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Pavarotti, el hijo de un panadero que se convirtió en estrella planetaria


Nicoletta Mantovani, viuda de Pavarotti y presidenta de la fundación que lleva su nombre, durante el posado gráfico con motivo del estreno del documental de Ron Howard sobre la vida del tenor, esta mañana en Madrid.- EFE/Ballesteros Nicoletta Mantovani, viuda de Pavarotti y presidenta de la fundación que lleva su nombre, durante el posado gráfico con motivo del estreno del documental de Ron Howard sobre la vida del tenor, esta mañana en Madrid.- EFE/Ballesteros

Una estrella planetaria que nunca dejó de ser el hijo de un panadero de Módena, un tenor que llenó estadios, un hombre apasionado, con luces y algunas sombras que sedujo al mundo con su voz única. Así era Pavarotti según el documental de Ron Howard que hoy ha presentado en Madrid su viuda, Nicoletta Mantovani.

Su sello discográfico, Decca Records, quería rendirle un homenaje en el décimo aniversario de su muerte y fichó al oscarizado director de "Una mente maravillosa" o "Apolo 13", que venía de explorar la carrera de los Beatles ("Beatles: Eight days a week", 2016) y de Jay-Z ("Made in America", 2013) en sendos documentales.

"Nos pareció que Howard era la persona apropiada, porque su manera de narrar y su espíritu amable están muy cerca del de Luciano", dice a Efe Mantovani, segunda esposa del tenor cuyo romance acaparó portadas y revuelo en sus comienzos, dada la diferencia de edad -tenía 34 años menos- y el conservadurismo del entorno del tenor.

"El inicio fue digamos fuerte, pero Luciano lo hacía todo más sencillo, con una actitud de distancia para despegar la rabia y las emociones negativas", afirma la viuda, hoy al frente de la fundación que preserva su legado.

Además de su testimonio y de facilitar el acceso a otras figuras de la lírica como Plácido Domingo y José Carreras, con quienes Pavarotti protagonizó uno de los momentos cumbre de su carrera, Mantovani ha aportado al documental una serie de vídeos caseros que ofrecen una visión más íntima del cantante. "¿Cómo te gustaría ser recordado profesionalmente?", le pregunta una voz en uno de esos vídeos.

"Como un hombre que transmitió la ópera a la gente", responde el tenor en el arranque del documental. La siguiente pregunta es "¿Y como hombre?", y la respuesta se va dando a lo largo de la película.

"Pavarotti", que llegará a las salas de cine españolas el próximo 10 de enero, se divide en tres actos, como una opera. El primero se remonta a sus orígenes, hijo de un panadero de Módena, destinado a ser maestro, pero a quien su madre animó, después de ganar un concurso local, a que se tomara su carrera musical más en serio.

Debutó en 1961 con "La Boheme" de Puccini. Construyó su carrera poco a poco y alcanzó notoriedad en sus duetos con la soprano Joan Sutherland, que también habla en el documental discretamente sobre la relación extraprofesional que mantuvieron siendo él un hombre casado.

En los 70 Pavarotti ya era una estrella, el rey de los do de pecho y en los 80, el cantante mejor pagado de la historia de la ópera. Su primera esposa, Adua Veroni, y sus tres primeras hijas -Cristina, Giuliana y Lorenza- cuentan cómo vivieron toda esa época.

El segundo acto se ciñe a la era de "los tres tenores", una idea de Pavarotti y Domingo para ayudar a Carreras a volver a los escenarios después del parón al que le obligó la leucemia.

La época en la que la ópera llenó por primera vez grandes estadios y convirtió a los tenores en estrellas del rock la cuentan los managers y promotores que idearon el plan. El tercer acto es el de "Pavarotti and friends", cuando el cantante se dedicó a recaudar fondos para causas benéficas en conciertos de la mano de artistas de todo tipo, desde Sting a Elton John, pasando por Lou Reed, Spice Girls, Eric Clapton, Celine Dion y hasta el Dalai Lama.

Bono, de U2, compuso para él la canción "Miss Sarajevo" y cuenta en el documental cómo Pavarotti y Mantovani se presentaron sin avisar en su casa para convencerle. "La causa era importante", justifica a Efe Mantovani, "recaudar fondos para los niños de la guerra de Bosnia, un conflicto que teníamos al lado de casa, al otro lado del mar".

Howard retrata a Pavarotti como un hombre lleno de vitalidad, con una generosidad y calidez que se transmitían en su voz, un hombre dispuesto a exprimir la vida al máximo tras una infancia marcada por la guerra -tenía 10 años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial- y por una enfermedad, el tétanos, que le puso al borde de la muerte.

Las sombras -escándalos, líos de faldas, excentricidades de estrella- apenas se sugieren y Mantovani tampoco parece querer ahondar en ellas. "Luciano era una persona que amaba la vida en todos sus aspectos y conseguía atraer lo mejor de todos.

Siempre buscaba lo positivo incluso en las personas con actitud mas negativa, 'si quieres crecer, busca lo bello', solía decir". Lo más importante, en su opinión, es "su caridad cristiana" y "el amor al próximo" sin tener en cuenta la posición de la otra persona.

"Es por eso -asegura- que todo el mundo decía que salías de un concierto suyo con la sensación de que había cantado exclusivamente para ti". EFE.

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