LA ZURDA

Ana de Valle

En este artículo nos acercamos a una mujer excepcional, pero poco conocida, Ana Arias Iglesias o Ana de Valle, que unió su compromiso social con la literatura, siendo, sin lugar a dudas, una de las mujeres más importantes que ha dado Avilés en el pasado siglo.

Nació en la localidad asturiana en el año 1900. Su padre, Francisco Arias, era afilador y jornalero, mientras que su madre, María Iglesias, era maestra de profesión. Se casó con Eladio García Valle, pasando a trabajar ambos en el taller de encuadernación que regentaron. Ana Arias era poeta y había comenzado a publicar sus poemas en “La Voz de Avilés” y en la revista “El Bollo” en la década de los años veinte. En 1925 publicó el poema “Eternidad”, de estilo neorromántico, aunque luego evolucionaría gracias a la influencia del surrealismo, como pondría de manifiesto en su poema “la hora rosa”, aparecido en “El Bollo” en 1932. De ese año es su primera obra “Pájaro azul”, que es una recopilación de poemas.

En 1934 decidió ingresar en la UGT y al año siguiente en la Agrupación Socialista de Avilés. Participó activamente en la vida de la Agrupación, ya que estuvo al frente de la Secretaría Femenina y presidió el Grupo Femenino Socialista, por lo que podemos considerar que fue una pionera en la lucha feminista y socialista en su localidad.

Cuando Asturias cayó en manos franquistas en el mes de octubre de 1937 se trasladó a Cataluña con sus padres e hijas porque su marido había sido detenido. En Barcelona sufrirá intensamente al perder a su padre en un bombardeo y dispersarse su familia, aunque luego encontró a su madre e hijas acogidas por dos matrimonios, uno francés y otro belga.

Al terminar la contienda se exilió en Francia, residiendo en distintas localidades. Por fin, encontró estabilidad en Bedarieux, donde regentó un taller de costura, sin olvidar su militancia socialista, ya que perteneció a las Secciones locales de la UGT y PSOE. Sus hijas echaron raíces en Francia y Bélgica.

Al principio de los años cincuenta regresó a Avilés donde pudo reencontrarse con su esposo. Llevaban catorce años separados. En su tierra reemprendió la vocación literaria, empleando el pseudónimo de “María de la Estrella”, aunque es conocida como Ana de Valle, al adoptar el apellido de su esposo. Cuando se quedó viuda decidió marcharse a Lieja donde vivía un hermano Celestino. En una localidad cercana moriría en el año 1984. Sus cenizas fueron llevadas a Avilés, descansando con los restos de su marido.

En el año 2000, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, se publicó una antología de su obra. El escritor e investigador José Manuel Feito ha publicado el libro “La espiritualidad en la vida y obra de Ana de Valle”. En 1980 el Ayuntamiento de Avilés creó el certamen “Ana de Valle”. En el año 2014 “La Voz de Avilés” le rindió un homenaje.

Las últimas obras de Ana de Valle fueron las siguientes: “Tallos nuevos”, publicada en 1972, “Tránsito a la alegría” (1974), “Al ritmo de mis horas” (1976), “Escorzos” (1978) y “La otra serenidad” (1980), editadas en Avilés. En el año 1963 ganó un concurso de sonetos con “Sándalo”.

La hermana de Ana Arias, fue Nieves Arias, fue una de las primeras mujeres que participó en un gobierno local en Asturias, en Avilés, entre la primavera y el otoño de 1937.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.