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EL PERIÓDICO
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Antonio Manuel Moral Roncal

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.

Ramón Estalella: Acción humanitaria de un diplomático en la Guerra Civil y posguerra

Ramón Estalella y Pujolá (1893-1986) fue uno de los diplomáticos que, ante el drama cainita de la Guerra Civil española y la inmediata posguerra, decidió apoyar todo tipo de actuaciones que pudieran salvar vidas. Doctor en Derecho, compatibilizó sus estudios con la vida bohemia e intelectual madrileña, durante el reinado de Alfonso XIII, formándose como pintor en los estudios de los pintores Eduardo Chicharro y de José María López Mezquita, siendo tertuliano de la Cripta de Pombo. Ingresó en el Cuerpo Diplomático de Cuba, viajando a La Habana en 1924 para revalidar su título de doctor en Derecho Público, donde expuso individualmente, por primera vez, una serie de pinturas al año siguiente. Destinado a la Legación de Cuba en España, contrajo matrimonio con Ana Manso de Zúñiga y Montesino en 1929.

La Cruz Roja, la duquesa de la Victoria y la guerra del Rif

Hace unos años, fue muy popular una serie televisiva titulada Tiempos de Guerra, ambientada en la guerra de Marruecos, durante el reinado de Alfonso XIII. Su trama giraba en torno a las vicisitudes de unas enfermeras que se presentaban voluntarias para atender heridos en Melilla, entre ellas Carmen Angolotti, duquesa de la Victoria (1875-1959). Su guión estaba basado en hecho reales.

Hacia el 98 cubano

A finales de la década de los años 60, las capas más radicales e independentistas de la sociedad cubana apostaron por abrir un conflicto abierto con España. Su objetivo ya no era la unión con unos Estados Unidos que habían abolido la esclavitud, sino la independencia.

Recuerdo de un historiador: José María Jover

José María Jover Zamora (1920-2006) fue uno de los historiadores españoles que, desde la década de los años sesenta del siglo XX, más decididamente contribuyeron a la renovación de la historiografía especializada en la Edad Contemporánea.

Los carlistas ante Madrid: la Expedición Real (1837)

Como concluimos en un artículo anterior dedicado a las expediciones legitimistas durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), la liderada por el propio pretendiente al trono fue la más importante de todas ellas. Sus motivaciones se encuentran en el miedo que la reina regente María Cristina tuvo tras la revolución de 1836 y la subida al poder de los liberales progresistas, por lo que inició negociaciones -a través del gobierno de Nápoles- para ceder la corona al pretendiente, con una serie de condiciones: el matrimonio de su hija Isabel con el hijo de don Carlos, el mantenimiento del título de reina viuda y la concesión de perdón a quienes, en el bando isabelino, habían defendido su candidatura pero no ideas revolucionarias. Para ello resultaba necesario que don Carlos, con su ejército, se acercara a Madrid.

Un Zar que quiso ser Papa y dueño de Malta

En su camino hacia la conquista de Egipto, el 12 de junio de 1798, el general Napoleón Bonaparte logró derrotar y tomar las defensas de los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén en la mediterránea isla de Malta. El Gran Maestre Ferdinand Von Hompesch no pudo hacer nada para evitar la expulsión de la Orden, algunos de cuyos caballeros se refugiaron en Trieste y Roma. Esta violación de su neutralidad política de la isla -respetada por todas las potencias europeas- provocó una auténtica crisis política en Rusia, cuyo Zar Pablo I (1796-1801) estuvo tentado de declarar la guerra a la Francia revolucionaria.

Javier Ucelay, “La dinastía carlista en la Pintura”, Galland Books, 2021

La divulgación de símbolos, imágenes y retratos resultó fundamental en las contiendas políticas del siglo XIX, tanto entre partidos liberales como entre sus contrarios. El presente volumen, de 176 páginas, editado por el director del Museo Carlista de Madrid -con sede en El Escorial- , presenta una historia de los retratos de la dinastía de monarcas carlistas. No sólo se recopila una enorme cantidad de cuadros, estampas, litografías, fotografías y miniaturas de museos públicos y colecciones privadas, sino que acerca al lector la vida y obra de sus singulares autores.

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Las expediciones carlistas o cómo pasearse por territorio enemigo

Durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), se produjo un hecho singular: los carlistas organizaron expediciones de ayuda a simpatizantes que se encontraban en la España isabelina y que necesitaban un refuerzo militar para sublevarse. Al penetrar en territorio enemigo, los liberales tendrían que perseguir a las columnas carlistas que circularan por su territorio si no querían descuidar su retaguardia, evitando un desastre no sólo militar sino político. Ello beneficiaría al frente norte, que dejaría de ser escenario bélico durante esa persecución.

Cuando Alfonso XIII de España detuvo un pronunciamiento militar

Como consecuencia de la formación de las juntas de defensa y su jaque fallido al gobierno en 1917, diversos sectores militares se encontraban envalentonados en la España que trataba de adaptarse a la nueva realidad surgida como consecuencia de la Primera Guerra Mundial en Europa. El régimen constitucional debía aumentar su democratización, pues el sufragio universal masculino y un conjunto de libertades y derechos, consagrados en la constitución, no eran ya suficientes. Pero los gobiernos continuaban necesitando el apoyo del Ejército para garantizar el orden público y la consolidación del proyecto africano del Protectorado del Rif.

