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Continúa el conflicto en el Rastro madrileño

  • Escrito por Redacción/Asociaciones del Rastro
  • Publicado en Crónicas

Las asociaciones del Rastro madrileño (Asociación El Rastro Punto.ES, Asociación Argatsana, Asociación Independiente del Rastro. Asiveras) han convocado para el día 30 de agosto a las 11:00 horas la novena manifestación con el fin de seguir mostrando el carácter histórico cultural del Rastro, emblema de la Ciudad y Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid. Para ello se construirá un nuevo mural gigante con la participación de los vendedores del Rastro.

Las Asociaciones siguen esperando la mesa de trabajo con los representantes de las mil familias que se están viendo afectadas por el cierre del Rastro.

Dichas Asociaciones se sienten indignadas por unas declaraciones del alcalde madrileño del pasado día 27 de agosto en las que daba a entender que los vendedores del Rastro querían volver a instalar los puestos de igual forma que se hacía antes de la pandemia, es decir, al 100%, por lo que no parecían nada responsables con la situación sanitaria que padecemos, planteando que tienen que hacer sacrificios. Almeida también habría declarado que el Ayuntamiento había hecho tres o cuatro propuestas y que las Asociaciones solamente habían formulado una, aunque pretendía tender la mano con el fin de reabrir el Rastro, aunque según la propuesta municipal.

A raíz, por tanto, de estas declaraciones, las Asociaciones quieren dejar clara a la opinión pública una serie de cuestiones.

En primer lugar, informan que llevan varias cartas registradas a la atención del alcalde solicitando una mesa de trabajo presencial con los representantes de las mil familias de vendedores del Rastro, sin recibir contestación alguna.

Además, consideran que las declaraciones del alcalde estarían muy alejadas de la realidad y pretenderían confundir a la opinión pública respeto a las propuestas y reivindicaciones de las Asociaciones, ya que éstas aseguran que desde el mes de junio las habrían expuesto y remitido en diversos escritos al Ayuntamiento. Además, los vendedores del Rastro habrían hecho muchos sacrificios durante los meses que se llevan de la crisis sanitaria. Y aún así habrían propuesto una reapertura con la instalación del 50% de los puestos en domingos alternos para que todos los vendedores pudieran trabajar, aunque solamente fuera dos veces al mes. Esta propuesta permitiría cumplir con todas las medidas sanitarias, pero en las ubicaciones habituales, habiendo espacio suficiente.

Las Asociaciones aseguran, además, que han consultado con expertos en salud pública y seguridad. Las Asociaciones admiten que el Consistorio madrileño ha presentado hasta tres propuestas, pero consideran que, en esencia, siempre son la misma. Al principio aceptó la propuesta de instalar el 50% de los puestos en domingo alternos, tal y como manifestó el alcalde a los medios de comunicación el día 10 de junio, pero luego planteó una primera propuesta de reapertura instalando solo el 12% de los puestos, en la segunda el 30%, y en la tercera y última el Ayuntamiento volvió a ofrecer la instalación del 50% de los puestos, pero el Consistorio quiere que los puestos de venta se ubiquen en cinco mini mercadillos, que estarían aislados unos de otros, y desconectados del resto del Rastro, encajonando los puestos de venta entre vallas. En el resto del Rastro los visitantes podrían transitar libremente por cualquiera de los comercios fijos, creándose una doble discriminación para los puestos de venta, y aglomeraciones en las aceras. Además, la propuesta establece el traslado de 196 puestos a la Gran Vía de San Francisco, fuera del entorno del Rastro, sin olvidar que se suprimirían los puestos de la Plaza de Cascorro, Ronda de Toledo, la mayor parte de la Ribera de Curtidores, zonas espaciosas y que forman parte del recinto histórico del Rastro.

Por fin, el Ayuntamiento pretendería que el montaje y desmontaje de las vallas que delimitarían cada domingo y festivo estos 5 mini mercadillos, donde se instalarían los puestos, fuera realizado por los vendedores, así como el control del aforo de los visitantes, o en su defecto que contratasen una empresa de seguridad privada, cuando la seguridad es una competencia municipal. Las Asociaciones se temen que este pueda ser el primer paso para la gestión privada del Rastro.