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Cuando Ana María Pérez del Campo Noriega dijo basta

En estas fechas se recuerdan a grandes luchadoras por la igualdad. La periodista Charo Nogueira (Madrid 1959) nos aproxima en La mujer que dijo basta a una de esas activistas, en una publicación editada por Libros.com (www.libros.com) tras completar una campaña de crowdfunding donde toda una comunidad de mecenas y colaboradores han hecho posible que viera la luz.

Todo arranca cuando, en el verano del 2015, Ana María Pérez del Campo Noriega (1936) contactó con Nogueira, que durante un cuarto de siglo relató en El País los cambios producidos por la puesta en marcha de leyes y normas igualitarias, “te he llamado porque ya estoy mayor. Moriré pronto. Quiero que cuentes estas cosas. Porque la gente se está olvidando” le expuso.

La historia de Pérez del Campo es una crónica singular, especial, innegable. Más o menos conocida por conseguir, junto a otras compañeras, que se legalizará en 1974 la Federación de Asociaciones Mujeres Separadas y Divorciadas cuando el divorcio todavía era una aspiración. La Ley del Divorcio se ratificó el 22 de junio de 1981 en el Congreso de con 162 votos a favor frente a 128 en contra y 7 en blanco que muestra que no fue sencilla aquella aprobación.

No es conocida solo por arrancar el reconocimiento de aquella asociación pionera, con Franco todavía vivo, sino por su trayectoria. La vida de una persona nacida en el seno de una familia acomodada y conservadora de la madrileña calle Serrano. Criada por los abuelos, su padre murió en agosto del 36 destinado en Mahón como teniente de navío mientras su madre se refugiada en la Embajada de México. El abuelo suministró gasolina a Franco en plena Guerra Civil para acabar presidiendo la Agencia Efe, fundada en Burgos el 3 de enero de 1939, en plena guerra. Estando en la ciudad castellana la protagonista fue internada en las Ursulinas de Jesús de la cercana Vitoria, volviendo a Madrid en los años cuarenta.

La ascendencia familiar no la impidió, o quizás incrementó, una temprana rebeldía negándose a hacer el servicio social obligatorio de la Sección Femenina falangista dirigida por Pilar Primo de Rivera, donde se instruía a las jóvenes solteras a ser buenas esposas y madres. Con 25 años casada, por la Iglesia, siendo madre de dos niños, con otro en camino, dejó al marido volviendo a casa de la madre “llega un momento que la obediencia se convierte en esclavitud” en momentos en que las mujeres no tenían el derecho de tener la patria potestad de sus hijos. La separación no recibió ninguna bendición familiar, teniendo que recurrir a la justicia gratuita. Aquellas realidades junto con la consecución de un trabajo, con el apoyo de una monja, incrementaron sus vivencias y con ello su conciencia feminista convirtiéndola en el eje central de su vida.

Charo Nogueira da voz en forma de relato a esa memoria comentando que “la Iglesia ha hecho mucho daño, se casó con Franco” reconociendo páginas más adelante el peso que tuvo la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), junto al Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) y el Frente de Liberación de la Mujer (FLM), en el desarrollo de nuestro movimiento feminista. Recuerda que a los quince días de fallecer Franco las monjas franciscanas, del madrileño colegio Montpellier en el Barrio de la Concepción, prestaron sus instalaciones para la celebración de la I Jornadas por la Liberación de la Mujer de Madrid, describiendo también situaciones como la fundación en 1991 del Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas, pionero en Europa, y otras más recientes que están más presentes por su cercanía en el tiempo.

Una mujer que a sus ochenta años ha protagonizado algunos de los momentos más relevantes de la lucha por la igualdad de nuestro país: “el feminismo es solidario y lucha contra la injusticia, por la igualdad, por compartir el poder, no por quedárselo todo” y que el libro de Nogueira nos ayuda a conocer.

Dinamizador, asesor y comunicador cultural. Miembro de Cultura en Red y en Movimiento. Ha impartido cursos y talleres en centros culturales y universidades de una decena de países de tres continentes. Publicado una docena de libros, la mayoría sobre gestión cultural, trabajando con cerca de 100 artistas de todo el mundo. Miembro del Panel de Expertos del Observatorio de la Cultura de España y de la Red Iberoamericana de Docentes IBERTIC.