LA ZURDA

La concentración empresarial y financiera en la Segunda Revolución Industrial

“(...) Fundada en 1870 por D. Rockefeller en la ciudad de Cleveland y con un capital de un millón de dólares, Rockefeller, para eliminar competidores, adoptó una política indirecta; la del control de los transportes mediante la compra de compañías ferroviarias y de navegación.

Desde 1872 gracias a su filial ferroviaria (...) Logró el monopolio del transporte del petróleo (...). Algunas de las compañías integradas dificultaban algunas gestiones y maniobras financieras. Para evitar estas dificultades, Rockefeller decidió crear una estructura nueva y genuina: el trust. Mediante una convención, las acciones de todas las compañías quedaban asociadas en manos de un consejo de nueve personas. Con ello guardaba la dirección efectiva del enorme organismo, que se llamaba ahora Standard Alliance Oil Co. Of Ohio, sin oposición alguna (...).”

“Constituida en 1901 por la integración de una sociedad bancaria, dirigida por John P. Morgan, magnate de las finanzas, y un trust siderúrgico encabezado por A. Carnegie, la Carnegie Company of New Jersey, con capital de 160 millones de dólares, agrupaba entonces 11 compañías que, a su vez, controlaban otras 170 subsidiarias (...). Este holding gigante integrado por 783 establecimientos y fábricas, poseía los mejores yacimientos de hierro del Lago superior, varias minas de carbón e Pennsylvania , una flota de 110 navíos, una red ferroviaria de 2.340 km, 77 altos hornos y 250 hornos de laminado.”

V. Vázquez de Parga, Historia económica mundial. (Consultado en ClasesHistoria.com)

La primera gran crisis del capitalismo estalló en 1876 y no se llegó a superar, realmente, hasta la segunda mitad de la década de los noventa. Esta Gran Depresión fomentó el proteccionismo frente al librecambismo anterior y, sobre todo, un proceso de concentración industrial y financiera con el objetivo de eliminar la competencia, crear monopolios e intentar controlar los mercados. El proceso de concentración traspasó las fronteras nacionales y constituyó uno de los primeros capítulos en la historia de la globalización de la economía.

La concentración empresarial tuvo varias formas. El cartel era un acuerdo o convenio entre empresas que fabricaban un mismo producto o prestaban un mismo servicio, con el fin de reducir o eliminar la competencia. Este objetivo se conseguía repartiendo los mercados o la clientela o fijando un mismo precio. El trust constituía un paso más en la concentración porque suponía una fusión de diversas empresas. La fusión o concentración horizontal se daba entre empresas que fabricaban un mismo producto. Si la fusión se daba entre empresas que participaban en un mismo proceso productivo era de tipo vertical. Por fin, estaba el holding, una concentración financiera más sofisticada, ya que se trataría de una sociedad financiera que invierte en distintas empresas de variados sectores para controlarlas. Los bancos emplearon este sistema para participar en los consejos de administración de las empresas al hacerse con paquetes importantes de sus acciones.

Estados Unidos y Alemania, las dos nuevas grandes potencias económicas de la Segunda Revolución Industrial, fueron los países donde más se dio este fenómeno de concentración económica. Existen ejemplos característicos: la Standard Oil Company, que en diez años se hizo con el 90% del control de todo lo relacionado con el petróleo en Norteamérica. El naciente y potente mercado eléctrico mundial se repartió entre la norteamericana General Electrics y la alemana AEG. En el campo financiero, destacó la Banca Morgan. Fuera de estas dos potencias, habría que destacar el grupo suizo Ritz que casi monopoliza el sector hotelero de lujo. Muy pronto despegarían los gigantes de la industria automovilística, como Ford, Benz, Renault, Citroën, etc…

Estas concentraciones empresariales y financieras generaron tanto poder que provocaron podían dominar económicamente a Estados no muy desarrollados, además de ser perjudiciales para los consumidores. En Estados Unidos comenzaron a darse leyes contra estas concentraciones. La primera de ellas fue promovida por el senador Sherman en 1890, llevando su nombre. El gobierno federal consideraba que los trusts eran nocivos para el desarrollo del comercio internacional. En 1914, en tiempos de la administración de Wilson, se aprobó una ley federal, la Clayton Act, promovida por el senador Clayton para solucionar las deficiencias de la ley anterior y combatir las prácticas y monopolios que perjudicaban a los consumidores.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.