La identificación de hijos reales en la Castilla bajomedieval

Según el pensamiento bajomedieval, la mujer formaba una unidad con el hombre, con el cual debía compartir sus felicidades y sus pesares, dándole hijos legítimos. Como madre era una mediadora entre el hombre y la prolongación de su linaje: su vientre era un continente líquido, entre el hombre y su hijo. En el caso de las reinas, debían transmitir estas condiciones a sus hijas, casándolas adecuadamente para que aumentaa la nobleza de sus linajes. Además, varios tratadistas medievales argumentaron que la extensión del cuidado de la reina competía a todos los hombres del reino, por lo que la posición de la misma en la monarquía era un foco de tensiones y un punto de colisión de impulsos contrapuestos.

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En torno al centrismo político en España

Para algunos historiadores, el centro político ha sido un lugar de encuentro, un punto de confluencia entre los sectores más moderados de los partidos de izquierdas y de derechas. Como ha señalado José Vidal Pelaz, ha habido personas que, en cambio, han valorado más su esencia, su actitud, por lo que, de esta manera, el centrismo vendría a ser sinónimo de pacto, de convención, de una clara voluntad de acuerdo entre diferentes corrientes de pensamiento. Más críticamente, algunos politólogos han descalificado al centro, al criticarlo y presentarlo como un disfraz, el cual oculta a sectores de la derecha que -con un claro sentimiento de culpa- desean hacerse perdonar por las izquierdas. Críticas que muchas veces han venido de los extremos políticos del arco parlamentario.

Un liberal en tiempos convulsos

Hace pocos días que ha aparecido en las estanterías de las librerías un nuevo volumen de Guillermo Gortázar titulado Romanones. La transición fallida a la democracia (Espasa, 2021). A través de la biografía de uno de los líderes más famosos del Partido Liberal en el reinado de Alfonso XIII, el lector se adentra en las diversas etapas que jalonaron la Historia española desde la Restauración canovista hasta el primer franquismo.

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Cuba: objeto de deseo norteamericano a mediados del siglo XIX

Cuba se convirtió en una zona de tensión por la persistencia del colonialismo europeo, la lucha británica contra la trata de negros y el anexionismo de potenciales territorios esclavistas promovidos por gobiernos sureños de Estados Unidos. Sobre Cuba pesaron varias ofertas de compra a España, amenazas filibusteras -expediciones privadas organizadas ilegalmente para expulsar la autoridad española-, el anexionismo declarado de algunos presidentes estadounidenses, y el Manifiesto de Ostende de 1854, por el que diplomáticos estadounidenses declararon que su país tenía derecho a apoderarse por la fuerza de la isla si se negaba su venta.

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¿Por qué estalló una tercera guerra carlista?

En España, profusos agentes confluyeron en el estallido de la Tercera Guerra Carlista (finales de 1872 -comienzos de 1876), entre los cuales destacó un nuevo auge de la violencia. Fue un hecho clave de esta época que la vía armada fuera apreciada como la más rápida herramienta para conseguir la victoria del carlismo en un momento histórico que, a ojos de sus líderes, había que aprovechar inaplazablemente, antes de que la revolución iniciada en 1868 se moderara o los monárquicos alfonsinos -partidarios de Alfonso XII, hijo de Isabel II- lograran alcanzar el apoyo de la población conservadora. Reorganizados desde 1868, el carlismo contaba con una buena red de prensa provincial, juntas locales y una reorganización política que les llevó a potenciar la imagen de su pretendiente, Carlos VII.

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La independencia de la América española a través del cine

El cine sudamericano fue pionero en llevar a la gran pantalla sus guerras de independencia (1808-1825), mitificando a sus líderes independentistas o a las fuerzas que les apoyaron. Los guionistas siempre dejaban claro que los enemigos eran “los españoles”, nunca los realistas ni los americanos partidarios de la unión con España, presentados como traidores a la sagrada causa de nación.

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La construcción del Estado liberal bajo la Regencia de María Cristina (1833-1840)

A pesar del contexto de guerra civil -la Primera Guerra Carlista- en que se vio envuelta la nación española, en la zona leal a Isabel II y a su madre la regente María Cristina, comenzó la construcción del Estado liberal. De esa manera, la primera propuesta de los consejeros de la regente fue realizar unas reformas necesarias a fin de alcanzar un justo medio que pudiera atraer a los absolutistas más moderados y a los liberales menos exaltados. En enero de 1834, el presidente Martínez de la Rosa intentó lograr un equilibrio entre las tendencias políticas de los liberales a cambio de su apoyo a las banderas isabelinas. El primer resultado de esta apuesta política fue la elaboración del Estatuto Real de 1834, mediante el cual la Corona decidió limitar su poder, consintiendo a su lado la existencia de dos Cámaras electivas bajo sufragio muy restringido, pero representativas tanto de las clases altas tradicionales como de la alta burguesía. Si bien el gobierno consiguió el apoyo de profusos miembros de las clases altas, no satisfizo a la opinión más decididamente liberal.

