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Las demandas de los trabajadores del mar en 1931


BT CAMPEADOR. Foto A. Benitez. Archivo Diaz Lorenzo. Del libro LA ESTELA DEL PETROLEO BT CAMPEADOR. Foto A. Benitez. Archivo Diaz Lorenzo. Del libro LA ESTELA DEL PETROLEO

En un artículo en El Obrero hemos estudiado los conflictos relacionados con los trabajadores de la marina mercante al comienzo de la República a través de la figura de Manuel Vidal. En este trabajo recogemos la carta-demanda firmada por Vidal y dirigida al ministro Largo Caballero en la primavera de 1931:

“El que suscribe, corno secretario de la Federación Nacional del Transporte Marítimo de España, expone lo siguiente:

Que habiéndose iniciado en España un proceso evolutivo en las cuestiones de derecho social, estimamos que siendo los marítimos del país los que hasta el presente más olvidados están, los que menor sueldo alcanzan, somos de opinión que, a imitación de otros países, se cree una Comisión nacional para la investigación de los salarios, o, en su defecto, se llegue a una Comisión, presidida, como es natural, por ese Ministerio de Trabajo, y llegar a establecer una escala de salarios, y no los actuales que tienen los marítimos españoles. A le vista tenemos una notas tomadas de los buques de esta región asturiana, de los llamados buques costeros. Transcribiéndola verá usted la razón que nos asiste para exponerle que un marinero gana al mes el sueldo de 175 pesetas, v un fogonero, 185. De este sueldo mísero el tripulante ha de atender a su subsistencia mientras esté en el buque. Para las atenciones de sus familiares, ¿qué les queda a estos marinos? Si son los que navegan, siendo la manutención por cuenta del naviero, éstos ganan: el merinero, 140 pesetas; el fogonero, 159; un primer camarero, 70; un segundo, 50; un pinche de cocina, 55. Examinándose estos salarios de hambre y de vergüenza, vea la poderosa razón para formular, en nombre de mis compañeros los marinos de Asturias, la necesidad de implantar la Comisión que estudie estas inferiores condiciones, que se trate de elevar los salarios en consonancia a las ganancias de la industria e inclusive, a ser posible, se estatuya el salario mínimo.

No contentos nuestros patronos con estos salarios—no de hambre, sino de vergüenza—, a diario se suceden perpetuas reclamaciones de horas extraordinarias, que hacen trabajar, poniéndose de manifiesto que las leyes sociales, y la más interesante del momento, la de las ocho horas, no se cumplen.

Estimo, ciudadano ministro de Trabajo, que urge la implantación de las Inspecciones de Trabajo ejercidas por los obreros. Estas Inspecciones, no sé- lo deben abarcar lo que respecta al trabajo, sino que también a la seguridad de los elementos de salvamento, higiene en los ranchos de las tripulaciones, en el régimen de la alimentación y en todo cuanto afecte al cumplimiento de la legislación social vigente. Continuando en el capítulo de injusticia, debo manifestarle que años ha que los marinos de España anhelan el asegurar su vejez dignamente, y así de esta manera creo se suprimirán las fiestas llamadas de la vejez del marino, cuando ellas no lo son sino de la imprevisión del Estado y el egoísmo de los patronos. Me refiero al Montepío nacional. Por espacio de muchos años el Estado ha ido abonando el 4 por uso, prima a la navegación por las comunicaciones marítimas, a los contratistas de estos servicios. Para los fines que fueron otorgadas, nada. Lo que sí estas cantidades bonificadas han resultado ser un enorme fondo de reserva para las navieros y motivo de coacción, amenazas e inmoralidades contra los tripulantes que no se sometían de grado a perder sus derechos de libertad sindical, de emisión de su voto a la Consultiva y defender en todo momento los fueros de su conciencia y libertad de pensamiento.

Administrados todos estos intereses cree representan millones, las Empresas favorecidas por años han desquitado de los salarios de las tripulaciones cantidades que decían eran para la asistencia médicofarmacéutica, burlando el deber en que están de atender a sus trabajadores. Creo que debe ser, esto objeto de una investigación: estas cantidades, la manera como echan repartido, quiénes las disfrutan, a cuánto ascienden las cantidades cobradas por años y a cuánto llega lo repartido. Estoy firmemente convencido que cosas de interés se han de encontrar.

Como dato digno de tenerse en cuenta apunto el siguiente: La Empresa de Pinillos Izquierdo, de Cádiz, liquidó su flota, y siendo empresa que gozó de subvención, a nadie le daba nade. ¿Esos dineros en dónde están?, Espero, ciudadano ministro, se harán las oportunas investigaciones de todo, a fin de que resplandezca la justicia que anhelan los marinos de España y el todo «momento decimos que Montepío debe ser nacional y único, con derecho de controlación por los marinos, que son los verdaderamente interesados, y no lo que ha sucedido hasta hoy.

Me es grato eh saludarle respetuosamente, su amigo y correligionario, Manuel Vidal secretario de la Federación Nacional de Transportes. Marítimos.»

(Fuente: El Socialista, nº 6961, de 2 de mayo de 1931)