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La aparición de un nuevo libro: ‘Convulsiones’

Agradezco al editor y a los lectores de este magnífico periódico me permitan darles cuenta de la reciente aparición en Ediciones del Lobo Sapiens de una nueva obra de mi autoría, titulada ahora Convulsiones. Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet (agosto 1938 – mayo 1939). Prisioneros catalanes en el ‘Gulag’ de León, salida de imprenta el pasado día 1 de julio la primera edición, y a finales de septiembre la segunda, revisada y ampliada.

El libro ha sido –una vez más- prologado por el insigne historiador e hispanista Sir Paul Preston, y, aún a riesgo de ser tachado de inmodesto, me atrevo a trasladar aquí algunas de sus apreciaciones:

“Pertenece –el autor- al grupo de investigadores minuciosos cuyos trabajos son imprescindibles… Se trata de un estudio enjundioso de lo que el llama el ‘Gulag’ de León, y su descubrimiento y reproducción del Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet de los últimos meses de la guerra y los primeros del franquismo, es un hallazgo de primera importancia…, y nos ofrece una visión de la guerra civil muy diferente a las de rabia o agresividad que impregnan otros diarios. La inclusión, también, de las cartas que el cautivo Cusidó y su mujer se entrecruzan es otro gran acierto y amplía lo anteriormente dicho…El volumen en total constituye un trabajo impresionante. Primero, saca a la luz un tema prácticamente desconocido hasta ahora: el campo de concentración de prisioneros de guerra que existió en Valencia de Don Juan. Luego, añade información ingente sobre el campo de prisioneros de San Marcos, el campo de concentración de Santa Ana de León y los campos astorganos de Santocildes y La Pajera. Finalmente, revela algo que ha permanecido casi en el más absoluto silencio: los más de 290 catalanes asesinados en León…No dudo que este libro abrirá nuevas puertas en una temática todavía bastante desconocida y ayudará a los investigadores a entender más y mejor el horror que fueron la prisión y campo de concentración de prisioneros de guerra de San Marcos de León y los demás de la ciudad y la provincia, y, cómo no, la Guerra Civil española. Otra vez, estamos en deuda con José Cabañas”.

Por mi parte, en cuanto al contenido de este nuevo trabajo, haría notar que a los Diarios de Jaume Cusidó (uno de tantos y de tantas como hubieron de sufrir en carne propia, ellos y sus allegados, las ignominias y los dramas de una guerra que otros desataron), transcritos, traducidos y contextualizados con numerosas notas, añadí lo siguiente:

La transcripción de algunas de las cartas que el prisionero cruza con su familia en Sabadell mientras se halla confinado en el campo coyantino; el resultado de mis indagaciones sobre tan desconocido campo de concentración como hasta ahora ha sido el que se habilitó durante los años de la guerra y el inicio de la posguerra en los Talleres Casa Ponga de Valencia de Don Juan; el Diario que otro soldado, movilizado en las filas nacionales, Antonio Lobato Cabañas, natural de Jiménez de Jamuz, escribió desde las primeras líneas del frente de Aragón y otros a lo largo de algunos meses de 1937 y 1938, y que traigo como contraste o contrapunto a los que Jaume Cusidó, en parte en el mismo tiempo, compuso al otro lado de las trincheras; una centena de reseñas de cautivos que penaron en la Prisión de Partido de Valencia de Don Juan en los tiempos de la guerra; una extensa relación nominal de los varios centenares de prisioneros de guerra catalanes inhumados en las fosas comunes del cementerio de León en el invierno y la primavera de 1939, fusilados en el campo de tiro militar de Puente Castro tras ser sacados del Campo de Concentración de San Marcos o fallecidos dentro de sus muros por enfermedades y privaciones; una amplia serie de más extensas y detalladas referencias sobre algunos de aquellos y otros que, de la misma procedencia, sobrevivieron a las tribulaciones de su paso por tal campo o por los al menos otros seis que con él vinieron a constituir una especie de particular “gulag” leonés infame y vergonzante, a los que les cupo la desventura de padecer alguno de aquellos aflictivos y afrentosos recintos en los que mayoritariamente (parece que no en todos) se impuso la deshumanización y la crueldad; y un manojo de desgarrados testimonios dejados por otros prisioneros tras haber sufrido alguno o varios de aquellos campos leoneses y las innumerables y brutales violencias de todo tipo que en casi todos se estilaron, en algún caso contrapuestos a los complacientes y falseados relatos que de la vida en ellos se hacía desde los medios de comunicación del régimen que los había establecido.

Agregué además algunos apartados con informaciones y noticias que vienen a sumar nuevos conocimientos sobre los campos de concentración de San Marcos y Santa Ana de León, y a inaugurar prácticamente los que también ahora comenzamos a tener sobre otros dos asimismo apenas conocidos y asentados en Astorga: el de La Pajera, y el que aparece en algunos documentos como Campo de Concentración de Astorga en el Cuartel de Santocildes, asentado en aquel inmenso recinto militar cuyas instalaciones compartían sus prisioneros de guerra con los reclusos de la Prisión Central que también lo habitaban, una situación de coexistencia de unos y otros en el mismo reducto similar a la que se daba en San Marcos de León hasta el inicio de 1939, y que tampoco ha sido hasta el presente nítidamente esclarecida y remarcada, como no lo ha sido la dedicación oficial durante algunos años de la guerra y la posguerra de la Prisión de Partido de Astorga a Prisión de Mujeres, que también ahora desvelo.

