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Sindicalismo, obreras y despidos: el caso de la Sociedad “Argentus” en 1919

El despido de un grupo de trabajadoras de la Sociedad Argentus en Madrid en el otoño de 1919 nos sirve para realizar unas breves observaciones sobre la mujer trabajadora, el derecho de asociación y el sindicalismo de signo socialista en relación con la mujer en un período de intensa conflictividad. Y haremos dichas consideraciones a través del texto que elaboró el destacado Sindicato Metalúrgico de Madrid de la UGT a raíz de unos despidos, en octubre de 1919, y que publicó El Socialista. Creemos que la nota nos aporta información relevante sobre estos temas que hemos expuesto. Ahora veremos las razones.

Al parecer, en la Sociedad “Argentus” se había despedido a varias trabajadoras por el hecho de estar asociadas. El jefe de talleres –Manuel Landecho- justificó dicho despido alegando que lo había hecho para evitar “coacción hacia el personal restante”.

El Sindicato se dirigió al alcalde de Madrid en función de su cargo en la Junta Local de Reformas Sociales con el fin de obligar al representante de la empresa para que informara del hecho en presencia de los representantes sindicales. Pero el alcalde aludió que no tenía competencias para hacer eso, aunque sí tuvo una entrevista con el responsable de la empresa, que defendió el despido realizado.

El Sindicato quiso dejar claro que las obreras estaban asociadas anteriormente en dicha organización y que no procedía, por lo tanto, el argumento de la coacción. Lo que pudo haber ocurrido era que dichas trabajadoras habrían cambiado impresiones con otras compañeras, pero sin existir coacción.

El Sindicato denunciaba, por lo tanto, que se estaba vulnerando el derecho de asociación, completamente legal en España en ese momento.

Por otro lado, comprobamos cómo las mujeres se iban incorporando a las organizaciones obreras, y no sólo en los sectores productivos con mucha presencia femenina, y cómo ese sindicalismo también se estaba comprometiendo con la defensa de las mismas, pero, también es cierto que en ese compromiso sindical se mantenía un cierto tono paternalista, ya que en la argumentación sobre el derecho de asociación de las trabajadoras se aludía a que eran víctimas indefensas,

“que para mitigar en algo sus dolores, para que la desenfrenada explotación de que son víctimas, sin menosprecio a su dignidad, que, como mujeres se merecen, buscan el auxilio de su defensa en la organización de su oficio”.

La fuente consultada se encuentra en el número 3724 de El Socialista, de 22 de octubre de 1919.

Por otro lado, conviene consultar el libro de Marta del Moral Vargas, Acción colectiva femenina en Madrid, 1909-1931, Universidad de Santiago de Compostela, 2012.

La cuestión del paternalismo en relación con la mujer trabajadora puede estudiarse en el trabajo de Gloria Nielfa Cristóbal, “Trabajo, legislación y género en la España contemporánea: los orígenes de la legislación laboral”, en Carmen Sarasúa y Lina Gálvez (eds.), ¿Privilegios o eficiencia? Mujeres y hombres en los mercados de trabajo, Valencia, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2003, pp. 39-53.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.