LA ZURDA

Montepíos en la época ilustrada

«Real Resolucion de S.M. declarando, que a las viudas, e hijas de Oficiales Militares, y Ministros comprendidos en el Monte Pio Militar, que disfrutando pension en él, pasen a tomar estado de casadas, o religiosas, se las deba satisfacer la mitad de su goze en el Monte», datada en 2 de diciembre de 1767 (…)

Aunque en los Articulos 8 10 y 14 del Capitulo 4, y en el 8 del Capitulo 5, del Reglamento del Monte Pio Militar está expresamente prevenido, que las Viudas, Huerfanos, ó madres de Oficiales, y de los demás Ministros de Guerra, y Hacienda, comprehendidos en los descuentos, y beneficios del Monte, para poder gozar de las pensiones de él, havian de justificar precisamente mantenerse en actual estado de viudéz ó solteras respectivamente: No obstante, considerando el Rey, que la absoluta restriccion, y prohibicion del goze de la pension á las referidas Viudas, y Huerfanas, en el caso de tomar estado, no solo puede retraer en mucha parte los matrimonios, sino que quizá los dificulta, ó imposibilita en perjuicio del propio Monte, y aun del interés comun del Estado; en esta atencion, y deseando el paternal amor de S.M. dispensarlas todos los auxilios que puedan ser compatibles con la subsistencia, y conservacion del Monte, se ha dignado declarar lo que contienen los Articulos siguientes»

El fragmento se ha consultado en el trabajo, que recomendamos y podemos consultar en la red, de César Herráiz de Miota, “Los montepíos militares del siglo XVIII como origen del sistema de clases pasivas del Estado”, publicado en la Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, nº 56, (2005), págs. 177-208.

En la época del despotismo ilustrado en España se desarrollaron los montepíos, instituciones que, en realidad, eran de dos tipos. En primer lugar, estaban los montepíos de socorro y después los de crédito. Intentemos estudiar ambos.

Los montepíos de socorro acumulaban fondos que salían de descuentos realizados en los sueldos o haberes de un grupo funcionarial o profesional para poder afrontar la vejez, las enfermedades y las pensiones de viudas y/o huérfanos. Estos montepíos supusieron un cambio importante en la historia de la atención social. Frente al modelo barroco de la caridad, fomentado por la Iglesia a través de cofradías, fondos píos y otras instituciones, los ilustrados plantearon más el concepto de beneficencia o de fraternidad. No se trata de un proto-estado del bienestar, ya que no nacen dentro del aparato del Estado, aunque éste los apoye claramente, ni tan poco buscan redistribuir la riqueza, pero sí supone una nueva forma de abordar las contingencias de la vida, secularizando la atención e implicando directamente a los posibles beneficiarios, antes de que se crearan las sociedades de socorros mutuos muy vinculadas a una etapa primigenia del movimiento obrero del siguiente siglo. Los militares fueron los primeros que emplearon la nueva fórmula, con la creación de un montepío en 1761. También los marinos y muchos cuerpos de funcionarios fueron creando estos montepíos. En el ámbito de las profesiones liberales también abundaron, y hasta en los sectores productivos en el mundo comercial y artesanal.

El montepío de crédito tenía otra finalidad, la económica. Se pretendía que fueran instituciones que fomentasen la producción por medio de anticipos sin interés a campesinos para comprar semillas, aperos y afrontar gastos de las explotaciones agrarias. También se atendía a artesanos. Los fondos provenían de los espolios y vacantes eclesiásticas. Hubo montepíos de crédito en los arzobispados de Valencia y Zaragoza. El de Málaga atendía a los campesinos. En Granada hay que destacar el que se creó para apoyar a los manipuladores de la lana en el Albaicín. En Galicia los atendidos fueron los pescadores.

Con la llegada del liberalismo el término montepío quedó para designar a los primeros.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.