LA ZURDA

Proudhon

“La razón última de los propietarios, el argumento clave que les garantiza su invencible poder, consiste, según ellos, en que la igualdad de condiciones es imposible. La igualdad de condiciones es una quimera, dicen con suficiencia, repartid hoy los bienes en porciones iguales, y mañana esa igualdad habrá desaparecido.

A esta ridícula objeción que repiten en todas ocasiones con increíble seguridad, jamás dejan de añadir la siguiente glosa, a modo de Gloria Patri: Si todos los hombres fuesen iguales, nadie querría trabajar. Y cantan esta antífona en diversos tonos. Si todos fuesen amos, nadie querría obedecer. Si no hubiese ricos, ¿quién haría trabajar a los pobres?... Y si no hubiese pobres, ¿quién trabajaría para los ricos?....Pero nada de recriminaciones: vamos a contestar a esas preguntas. Si demuestro que es la propiedad lo que es imposible; que es la propiedad la que es contradicción, quimera, utopía; y si lo demuestro, no ya con consideraciones metafísicas de derecho, sino con la razón de los números, ecuaciones y cálculos, ¿cuál será el terror del propietario atónito? Y usted, ¿qué pensará de ese cambio de ideas?”

Proudhon, Qué es la propiedad, ed. La Piqueta, Barcelona, 1978, pág. 75.

Proudhon es un personaje clave a caballo entre el socialismo y el anarquismo, con una serie de planteamientos muy sugerentes, que merecen nuestra atención, especialmente los relacionados con el mutualismo y las cooperativas. En este breve artículo realizaremos una aproximación a sus ideas.

Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue un pensador autodidacta francés que planteó profundas críticas de la realidad de su momento. En París se relacionó con los socialistas utópicos de la órbita Fourier. Entre 1840 y 1842 publicó sus conocidas Memorias sobre la propiedad. En la primera de ellas planteó la famosa pregunta sobre qué era la propiedad, y su consideración como un “robo”. La propiedad no se basaría en el trabajo, ni en el derecho natural ni en la ley, sino en la ocupación violenta. Su existencia obligaba, por tanto, a los hombres a realizar un trabajo por el que recibían una retribución aunque parcial. Pero Proudhon no era contrario completamente a la propiedad. Respetaba aquella que nacía del trabajo. Lo ideal era que todos tuvieran la obligación de trabajar y, de ese modo, generalizar la propiedad, dejando fuera a los perezosos.

Pero su obra fundamental es su Sistema de las contracciones económicas, o Filosofía de la miseria (1846). Se trata de un texto donde se fusionan el socialismo utópico con elementos de la economía clásica liberal. En la obra se defiende el mutualismo, un sistema donde quedaría abolido el dinero y donde se establecería un intercambio justo de los productos, medio para construir una sociedad armónica. El concepto de autoridad quedaría sustituido por el del contrato libre. No serían necesarias las leyes ni las instituciones. Proudhon aborrecía la violencia como medio para transformar el orden. En contraposición se debía establecer una etapa intermedia con el establecimiento de un sistema de crédito sin intereses y la creación de cooperativas. Todo esto provocó la condena de Marx que le acusó de defender un tipo de socialismo pequeño burgués.

Proudhon participó en el proceso revolucionario de 1848 al ser elegido diputado de la Asamblea Nacional. Napoleón III le condenó a tres años de prisión por el delito de incitación al odio.

Las ideas de Proudhon se acercan al anarquismo por su fuerte crítica al estatismo socialista marxista. También fue muy crítico con la Iglesia, defendiendo el mantenimiento del concepto de familia. Del anarquismo evolucionó hacia una especie de federalismo democrático como solución al problema del Estado. También modificó su inicial ataque a los métodos violentos, al considerar en la obra La guerra y la paz (1861) que la guerra podía ser lícita en determinadas circunstancias.

Un aspecto más polémico es el relacionado con sus ideas sobre la mujer. Proudhon mantuvo una postura antigualitaria evidente porque no contemplaba el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar. 

En conclusión, Proudhon ejerció una gran influencia en el movimiento obrero francés, en los anarquistas, y en los socialistas defensores de fórmulas cooperativistas.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.