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Fernando Rueda novela la mayor tragedia del CNI: "Fallaron muchas cosas"


  • Escrito por María Traspaderne
  • Publicado en Cultura
MADRID, 05/02/2020.- El periodista Fernando Rueda posa durante una entrevista con Efe con motivo de la publicación de su nueva novela, "Destrucción masiva", que relata la mayor tragedia del CNI, en la que recrea los sueños y frustraciones de los ocho espías españoles que en 2003 murieron en Irak con la conclusión de que el atentado se pudo haber evitado. EFE/María Traspaderne MADRID, 05/02/2020.- El periodista Fernando Rueda posa durante una entrevista con Efe con motivo de la publicación de su nueva novela, "Destrucción masiva", que relata la mayor tragedia del CNI, en la que recrea los sueños y frustraciones de los ocho espías españoles que en 2003 murieron en Irak con la conclusión de que el atentado se pudo haber evitado. EFE/María Traspaderne

Tres décadas empeñado en llegar al corazón de los servicios secretos españoles y una obsesión: desentrañar la mayor tragedia del CNI. El periodista Fernando Rueda recrea en su nueva novela, "Destrucción masiva", los sueños y frustraciones de los ocho espías españoles que en 2003 murieron en Irak con la conclusión de que el atentado se pudo haber evitado.

Meses de trabajo de campo recorriendo España y entrevistando a las familias de cinco de ellos le sirvieron para comprender "quiénes eran y cómo vivían", y construir una "historia humana" de unos agentes tan "obsesionados" con sus trabajos como el propio Rueda estaba con su historia.

Hasta el punto de que sintió la necesidad de escribirla para darse cuenta de que al CNI la situación en un Irak "en guerra" tras la invasión americana "le pilló con el pie cambiado". No calibró los riesgos y acabó en una matanza que pudo no haber ocurrido: "Fallaron muchas cosas".

Reuniones clandestinas para tejer una red de contactos a golpe de talonario, informes desoídos por José María Aznar de la inexistencia de armas de destrucción masiva, sus más y sus menos con diplomáticos y otros espías... la novela, de esas que cuesta soltar una vez empezada, traslada al lector a los entresijos de un momento clave en la historia reciente.

A dos días de salir a la venta este jueves y con el regusto de haber convertido en "best seller" la vida del agente Lobo en "Yo confieso", Rueda reconoce en una entrevista con EFE que el CNI ni le ayudó ni le bloqueó cuando informó de sus intenciones con "Destrucción masiva". "Algo es algo", admite.

Pregunta.- Un agente muerto a tiros en la calle y siete más en una emboscada ¿Pudo el CNI haber hecho algo para evitarlo?

Respuesta.- Al CNI le pilla este acontecimiento con el pie cambiado. No tenían experiencia en desplegar agentes en una guerra con la misión de proteger a soldados españoles. Luego hubo una falta de reacción ante los problemas: los agentes estaban amenazados de muerte, sabían que la Mujabarat (los servicios secretos iraquíes) les tenía ganas... Tuvieron que tomar la decisión en "la casa" de si los sacaban o los dejaban, y los dejaron.

Además, no tenían unos protocolos acordes. Por ejemplo, en la guerra los espías van con escolta. ¿Y por qué ellos no llevan un coche blindado? Los teléfonos satélites no funcionaron. Fallaron muchas cosas y una que falló claramente es competencia directa del CNI: todas las armas que llevaban eran pistolas. No se merecían esa improvisación.

P.- ¿Cómo se portó con ellos el Gobierno de Aznar?

R.- Hay una injusticia tremenda que se comete con ellos y es que todo el trabajo que hicieron no sirvió para nada porque teníamos un Gobierno y un presidente que prefería creer los informes falsos de la CIA y del MI6 que sus propios informes sobre las armas de destrucción masiva.

Cuando mueren, el Gobierno de Aznar estaba empeñado en no reconocer que aquello era una guerra y tuvo un gesto feísimo: no concederles la medalla que engrandece a un espía militar muerto en combate, la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo.

P.- ¿Cómo es la vida de un espía?

R.- Tienen tendencia a no transferir información a las personas que les rodean, lo cual hace que su vida sea extraña. Para que un agente pueda sobrevivir en una relación tiene que encontrar una pareja que acepte que hay terrenos de tu vida que no va a comunicar.

El CNI es una de las empresas con un porcentaje de separaciones más alto. Casi todos los agentes que he conocido están obsesionados con su trabajo. Todo lo que quieren es estar en la pomada, es una casa muy competitiva y complicada.

P.- ¿Qué piensa de Paz Esteban al frente de los servicios secretos?

R.- Es un gran avance que haya una mujer dirigiendo. Pero el espíritu del CNI es que el puesto de director lo tenga alguien de fuera para no dejarlo en manos de un espía y que aporte una visión distinta. Ahora se saltan esa norma y ponen a alguien de dentro. Esa decisión creo que es un error, la figura de alguien de fuera da mucha más transparencia.

P.- ¿En qué puede mejorar el CNI?

R.- Necesita más dinero y enfocarse más a las operaciones y menos al análisis. Hay que arriesgar y a veces el miedo a que te pillen haciendo determinadas cosas lleva al desastre. Por ejemplo, en el tema de Cataluña está claro que fracasaron y creo que fue porque no arriesgaron lo necesario por temor a que les descubrieran. EFE.