Con todo ello, con las penosas odiseas que se cuentan de Jaume Cusidó y de los demás que dejaron testimonio de ellas y de los lugares en los que transcurrieron, con tales retazos de lo que viene a ser un mismo lienzo, fui componiendo a lo largo de casi tres años este libro, que estimo pueda ser de interés para cualquiera que desee aproximarse y mirar de cerca a lo que fue nuestro reciente y cercano pasado, en el que se dieron, en medio de episodios tan bárbaramente negros y terribles como los que aquí se han recogido, fulgurantes y solidarios destellos de humanidad y de altruismo como los que también se relatan.

Componen así los contenidos señalados las dos piezas o secciones en las que el libro se estructura (bien pudiera decirse, que, aunque relacionados, se trataría de dos libros en uno). Su título, Convulsiones, remite a la referencia que a ellas y a las tragedias en que estas desembocan, y a los votos para que no se repitan, hace el ya entonces exprisionero de guerra Jaume Cusidó en el remate de sus Diarios, y lo hemos adoptado por creerlo idóneo para un trabajo como este, en el que se muestra un extenso haz de las abundantes conmociones y calamidades (personales, familiares, colectivas) que tiempos tornados en aciagos vinieron a deparar a tantos, parte de las muchas que acompañaron a aquella guerra civil que fue “la más horrenda e infausta de las convulsiones que consignó la historia”.

Se refieren en la obra abundantes atrocidades e ignominias perpetradas en los numerosos recintos de confinamiento de presos y prisioneros desperdigados por la provincia leonesa (7 campos de concentración; prisiones, 9 de partido, la provincial, y la central de Santocildes; destacamentos penales –no menos de 9-, y batallones de trabajadores -12 al menos-, siempre como mínimo; fueron más los encierros): “los piojos, los golpes, el hambre, las palizas, el frío,… de San Marcos, y que morían en él por las enfermedades y penurias media docena de personas cada día”. “Las noches en San Marcos eran de miedo: en todas ellas sacaban gente a fusilar. De carambola estamos vivos” (según otro testimonio). El año y medio pasado en la astorgana Prisión Central de Santocildes, y que “fue peor que la muerte”. La Prisión Provincial (“un antro de desolación en el que nos trataban como si fuésemos animales; en muchas ocasiones peor. Nos maltrataron con crueldad”, dirá una de sus presas). “La miseria común, la sarna y los parásitos que a todos nos devoraban” en el campo de Santa Ana–La Pajera de Astorga, “tan hambrientos que algunos comían crudas las berzas descuidadas de las que los labradores suministraban para el rancho de los cautivos”. Santa Ana de León, “lugar donde toda ruindad y villanía tienen cabida, a pesar de que, como muchos otros campos, lleva nombre de santos en la España que está luchando en una Cruzada contra los sin Dios”, con San Marcos, “antros de vileza e ignominia” en los que tantos “conocieron lo peor de la condición humana”.

Pero también se muestran, en admirable oposición a tanta barbarie, las ayudas o intentos de ayudar -no siempre permitidos- de algunas gentes leonesas a los aprisionados en las ergástulas locales, que no dejaron de darse en épocas tan duras, peligrosas y difíciles incluso en el infierno de morideros como aquellos (se dieron en San Marcos de León, y se dieron en Astorga), entre las que contrasta notablemente con las crueldades de otros reclusorios tanto el oasis de magnanimidad y compasión que al mismo tiempo se vivía en el coyantino campo de concentración de Casa Ponga, como el benévolo acogimiento y la generosidad que con sus cautivos –muchos de ellos catalanes, al igual que en todas las ergástulas leonesas entonces- tantos vecinos y vecinas de Valencia de Don Juan practicaron, más meritorio en unos tiempos tan sobrados de tragedias, indignidades, miedos y rencores.

José Cabañas González

Nace en León en 1955. Su vida transcurre en Jiménez de Jamuz hasta que se traslada en 1972 a Barcelona, donde se diploma en Ingeniería Técnica Industrial.

Desde 1985 trabaja como Empleado Público. Reside en Ourense desde 1988.

Nieto y sobrino de dos de los numerosos asesinados y desaparecidos por el franquismo en su pueblo de origen, miembro de la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) desde el año 2002 y desde 2009 de AERLE (Asociación para el Estudio de la Represión en León), viene participando activamente desde 1998 en variadas iniciativas de recuperación y difusión de la memoria histórica en diversos ámbitos.

Libros:

La Bañeza 1936. La vorágine de julio. Golpe y represión en la comarca bañezana, el Volumen 1 (Algunas consideraciones previas) en el año 2010, y el Volumen 2 (Los prolegómenos de la tragedia), en dos tomos (Tomo I: 1808-1931, y Tomo II: 1931-1936) y un DVD con más de 4.000 archivos en el año 2013. Fruto de sus investigaciones en torno a la guerra civil y la represión franquista en la comarca bañezana y en otros numerosos territorios leoneses, prevé publicar a lo largo de 2020 la nueva obra: Cuando se rompió el mundo. El asalto a la Segunda República en la provincia de León.

Desde el año 2005 difunde los resultados de sus indagaciones en la web Otoño de 1936. La represión franquista en Jiménez de Jamuz (León).