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Cantonalismo

“Proclamada como forma de gobierno para España la República Federal, el pueblo republicano en su inmensa mayoría reclamaba, como imperiosamente exigían las circunstancias, que se organizase la Federación, estableciendo inmediatamente la división regional de los cantones y dando a éstos y al municipio la autonomía suspirada hace tanto tiempo.

Pero el pueblo, ansiosísimo de estas reformas, sediento de esta redención tan deseada, veía prolongarse indefinidamente sus momentos de agonía, veía amenazada la República de un golpe de muerte y no veía en el gobierno ni en la Cámara Constituyente una predisposición para la inmediata ejecución de estas reformas, y cree que sin ellas, sin su instalación, se perderá irremisiblemente el corto terreno adelantado, y negando el país a sus gobernantes una confianza que acaso pudiera no merecerle, se perdería indudablemente para muchísimos años la libertad en esta tierra de España.

La Junta de Salud Pública viene a atender a tan sagrados intereses; acaso el pueblo hubiera aguardado en su angustia un breve momento más; pero la preconcentración de grandes fuerzas en algunos puntos de Andalucía, la dolorosa nueva de que dos magníficas fragatas surtas en este puerto, habrán recibido la orden de salir inmediatamente para Málaga, la sensación que esta descontrolada noticia ha causado entre los voluntarios de la República de esta ciudad, ante el temor de que pudieran realizarse tan tristes vaticinios, las últimas medidas adoptadas por el actual Ministro de la Guerra, por las que ha separado del mando de las fuerzas públicas a militares íntimamente adheridos al nuevo orden de cosas; han hecho comprender al pueblo que era llegada la hora de salvar, de constituir definitivamente la República Federal, y que no hacer esto sería tanto como cometer una indignidad que no podemos suponer en ningún pecho republicano donde se albergue y lata un corazón de hombre.

Esta Junta creería faltar al cumplimiento de un altísimo deber si no hiciera público el dignísimo proceder de un gran pueblo, que sin presión, sin trastorno, sin insultos, sin vejaciones ni atropellos, acaba de realizar uno de eso movimientos que serán siempre su mejor escudo contra la pública maledicencia.

Se ha puesto en armas porque ha creído ver en inminente riesgo la causa de la República Federal, y a ofrecerle su más denodado y decidido apoyo van encaminadas todas sus generosas y laudables resoluciones.

¡Viva la República Federal! ¡Viva la soberanía del pueblo!

Proclamación del Cantón de Cartagena,

Cartagena, 12 de julio de 1873.

El cantonalismo fue un movimiento que planteó una alternativa a la organización centralista de España y defendió una serie de profundas reformas sociales en su tiempo.

El cantonalismo fue un movimiento de insurrección que tuvo que ver con el republicanismo federal en su versión más radical o popular. Apareció en la Revolución que terminó con el reinado de Isabel II e inauguró el Sexenio Democrático en 1868, aunque su eclosión se dio con la Primera República en 1873. El cantonalismo fue muy fuerte en la zona levantina y sur.

El cantonalismo pretendía la creación de un Estado federal a partir de pequeñas unidades, los cantones. No se deseaba la implantación del federalismo a través de las Cortes, sino desde abajo. Pero, también puede interpretarse como una reacción defensiva ante la posible derechización de la República, sin ser dos explicaciones que se contradigan entre sí. Tenemos que tener en cuenta que, además de las demandas federales radicales, el cantonalismo fue también un movimiento que pretendía que se aplicaran reformas sociales, como la supresión de los consumos, es decir, los onerosos impuestos indirectos, se terminara con el sistema de quintas y se repartiera la tierra. Además, el cantonalismo tuvo un marcado carácter anticlerical.

La insurrección cantonal se inició en Cartagena el 12 de julio de 1873, y a los pocos días, se extendió por Valencia, Alicante, Almansa, Murcia, Sevilla, Cádiz, Málaga, Salamanca, etc…

El federalismo español se dividió ante la insurrección. Una parte era partidaria de transigir con las demandas cantonales y otra de la represión. El presidente Pi i Margall intentó frenar el movimiento aprobando una legislación de marcado signo social, pero fracasó en su intento de evitar las agitaciones. Se impuso la represión con el nuevo gobierno de Nicolás Salmerón, que recurrió al ejército. Tenemos que tener en cuenta, además, que existía de forma paralela un levantamiento carlista contra la República. La represión comenzó muy pronto y en agosto ya habían caído casi todos los cantones, aunque Málaga resistió hasta el 19 de septiembre, y Cartagena hasta enero de 1874.

Sobre el cantonalismo podemos acercarnos a la monografía de José Barón Fernández, El movimiento cantonal de 1873, Sada, 1998. Para un contexto más amplio: María Victoria López-Cordón, La revolución de 1868 y la I República, Madrid, 1976. También, Roberto Blanco Valdés, El laberinto territorial español. Del Cantón de Cartagena al secesionismo catalán, Madrid, 1998.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.