LA ZURDA

Fernando de los Ríos en Rusia

"El pensamiento carece actualmente en Rusia de medios normales y públicos de expresión. Como visitara el Centro de las publicaciones oficiales, vi entre los varios gráficos que nos presentaron, uno en que se determinaba el número de periódicos diarios que se publicaban en toda Rusia; ascendían a 21: cuatro en Petrogrado, seis en Moscú y once en el resto del país; son los únicos permitidos, y dicho se está que todos son órganos oficiales u oficiosos del Gobierno. Los que con excepción de ellos puedan aparecer caen dentro del delito de clandestinidad y bajo el terrible dictado de acto contrarrevolucionario.

Más es difícil, aunque no imposible, burlar la prohibición, porque el Gobierno tiene requisadas todas las imprentas, fábricas de papel y existencias de este producto; por tanto, quien desee publicar, por ejemplo, un libro se ha dirigir al comisario de Cultura solicitando que se le imprima, pero no en virtud de un derecho; éste se reduce a la facultad de solicitar. El autor deberá acompañar el manuscrito, para que, en vista de su contenido, el Gobierno, si lo considera conveniente, dé las órdenes a sus imprentas y almacenes para que lo impriman, o bien conteste al autor con una negativa inapelable".

"El eclipse de los derechos humanos” en Mi viaje a la Rusia sovietista.

Fernando de los Ríos visitó la Unión Soviética en el otoño de 1920. De aquella visita salió un libro interesantísimo, Mi viaje a la Rusia sovietista, y que publicó al año siguiente, con ediciones posteriores. Existe una edición más moderna del año 1970 en la colección "Libro de Bolsillo" de Alianza, que es la que hemos manejado. La Fundación que lleva su nombre también reeditó posteriormente este libro.

El viaje se produjo porque fue designado por el PSOE, junto con Daniel Anguiano, para negociar el posible ingreso del Partido en la III Internacional. En el libro del catedrático y luego ministro se puede comprobar la deriva antidemocrática del nuevo régimen, y cómo se estaba implantando un Estado totalitario. En esta obra podemos ahondar en el fuerte compromiso que tuvo siempre Fernando de los Ríos con la democracia. Nunca concibió el socialismo sin democracia. En este sentido es muy importante también la consulta de El Sentido Humanista del Socialismo, del año 1926.

A la vuelta del viaje se discutió en el PSOE el ingreso en la III Internacional, ateniéndose a las veintiuna condiciones impuestas por Lenin. Se celebró un Congreso Extraordinario en abril de 1921. Mientras el otro delegado, Anguiano, era favorable a dicha incorporación, Fernando de los Ríos defendió la tesis contraria. El socialismo debía un legítimo heredero de la tradición liberal. El socialismo podía aunar el concepto de igualdad con el de la libertad. Al final, como es sabido, el PSOE no ingresó en dicha Internacional. Esta decisión precipitaría la creación del Partido Comunista de España.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.