LA ZURDA

Los artistas, nuevos inquilinos de un polígono industrial de Carabanchel

  • Escrito por Ana Márquez
  • Publicado en Cultura
En la imagen, el creador sevillano Miki Leal en el espacio donde trabaja en el estudio artístico Nave Oporto. EFE/Ana Márquez En la imagen, el creador sevillano Miki Leal en el espacio donde trabaja en el estudio artístico Nave Oporto. EFE/Ana Márquez

Las naves industriales del antiguo polígono ISO, en Carabanchel, han encontrado nuevos inquilinos: los artistas. Ultiman los detalles de la Semana del Arte, que convertirá la capital en un hervidero de arte contemporáneo.

Desde la calle, en el entorno de la vía Pedro Díez, los edificios de ladrillo visto que hace tres décadas albergaban imprentas y talleres de artes gráficas no llaman la atención.

Sin embargo, en su interior la luz entra a borbotones a través de unos enorme ventanales que iluminan esculturas, pinturas, cuadros, fotografías y demás disciplinas artísticas de los más de 400 artistas que han hecho comunidad en los alrededores de la Plaza de Almodóvar, en el madrileño barrio de San Isidro.

“Hay muy buen rollo. Esto en verano, cuando se abren las ventanas, parece un patio de vecinos: hablamos de ventana a ventana”, cuenta a Efe Alberto Ros, quien junto a Ángel Marcos y Jesús Limárquez son los moradores de la tercera planta de una nave en la propia calle Pedro Díez en la que abrieron su taller ‘La Carabanchería’, dedicado a la fotografía y a antiguos métodos de revelado.

Al abrir un portón de metal se descubre el universo fotográfico que han creado en esta antigua nave industrial: un gran laboratorio de revelado analógico, amplificadoras, una sala que funciona como una cámara oscura y un vestíbulo del que cuelgan imágenes en gran formato, en el que incluso cabe un billar.

“Abrimos el taller en Carabanchel porque es imposible encontrar espacios como estos en otros puntos de Madrid: luz natural, sin columnas, espacios grandes y cerca del centro”, señala Limárquez a Efe, quien ante las críticas de gentrificar exclama: “No lo somos pero, ¡bendita gentrificación! Esto era un polígono industrial que no había quien lo pisara y te lo digo yo, que vivo en el barrio”.

En la planta baja de este mismo edificio está Nave Oporto, un espacio diáfano de aproximadamente 800 metros cuadrados en la que una decena de artistas de edades comprendidas entre los 35 y 50 años comparten desde 2013 sus inquietudes artísticas y en la que se encuentran obras empaquetadas, en camino a la Feria de Madrid.

“Estamos hartos del continuo concepto de artistas bohemios que tienen una buhardilla y sueñan con vivir en Montmatre. Somos trabajadores del arte que comparten un espacio porque ya nos gustaría tener dinero para tener nuestro propio taller”, asevera Miki Nadal, pintor y ceramista, que este año volverá a exponer en ARCO, al igual que sus compañeros.

Desde hace veinte años, Sonia Navarro expone sus artes plásticas en ARCO y recuerda su época de estudiante cuando acudían a la feria de arte emergente para aprender porque “era la única oportunidad de ver las nuevas tendencias”, pues ni siquiera existía el Museo Reina Sofía, que fue inaugurado en 1992.

“ARCO es una gran feria, un referente de prestigio pero, no nos confundamos, no es lugar para espectadores. Es un batiburrillo caótico de arte. Básicamente está dedicada para galeristas y coleccionista, no para el público general”, señala a Efe el pintor Miguel Fructuoso, un asiduo en esta feria internacional.

En la calle paralela, la pintora Patricia Mateo y el fotógrafo López Moral tienen su taller, que es el epicentro de un proyecto editorial por y para el arte, FueraDcarta, con la que quieren “crear un atlas del actual panorama artístico español”.

De cada autor crean una edición con una tirada de cien libros -numerados y firmados por el artista-, acompañada por una obra original, impresos en papel fotográficos, encuadernado y cosido a mano que Mateo califica como “pequeños bombones artísticos”.

Su taller está atestado de libros a medio hacer de autores como Mateo Maté o Ana Juan que estarán listos para la feria JustMadrid: “Hay que estar en las ferias porque así tienes visibilidad pero... la verdad, a veces ponemos dinero para que salgan adelante los libros. No son rentables”, asegura la pintora.

“Estamos todo el año esperando la semana del arte. Es el momento en que tu obra se ve reflejada en el mercado del arte”. Es la opinión de la artista Sandra Val, quien junto a Carlos Cartaxo y otros integrantes, están preparando un nuevo espacio en Carabanchel, Corner Gallery and Studio, con la que participarán en JustMadrid.

Cartaxo defiende que ARCO “siempre será un referente”, pero ya no es “totalmente necesario” estar allí y se puede tener un espacio en otras ferias porque, con las redes sociales, “la gente ya conoce tu trabajo y sabe lo que quiere. Lo mismo da que venga de ARCO que de otro sitio”. EFE.