aquella verdadera mojigatería británica.

El informe se elevó al Parlamento, y a pesar de la oposición de algunos miembros del mismo, o de la presentación de enmiendas para que lo dispuesto no fuera muy perjudicial para los propietarios de minas, se aprobó la Ley en los términos que hemos señalado.

Aunque la disposición establecía la figura del inspector para comprobar que se cumplían las prohibiciones, en realidad, tanto la Ley como esta inspección iban más encaminadas a controlar o vigilar cuestiones morales que a las estrictamente laborales. La Inglaterra victoriana consideró que era inmoral que las mujeres y las niñas trabajasen en las minas por cuestiones de decoro, porque iba en contra de esas normas morales que debían ir encaminadas a que una mujer fuera una buena esposa y madre. No olvidemos que los niños varones mayores de diez años podían seguir trabajando en las minas.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.