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Cuba en la estrategia española durante la independencia de las Trece Colonias

En la segunda mitad del siglo XVIII, la explosión rebelde de las trece colonias británica en Norteamérica, proceso que abrió la guerra de la independencia y la creación de los Estados Unidos (1776-1783), supuso una oportunidad para que Madrid y París intentaran reordenar nuevamente el espacio atlántico, ante las dificultades que se abrieron, a partir de esos momentos, al Imperio británico. En un primer momento, Francia se circunscribió a auxiliar cautelosamente mediante un envío de armas y dinero a los colonos rebeldes, mientras autoridades españolas de la Luisiana además facilitaban materiales y apoyo a los insurgentes. Tras la victoria del ejército continental -organizado por el Congreso rebelde- en la batalla de Saratoga (septiembre-octubre de 1777), el rey de Francia Luis XVI se decidió por la intervención militar. Por su parte, el monarca español Carlos III tardó un poco más en decantarse explícitamente por la guerra contra los británicos, pues su ministro José Moñino, conde de Floridablanca, defendió que la posición de Madrid debía ceñirse estrictamente a un papel mediador, neutral, entre Londres y los colonos a cambio de alguna concesión territorial. Pero las ofertas de la diplomacia española no fueron atendidas, por lo que el rey se inclinó por la postura del conde de Aranda, embajador en París, favorable a la entrada en el conflicto bélico de España con el objetivo de eliminar las concesiones realizadas a Gran Bretaña en las paces de 1713 y 1763.

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Aproximación al reinado de Isabel II a través del cine

El reinado de Isabel II (1833-1868) ha sido analizado como el triunfo de la burguesía censitaria y liberal sobre las viejas clases dominantes del Antiguo Régimen durante buena parte del siglo XIX y XX . De ahí que no resulte extraño que fuera esta misma clase social la protagonista de numerosos films adaptados en esa época, muchos de ellos inspirados en obras literarias conocidas de autores decimonónicos, como, precisamente, L´auca del senyor Esteve (1928), dirigida por Lucas Argilés. El guión de este film se basaba en una adaptación de Adrián Gual sobre el texto del mismo título de Santiago Rusiñol y, en ella, la trama se centraba en una familia catalana dedicada al comercio. Más adelante, la obra tendría varias secuelas –Edgar Neville dirigiría la de 1948- e incluso un telefilm, ya avanzado el siglo.

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Carlos III: un rey y un reinado

Un 14 de diciembre de 1788 fallecía en Madrid el monarca Carlos III de España e Indias, cuyo cuerpo sería sepultado en el panteón de reyes en El Escorial. Hijo de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio, hermanastro de Luis I y de Fernando VI, había nacido en la misma ciudad donde cerró sus ojos por última vez el 20 de enero de 1716. Casado con María Amalia Wallburga de Sajonia, fue duque de Parma y Plasencia (1731-1735) y rey de Nápoles y de Sicilia (1734-1759) antes de asumir el cetro español.

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Napoleón: auge y caída

La utilización de la guerra como herramienta para lograr una política exterior exitosa, con ganancias no sólo territoriales y políticas sino económicas, no fue nunca desechada por Napoleón Bonaparte. Recibido como un mal menor por las grandes potencias europeas, por el mundo católico e incluso por el zar de todas las Rusias, tan sólo hubiera necesitado entenderse o lograr un acuerdo con Gran Bretaña para intentar acabar con el interminable ciclo de guerras europeas desatadas desde 1792. Sin embargo, el césar corso se negó a reconocer que su buena estrella en los campos de batalla podía eclilpsarse en cualquier momento, como así ocurrió a partir de 1808, con motivo de la invasión de España y Portugal.

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La espina de Trafalgar y el sol de Austerlitz

Al tomar el título de emperador, Napoleón reafirmó sus aspiraciones europeas de dominio, evocando a Carlomagno, que extendió su autoridad sobre Alemania e Italia, lo que le llevaría a enfrentarse a Gran Bretaña, Austria, Nápoles, Suecia y Rusia, que respondieron a las provocaciones francesas formando la tercera coalición en 1805.

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La Unión Liberal: un intento de centro político en el siglo XIX

Durante las primeras décadas del reinado de Isabel II (1833-1868) emergieron dos grandes partidos que se alternaron en el poder: el Partido Moderado y el Partido Progresista. Sus luchas por el poder -tanto internas como entre sí-, así como el desgaste propio de sus gestiones administrativas en el gobierno, provocaron la aparición de un tercer partido que pretendió ocupar el centro entre ellos, alejándose de los partidos extremistas: carlistas y republicanos.

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Cuba: objetivo británico durante la Guerra de Sucesión

La Guerra de Sucesión (1701-1713) puso de prueba la capacidad bélica y la posición internacional de la Monarquía hispánica. Los territorios americanos no permanecieron al margen de ese proceso bélico, siendo Cuba uno de los principales escenarios bélicos debido a su posición estratégica, como base de llegada y salida de las flotas de Indias hacia la Península Ibérica.

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