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EL PERIÓDICO
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Ni dentro ni fuera ciudad, Barcelona siglo XV


El 28 de mayo de 1464 un hombre al que llamaban "Morro de vacas" tenía trabajo extra, una faena por la que cobraría 110 sueldos. Él vivía en un lugar que no estaba ni dentro, ni fuera ciudad.

"Morro de vacas" era el nombre popular con el que se llamaba al verdugo (1) de la ciudad, un trabajo mal visto, pues era el encargado de ejecutar los tormentos y la pena de muerte a los condenados por la justicia.

Nadie quería ser vecino del verdugo, pero este tenía la obligación de vivir en la ciudad al ser un funcionario. Parece ser, que después de una larga polémica de más de cien años, el Consell de Cent encontró una solución: el verdugo viviría en la muralla, un lugar que no estaba ni dentro, ni fuera de la ciudad. Y el lugar que se decidió en el pequeño espacio que hay entre la Capilla de Santa Ágata y la casa Padellàs, actual sede del MUHBA Museo de Historia de Barcelona, entonces muralla de la ciudad.

El verdugo cobraba por el trabajo de ejecutar o atormentar, lo podía hacer sin que la ira de dios, ni la justicia del hombre cayera sobre él. Después, y gracias a las muchas supersticiones de la época, hacía un buen negocio con los cuerpos que no habían sido quemados. La ropa, los dientes, sus objetos particulares o la cuerda del ahorcado eran vendidos a muy buen precio, la gente lo consideraba un talismán que daría buena suerte. Curiosamente a su propietario antes no se lo dieron.

Ni los fueros de Barcelona, ni las leyes catalanas (Usatges o Constituciones) penalizaban la sodomía. (2) A mediados del siglo XIII un predicador intolerante llamado Ramón de Peñafort, estableció el pecado nefando como crimen contra Dios. Este delito fue recogido por el Papa Gregorio IX en sus leyes decretales, de obligado cumplimiento para los reinos cristianos. Muchos reinos utilizaron estas leyes para sacarse enemigos inconfesables, como ocurrió entre Jaume II el Just y el conde de Empuries.

Aquel 28 de mayo de 1464 un hombre que por su oficio le llamaban "Morro de vaca" tuvo trabajo extra. Un rey que quería ganarse el cielo con inmediatez, había movido todos los hilos para poner fin a la vida de los herejes, adoradores del diablo y sodomitas. Juan de Llobera, del brazo eclesiástico (3), y su supuesto amante Fra Bartolomé Polo habían sido condenados a morir horriblemente a la hoguera, y por primera vez el rey había dispuesto que este acto se realizara dentro de la ciudad, para escarmiento de la ciudadanía. La oposición de las autoridades catalanas fue ineficaz, las leyes decretales papales estaban por encima de todo.

Un mes y medio más tarde le tocó el turno a un ciudadano, Gaspar de Rajadell y su supuesto amante, el escribiente Joan Sori. Como eran de un extracto social más bajo cobró solo 55 sueldos. Se desconoce si pudo hacer negocio con los restos de los 4 cuerpos quemados.

La pena de muerte por sodomía en Barcelona se aplicó en muy pocas ocasiones, el corto reinado del Condestable de Portugal, Pedro IV, fue el tiempo en que el Consejo Real aplicó más sentencias. La Inquisición no tuvo competencias contra la sodomía en Catalunña hasta 1528, pero ya nunca pudo "relajarse"(4) nadie ni en la hoguera.

El rey Pedro IV, conocido como el Condestable, murió poco después de realizarse las condenas. Una “oportuna” infección acabó con su vida.

  1. Verdugo en catalán es botxí. Inicialmente eran carniceros, la etimología viene de la palabra francesa “boucher”
  2. Jaume Riera. Sodomites Catalans, ed Base
  3. El Consell de la Generalitat estaba formado por tres brazos: el eclesiástico, el real y el militar y representaba a la generalidad de los catalanes.
  4. Relajarse era un eufemismo que utilizaba la Inquisición para referirse a los reos que entregaban a las autoridades civiles para su ejecución.