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EL PERIÓDICO
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Enrique Tierno Galván y la Literatura


Es de todos conocida la enorme dedicación que el viejo profesor dedicó a los libros, a su estudio erudito, académico y placentero, además de ensayos, reflexiones, conferencias y estudios de varias disciplinas, pues es uno de los intelectuales más importantes de la segunda mitad del siglo. Su compromiso con la actividad política y social se refleja, aparte de otras muchas ocupaciones, al frente de la alcaldía de Madrid, entre otros logros. Su inclinación y conocimiento por la literatura fue una de sus actividades favoritas: el deseo de escribir y hacerlo con estilo propio, resultado de ello son sus originales y brillantes bandos que hoy queremos comentar. Escribió, además, cuentos, poemas y otros textos que lamentablemente no han visto todavía la luz, puesto que parte de su obra sigue en la Biblioteca Arús de Barcelona, confinadas a su destino. Hemos hecho todo tipo de gestiones para que esta situación termine y su legado sea estudiado, catalogado y revisado para que veamos su obra completa publicada.

Los bandos aparecen por primera vez en 1983. En una edición muy curiosa, un sobre que incluye los bandos sueltos dentro; escritos entre los años 1979-1983. Tuve la suerte de estar muy cerca y conocerlos al tiempo que comprobaba la sorpresa que causaban en los medios y los lectores y ciudadanos en ese tiempo.

Las ediciones posteriores cuentan con buen prólogo de Lázaro Carreter y la advertencia del autor para "evitar interpretaciones torcidas que pudiesen perjudicar al prestigio municipal”.

Con un estilo propio y un castellano envidiable, Tierno invita a los ciudadanos de la Villa y Corte a comportarse cívicamente y con educación. El didacta ilustrado está más presente que nunca, así como el irónico que nos sabe contagiar su visión profunda del mundo.

"Espera, asimismo, esta Alcaldía presidencia un comportamiento impecable, por parte de los manifestantes, guiados por el respeto a la ciudad y a cuantos bienes públicos en ella existen, con la seguridad de que la mencionada manifestación transcurrirá en paz y en términos que la educación urbana, el mutuo respeto y el orden público exigen. Confiado que así ocurra, madrileños, !Viva la Libertad!"

"Pero, renuévanse los tiempos, se alteran o cambian las costumbres y se introducen novedades que, sin perjuicio de que sobrevivan los antiguos usos y públicos espectáculos, ocasionan nuevos modos de esparcimiento y distracción, tales como el llamado "Football, expresión anglicana, que en nuestro común castellano equivale a que 11 diestros y aventajados atletas compitan en el esfuerzo de impulsar con los pies y la cabeza una bola elástica, con el afán, a veces desmesurado, de introducirla en el lugar sólicitamente guardado por otra cuadrilla de 11 atletas y viceversa.

Es tanto el entusiasmo que ha despertado en todas las naciones del universo mundo tan notable afición, que puestas de acuerdo las principales cabezas entre las que dirigen y conciertan las demostraciones públicas del referido entretenimiento, han elegido a nuestra Villa y Corte para que, en los grandes cosos que en ella existen, compitan en los encuentros finales las mejores cuadrillas de cada nación, celebrándose con este fin grandísimos y fastuosos juegos, que atraerán a esta honrada ciudad innumerables visitantes de cuantos países pueblan la Tierra."

Tierno, buen conocedor e investigador del Barroco español, cubierto con su hablar dice:

“Es viejo decir poético, con varia fortuna repetido, que con la llegada de la primavera, la naturaleza se viste con sus mejores galas, encubriendo la magra y seca desnudez del invierno con brillantes y copiosos adornos. Pero la humana especie que a veces contraría y repele lo que natura hace, lejos de cubrir, descubre, y lo que tapado había, destapa, en obsequio del más alegre, descuidado y gozoso vivir al que el bonancible tiempo invita".

Y puesto que se aproximan las fiestas, recordemos sus palabras:

Aproxímanse grandes y sonadas fiestas, de grande pompa y aparato, bajo la advocación del Santo Patrón de la Villa, san Isidro. Era san Isidro varón de bonísimas prendas, obediente y sosegado, que cumplía con bondadosa  resignación con las exigencias que consigo conllevan el trabajo y la familia. Hizo cuantiosos milagros, algunos en favor del bien comunal, como cuando se apareció vestido de pastor, para ayudar a las huestes cristianas a que alcanzasen un terreno propicio para combatir contra los enemigos, en la renombrada batalla, llamada de Las Navas de Tolosa. Otros milagros hizo, entre ellos uno que causa la mansa envidia de la mayoría de los madrileños, pues mientras él estaba en oración los ángeles, trabajando por él, labraban sus tierras".

O cuando afirma "España ha sido y es parte principalísima de esa razón del mundo. Durante cerca de dos siglos el corazón de Europa ha latido en España y tan difícil es concebir España sin Europa como Europa sin España".

Metonimias, metáforas, gradación, epítetos, antítesis, ironía y giros estilísticos le confieren el valor artístico y la voluntad de estilo que tan bien se puede apreciar. Desde El Lazarillo a Gracián, pasando por Quevedo podemos rastrear en sus palabras nuestro pasado literario.

Recordarlo en estas fechas es doblemente grato. Esperamos que sus cuentos puedan ser leídos por todos, ese es el horizonte en el que nos movemos. Hoy somos cuatro, pronto seremos muchos. Confiamos en este desenlace justo y necesario.

Han pasado más de treinta años.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.